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Cultura

'Soy Georgina': el cuento de hadas de una de las 'influencers' más cotizadas del momento

Así pasó de dependienta a estrella Georgina Rodríguez, celebridad de fama mundial y la protagonista del nuevo ‘reality show’ de Netflix

'Soy Georgina': el cuento de hadas de una de las 'influencers' más cotizadas del momento

'Soy Georgina'|Netflix

Que una celebridad cuente con su propio programa de telerrealidad es tendencia. Por supuesto, Georgina Rodríguez no iba a ser menos. A partir de hoy, 27 de enero, la pareja de Cristiano Ronaldo protagonizará un reality en Netflix para mostrar a sus seguidores cómo es su vida cotidiana (o, al menos, intentarlo). En palabras de la plataforma de series y cine, Soy Georgina será «un retrato profundo y emotivo de la mujer que hay detrás de las fotos, los stories y los grandes titulares». 

Como la propia Georgina señala en un teaser tráiler del programa, «muchos conocen mi nombre, pocos saben quién soy». Efectivamente, la española más seguida en Instagram (con más de 29 millones de seguidores) es, al mismo tiempo, una de las celebridades patrias más inalcanzables. Mucha gente desconoce que la modelo y empresaria, que nació en Buenos Aires en 1994 y al año siguiente se trasladó con su familia a Murcia, es la protagonista de un cuento de hadas moderno que dio comienzo el día de 2016 en el que conoció a Cristiano Ronaldo mientras trabajaba como dependienta en una tienda de la milla de oro madrileña. 

Aficionada al baile desde cría, Georgina ha dicho en varias ocasiones que nadie le regaló nada cuando decidió independizarse a los dieciocho años. Primero estuvo poniendo copas y limpiando habitaciones de hotel en un municipio de Huesca. Cuando tuvo algo ahorrado, recogió sus bártulos y se marchó a la capital española en busca de futuro. «Mi llegada a Madrid fue tremenda», cuenta ahora en el documental. «Estuve buscando muchos pisos baratos, de 300 euros. Y acabé en un piso que había sido un trastero. Un frío en invierno y un calor en verano….». 

«Mi llegada a Madrid fue tremenda (…) acabé en un piso que había sido un trastero»

«Empecé de dependienta en una tienda de ropa en San Sebastián de los Reyes, Massimo Dutti. Muy lejos de donde yo vivía, en Avenida de América. Yo quería trabajar en el lujo y comprendí que para eso tenía que hablar inglés. Entonces decidí irme cuatro meses de au pair a Inglaterra», apuntó en una entrevista Georgina, quien, al volver a Madrid, empezó a trabajar en Gucci. 

Imagen vía Instagram: @georginagio

El documental de Netflix mostrará cómo cambió todo en su vida aquel jueves de agosto en el que, tras salir del trabajo, conoció a Cristiano, que a partir de ese momento comenzaría a frecuentar el establecimiento, preguntando por ‘Gio’. Cuando unas fotos de la pareja en Disneyland fueron publicadas y dieron la vuelta al mundo, los paparazzis empezaron a asaltar a Georgina. «El director me decía que me bajara al almacén porque no quería verme en la tienda. Empecé a estar muy incómoda y entonces dejé Gucci y me fui a la tienda de Prada en El Corte Inglés», confesó en 2018 una mujer de altas ambiciones que hoy día es embajadora internacional de la joyería Chopard.

Cuando se fue a vivir con Cristiano, irremediablemente, Georgina comenzó a ascender en la escala social. Se quedó embarazada de su primera hija con el futbolista (que ya era padre de tres hijos nacidos mediante gestación subrogada) y se puso a estudiar un curso de contabilidad financiera. Aunque durante un tiempo se resistió a convertirse en un personaje público (llegando al punto de cerrar su cuenta de Instagram), debió terminar entendiendo que estaba predestinada a convertirse en una influencer o, cuando menos, a recibir y lucir en alfombras rojas todo ese lujo que, hasta hacía poco tiempo, ella había estado vendiendo a otros. Como comentó hace poco el director de Entretenimiento de Netflix España Álvaro Díaz, «’Soy Georgina’ tiene un fuerte componente aspiracional»

Goergina Rodriguez en la alfombra roja de Cannes. | Foto: Alec Michael / Zuma Press / Contacto Photo.

Siempre dispuesta a empezar de cero, cuando en 2018 Cristiano Ronaldo fue fichado por la Juventus, la modelo se trasladó con su familia de Madrid a Turín. Tampoco dudó mucho en mudarse a Manchester cuando al astro le ofrecieron regresar al equipo de fútbol con el que se consagró como gran estrella mundial. Y en Cheshire reside hoy día la pareja, que en estos momentos está esperando mellizos, y hace cuatro meses puso el huevo en una mansión con piscina, cine y un garaje con capacidad para cuatro coches.

Ningún periodista sabe por ahora dónde aparcarán el delantero portugués y su novia el resto de su flota de vehículos de lujo. Puede que Soy Georgina desvele el misterio. O tal vez no lo haga. A fin de cuentas, Georgina —que según Celebrity Networth posee hoy una fortuna de más de ocho millones de euros— es de esas estrellas que realizan apariciones públicas a cuentagotas y controlan muchísimo todas las imágenes que comparten en las redes y lo que muestran a su público. 

Imagen promocional de ‘Soy Georgina’ vía Netflix

Ella no tiene problema en exhibir su vida de lujo y en dejar ver que su religión es el hedonismo. Aunque también cabe decir que, entre jet y jet, intenta a veces mostrarse como cualquier hija de vecino que, en pleno confinamiento y ataviada con un chándal, se pone a cortarle el pelo a su chico en un jardín decorado con un tendedero plegable, mientras el portugués mira a la persona que está grabando el vídeo y emite sonidos similares a los que usa un búfalo.

Muchos han visto a Georgina posando en el yate de su novio, o disfrutando en la nieve, vestida con un mono de color rojo de la firma Cordova y comiéndose un bocadillo de chorizo. También han tenido ocasión de contemplarla cantando bajo un disfraz en el concurso televisivo Mask Singer, copresentando el popular festival de San Remo o llevando regalos a los niños del rastrillo solidario Nuevo Futuro, que ayuda a niños y jóvenes sin hogar (un gesto que la reina emérita le agradeció luego con un tradicional Christmas, firmado por ella y don Juan Carlos, que la modelo y empresaria exhibió orgullosa en su Instagram). 

Imagen vía Instagram: @georginagio

En cierto modo, Georgina representa ese tipo de celebridad políticamente correcta que no incomoda demasiado a la gente. Sus seguidores están acostumbrados a verla promocionando firmas de ropa y suplementos alimenticios. Sin embargo, ninguno de ellos sabe qué piensa sobre determinados asuntos, qué relación mantiene con sus hijos o qué cosas la hacen reír o llorar. «Ella ha cuidado muy bien su contenido y ese cuento de Cenicienta con el cual se pueden sentir identificadas muchas jóvenes», comenta a THE OBJECTIVE el experto en marketing de influencia Óscar Cumí. «Lo ha sabido explotar muy bien y lo ha hecho sabiendo que en sus perfiles ella es la verdadera protagonista y que todos los demás [miembros de su familia] son actores o personajes secundarios».

«Ella ha cuidado muy bien su contenido y ese cuento de Cenicienta con el cual se pueden sentir identificadas muchas jóvenes»

Óscar Cumí, experto en marketing de influencia

Cumí señala igualmente que la figura de Cristiano aparece siempre en las redes sociales de Georgina «en un contexto mucho más familiar, y en situaciones cotidianas en las que nos encontramos todo el mundo». Esto, sin duda, ha ayudado a humanizar un poco al futbolista, que durante años se granjeó la fama de prepotente y distante. De la misma forma, Cristiano ejerce de invitado estelar en la inminente Soy Georgina, donde sus devotos podrán verle confesando ante las cámaras cosas tan profundas como que la modelo «es la mujer de la que estoy completamente enamorado». 

Como ya adelantó Álvaro Díaz en el pasado FesTVival de Vitoria, «la incorporación de Cristiano es total, pero es una visión de quién es Georgina. Su relación con el padre de sus hijos condiciona toda su vida, pero el foco está en ella y en conocerla también a través de sus ojos». Ella es la reina del baile y a esta madre de familia numerosa verán ahora eligiendo joyas, saltando con sus niños en la cama a primera hora de la mañana, enfadándose con los reporteros y hasta rezando en la iglesia con lágrimas en los ojos. ¿Alguien da más?

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