Felipe de Neve, el fundador de Los Ángeles y San José
Este militar jienense jugó un papel fundamental en la colonización de las Californias

Retrato de Felipe de Neve.
Hace unos días, la NBA se desayunó con el bombazo de la noticia del traspaso de Luka Doncic de los Dallas Mavericks a Los Angeles Lakers. El fichaje del base esloveno por el equipo californiano se hizo a cambio de un intercambio con Anthony Davis, que llegará a la franquicia de Texas. Para aquellos que no sepan mucho de baloncesto estadounidense, se podría comparar este cambio de cromos a que el Real Madrid canjease a Vinícius —un jugador que ya es uno de los mejores del mundo, igual que Doncic, y que tiene una edad similar, 24 o 25 años— a cambio de Virgil van Dijk, uno de los mejores defensores del mundo, igual que Anthony Davis, pero ambos habiendo superado los 30 años de edad.
Se preguntarán ustedes por qué les estoy hablando de baloncesto en un podcast sobre historia de España. Bueno, ya paro, pero la reciente noticia me servía de excusa para introducirles a nuestro ilustre olvidado de hoy. Su nombre, Felipe de Neve, y entre sus méritos se cuentan el de haber fundado la ciudad en la que Luka Doncic jugará a partir de ahora al basket: Los Ángeles.
Sin quitarle su mérito a otros imperios, como el británico o el francés, no cabe duda de la capital importancia de España en la fundación de Estados Unidos. En efecto, fueron españoles los que poblaron y colonizaron buena parte de su territorio, sobre todo en el sur, además de jugar un papel clave en la independencia del país de Gran Bretaña. Hoy hablaremos de uno de esos pioneros que marcaron la impronta europea, y española, en los actuales Estados Unidos.
Felipe de Neve, un militar fundador en América
Felipe de Neve nació en 1724 en Bailén, provincia de Jaén, en el seno de una familia noble. Se decantó por la carrera militar, sirviendo en el Regimiento de Infantería de Cantabria, en la Real Guardia de Corps y en el Regimiento de Caballería de Milán. En esta última unidad, participó en la invasión de Portugal en 1762, en el contexto de la guerra de los Siete Años.
Todo eso lo hizo antes de cumplir los 20 años, edad a la que fue destinado a América. Durante la siguiente década, Neve ocupó varios cargos en la administración del virreinato de Nueva España, en la actual México. En esos años, se le encargó poner por obra la expulsión de la Compañía de Jesús que Carlos III ordenó en 1767, un servicio cuyo buen desempeño le valió el ascenso a teniente coronel en 1774.
Ese mismo año, la carrera de Neve subió un nuevo peldaño al recibir el nombramiento de gobernador de las Californias. Se trataba de la región de Nueva España más inhóspita, ya que apenas existían asentamientos consolidados más que los que habían sido fundados por los jesuitas hasta su expulsión.
Fundación de San José y Los Ángeles
Felipe de Neve, por tanto, aterrizó en un territorio por colonizar. En este afán, el militar jienense puso empeño en repoblar el presidio de Loreto, situado en la actual Texas (ojo, en el mundo virreinal, los presidios no eran cárceles, sino asentamientos militares). Neve fundó, además, con ayuda de los dominicos, varias misiones y presidios en la Baja y la Alta California.
En esta sucesión de nuevas poblaciones, dos destacan con luz propia. En primer lugar, el 29 de noviembre de 1778, Neve fundó un poblado llamado San José. Hoy en día, la ciudad del mismo nombre es la tercera más habitada del estado de California, con casi un millón de habitantes. Por otra parte, el 4 de septiembre de 1781, el militar andaluz llegó a un asentamiento en el que los misioneros franciscanos Juan Crespí y Junípero Serra estaban conviviendo con indígenas de la zona. Allí fundó el Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles del Río de Porciúncula. Unos años después, el nombre de aquel poblado se simplificó a Los Ángeles. Hoy, no es sólo la ciudad más grande de California, sino la segunda de Estados Unidos, con más de 15 millones de habitantes, incluyendo su área metropolitana.
Los primeros colonos de Los Ángeles fueron un grupo de once familias, incluyendo mestizos, mulatos e indígenas, y sólo un español originario de la península. La vida de Felipe de Neve es muestra clara del empuje poblador y civilizador de España en la zona del norte de México y sur de Estados Unidos, así como en América en general. Por su buena labor, Neve recibió la Cruz de la Orden de Carlos III, la máxima condecoración civil que otorga España. Murió en 1784.
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