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Cultura

De los Trueba a ‘Violeta’, Isabel Allende cumple 40 años de éxitos literarios

La escritora que se dio a conocer hace cuatro décadas con su primera novela, «La casa de los espíritus», es la autora en español más leída en el mundo con 75 millones de ejemplares vendidos

De los Trueba a ‘Violeta’, Isabel Allende cumple 40 años de éxitos literarios

Cuando el 8 de enero de 1981 Isabel Allende empezó a escribir una carta dirigida a su abuelo, nada le hacía imaginar que aquello acabaría siendo el inicio de toda una carrera literaria. La carta se transformó en cisne, o en La casa de los espíritus, y aquel primer título que hoy nos suena «vagamente» familiar se volvió un éxito inmediato. Llevada al cine por Bille August en 1993, con un reparto de excepción, protagonizada por Jeremy Irons, Meryl Streep, Glenn Close, Winona Ryder y Antonio Banderas, aquella historia entre el realismo mágico y la novela histórica, que tocaba temas como la lucha de clases, la desigualdad de género, la religión o las relaciones familiares, recreaba la historia de la saga familiar de los Trueba a lo largo de cuatro generaciones desde principios del siglo XX hasta los años 70.

Puntual y supersticiosa, entre sus costumbres está la de empezar a escribir todos sus libros el 8 de enero. De La casa de los espíritus a su última novela, Violeta (Plaza&Janés), han pasado cuatro décadas y 25 libros pero hay algunas cosas más que los asemejan. «Sin saberlo, repetí la idea de mi primera novela que comencé a escribir como una carta de la nieta (yo) al abuelo. Violeta es una larga carta de la abuela a su nieto adorado. Eso me permitió escribirla como unas memorias, en primera persona, en un tono informal y muy íntimo», comenta al respecto sobre este título que relata la turbulenta vida de una mujer apasionada y determinante que transcurre desde la llamada gripe española, en 1920, hasta el inicio de la pandemia en 2020. 

Portada de ‘Violeta’ vía Editorial Plaza y Janés.

Reescribiendo a una madre

Inspirada en su madre, que murió poco antes de la covid y de la que aún conserva las cientos de cartas que le escribió diariamente, Allende define a su progenitora como «una mujer extraordinaria que nunca tuvo una vida extraordinaria porque nunca pudo mantenerse sola», opina. «Vivió sometida. Primero por su padre, después por su marido y finalmente fui yo la que pagó sus cuentas –señala durante una rueda de prensa telemática desde su casa en California -. Nunca tuvo esa libertad económica que yo siempre deseé para ella. Y eso es lo que le di a Violeta. Es un personaje parecido a mi madre en el sentido en que es interesante, fuerte, irónica, atrevida y con una gran visión respecto al futuro. Ella no se queda en la clase social donde la educaron, en ese sentido se asemeja e mi madre pero a diferencia de ella tiene esa independencia económica que mi madre nunca tuvo. Y no hay feminismo sin independencia económica», advierte.

«No hay feminismo sin independencia económica»

Autora de títulos como Eva Luna, Hija de la fortuna, Inés del alma mía, o más recientemente Largo pétalo de mar, la escritora ha cultivado también el cuento infantil y la novela juvenil en Las memorias del águila y del jaguar, trilogía compuesta por La ciudad de las bestias, El reino del dragón de oro o El bosque de los pigmeos. En Violeta repite los grandes ingredientes de su obra literaria: mujeres fuertes e independientes, una lucha de liberación y poder, acontecimientos históricos y el amor como fuerza motriz.

Ahora bien, advierte, «no solamente el amor mueve el mundo, también el poder, la ambición, la codicia, todas esas cosas lo mueven en una dirección que a veces el amor logra corregir un poco pero no completamente. En todas mis novelas lo que importa son las relaciones humanas, por supuesto los hechos y los acontecimientos siempre son relevantes, pero lo que más me interesa contar son las emociones y de todas ellas la más poderosa es el amor». 

Isabel Allende presentando ‘Violeta’. | Foto cedida por la editorial.

«Una eterna extranjera»

Felizmente casada y jovial Allende atraviesa un buen momento. «Me casé a los 77 y si vivo lo suficiente es posible que me case de nuevo», bromea. Y es que la vida de la escritora se cuenta también como una novela. Nacida en Perú en 1942, hija del diplomático Tomás Allende, primo del expresidente chileno, su infancia estuvo marcada por los desplazamientos de su madre, que se separó de su padre en 1945, y se trasladó junto a su familia a Chile, donde vivió hasta 1953, año en que se mudaron a Bolivia y más tarde a Líbano. «Eterna extranjera», según sus palabras, aunque chilena de espíritu, regresó al país latinoamericano de 1959 hasta el golpe de estado de 1973 contra Salvador Allende, fecha en la que se exilió en Venezuela. 

«Hace 40 años que no vivo en Chile, pero lo tengo metido debajo de la piel y me reaparece constantemente en todo lo que escribo», tercia sobre este país del que habla en su última novela a pesar de que, como ya hiciera con La casa de los espíritus, no lo nombra en ningún momento. «En California soy extranjera pero estoy muy cómoda –confiesa-. Y cuando voy a Chile, durante la primera semana estoy muy feliz, pero después también soy extranjera ahí. El país ha cambiado, yo he cambiado, el mundo ha cambiado. Han pasado 40 años. Tengo un país imaginario dentro de la cabeza que es un Chile inventado y yo vivo de la nostalgia de ese lugar que ya no existe».

«Lo que me hizo ser escritora fue que no pude ser periodista»

Precisamente, de su condición de exiliada, saca Allende su vocación literaria. «Lo que me hizo ser escritora fue que no pude ser periodista», revela en algún momento de la conversación. Redactora en varios medios chilenos, recuerda aquella etapa como un momento feliz en su vida. «Era una profesión que me encantaba. Una sensación de que pertenecía, de que vivía en una comunidad, de que podía tocar cualquier puerta y que me la iban a abrir, que me iban a cortar las preguntas impertinentes… Eso se terminó por supuesto cuando me fui del país. Por muchos años viví en una especie de silencio forzado por no poder expresarme hasta que por una casualidad terminé escribiendo La casa de los espíritus y esa fue la novela que pavimentó el camino a las otras que vinieron después, que me dieron una voz como escritora, como mujer también y cambió mi vida completamente». 

Isabel Allende en su casa de California. | Foto cedida por la editorial.

Una lucha que no cesa

Pero si una tragedia agitó la vida de Isabel Allende fue, sin duda, la muerte de su hija Paula en 1992 a la edad de 28 años. «Paula está presente a diario en el trabajo que realiza mi fundación –ha comentado en alguna ocasión al respecto-. Su espíritu me acompaña siempre. El duelo, que al principio era un dolor paralizante, se ha ido transformando en un recuerdo vívido  y  poético. Llevo a mi hija bajo la piel, estoy viviendo los años que ella no alcanzó a vivir y quiero hacerlo como lo hubiera hecho ella: con generosidad y alegría». 

Relatado en la novela autobiográfica que lleva por título el nombre de la joven, aquel fue, sin duda, uno de los libros más complicados de afrontar para la escritora que desde entonces dirige la fundación The Isabel Allende Foundation en homenaje a su hija. Una labor que pone en contacto a la escritora, declarada abiertamente feminista, con la situación  de las mujeres vulnerables. «Hay que seguir peleando. Nos silencian una y otra y otra vez. No se puede cambiar la historia, ni acallar las cosas para siempre. El papel de uno es desafiar constantemente. Somos muchas las que estamos gritando. Hay que tener fe en que todas algo vamos a cambiar. Solas somos muy vulnerables, juntas invencibles», manifiesta.

«Estoy encantada con el ministerio que ha nombrado Boric porque es muy diverso, hay 14 mujeres y 10 hombres. Realmente es una intención sólida de que haya diversidad de género y ya eso no más es extraordinario»

Preocupada por el mundo que le rodea, celebra sin esconderse la elección de Boric, para quien se da la paradoja de que una nieta de Salvador Allende ocupará el cargo de ministra de Defensa. «Es una mujer joven, que se crió en Cuba, en una posición muy, muy especial. No nos olvidemos del pasado de las fuerzas armadas en Chile. Yo lo veo como una cosa curiosa pero estoy encantada con el ministerio que ha nombrado Boric porque es muy diverso, hay 14 mujeres y 10 hombres. Realmente es una intención sólida de que haya diversidad de género y ya eso no más es extraordinario…  Y lo otro es que sean jóvenes. Es una nueva generación que asciende al poder. Ya es hora de que los viejos carcamales se vayan para su casa», celebra sonriente.

«Solas somos muy vulnerables, juntas invencibles» | Foto cedida por la editorial.

Respaldada por el lector

A sus casi 80 años –que cumplirá este verano-, aunque a lo largo de los tiempos ha cosechado más de 60 premios internacionales, entre los que se incluyen el Nacional de Literatura de Chile, la Medalla de la Libertad en Estados Unidos y la medalla de honor del National Book Award -lo que la convierte en la primera escritora en lengua española en recibirlo-, Allende no siempre ha cosechado el favor de la crítica pero puede vivir con la tranquilidad del respaldo de sus lectores. Las cifras, al menos, están ahí. Con 75 millones de ejemplares vendidos en 42 idiomas, frecuenta la lista de los más vendidos siempre y es considerada hoy la autora viva más leída en español del mundo. 

«Para mí escribir un libro es siempre como lanzarse con una vela a un lugar oscuro e ir, poco a poco, iluminando los rincones –cuenta durante su intervención-. He aprendido en estos 40 años a tener confianza en mí y no tratar de meter la historia en una camisa de fuerza. Tengo que dejar que la historia se vaya desarrollando de una manera orgánica, sin un plan previo». 

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