Gonzalo de Sandoval, la mano derecha de Hernán Cortés en la conquista de México
Salvador de Madariaga no duda en calificarle como el segundo personaje en importancia en la toma del Imperio mexica

Gonzalo de Sandoval.
El viejo debate sobre el papel de España en la conquista de México abrió esta semana un nuevo capítulo con unas palabras de Felipe VI difundidas por la Casa de S.M. el Rey. El monarca visitó este lunes la exposición La mujer en el México indígena en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y, en una conversación informal con el embajador mexicano, reconoció que, a raíz de la presencia española en el país americano, se cometieron «muchos abusos».
Es cierto que el comentario del Rey estuvo enmarcado en un contexto más amplio, donde Felipe VI recordó que la Corona trató siempre de velar por los derechos de los nativos americanos y donde también advirtió sobre el riesgo de revisitar la historia con «excesivo presentismo moral». Pero estos matices, que completan un discurso bastante equilibrado de la conquista de México, no llegaron a los que solo leyeron titulares y, por tanto, no han contribuido a rebajar la polémica.
Una controversia a la que se sumaron los políticos de nuestro país. El Gobierno defendió las palabras de Felipe VI, mientras que el PP y Vox, sin desautorizar explícitamente al Rey, pusieron más el foco en lo bueno de la presencia española en México. Y después, claro, llegó la contestación de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, que valoró el gesto del monarca, pero que afirmó que sus palabras «no fueron todo» lo que su país «hubiera querido».
Gonzalo de Sandoval, paisano y compañero de Hernán Cortés
Pues bien, hecho este preámbulo, esta semana en Ilustres olvidados hablaremos de uno de los grandes protagonistas de la conquista de México. De hecho, bien puede calificársele como una de las manos derechas de Hernán Cortés. Gonzalo de Sandoval nació en 1497, en Medellín (Badajoz). Era, por tanto, paisano del conquistador de México, aunque 12 años menor. Siendo aún muy joven, puso rumbo a la recién descubierta América para buscar fortuna en el Nuevo Mundo. En concreto, tocó tierra en Trinidad, Cuba, donde ayudó a la construcción inicial de la ciudad en virtud de su formación como maestro de obras.
Pero Sandoval, que por cierto sufría de tartamudez, era ante todo un hombre de acción. Por eso, cuando el gobernador de Cuba encargó a Hernán Cortés una expedición al Yucatán y este pasó por Trinidad, Sandoval se unió a su paisano. El objetivo de ese viaje era socorrer a Juan Grijalva y Cristóbal de Olid, que a su vez habían comandado expediciones por la zona, no teniéndose noticia de ellos. Pero Cortés, y Sandoval con él, enseguida dio muestras de tener proyectos propios en aquella tierra que hoy llamamos México.
Valeroso capitán
Además de ser del mismo pueblo, Cortés debió reconocer muy pronto la valía y el liderazgo de Sandoval, a quien los cronistas de la conquista describen como ansioso de fama y un destacado jinete. Por eso, Cortés lo nombró como uno de los capitanes de su círculo más cercano. Esa confianza se mostró, por ejemplo, cuando los españoles trabaron contacto con los tlaxcaltecas, el principal de los pueblos de la región que sufría la opresión de los mexicas. Cortés casó a Sandoval con la princesa Tolquequetzaltzin, una de las hijas del jefe de la tribu. El matrimonio fue un buen ejemplo del mestizaje que vivieron los españoles en América, ya que a Sandoval no se le conocieron casamientos ni relaciones posteriores. Juntos tuvieron un hijo que después heredaría la encomienda de su padre.
Sandoval estuvo junto a Cortés en los grandes hitos de la conquista: la primera entrevista con Moctezuma, la decisión de apresar al emperador mexica o la toma de Tenochtitlan. Pero no todo fue coser y cantar. Una tropa enviada por el gobernador de Cuba y capitaneada por Pánfilo de Narváez partió para apresar al ambicioso Cortés, al que entonces se consideraba un renegado.
De nuevo vuelve a aparecer en escena Sandoval, que, ya en calidad de gobernador de Veracruz, organizó la defensa de la ciudad y arrestó a varios hombres de confianza de Narváez, enviándolos a presencia de Cortés. No contento con ello, cuando Cortés llegó con más hombres para apoyar a su lugarteniente y atacó a Pánfilo en la batalla de Cempoal, fue Sandoval quien apresó al enviado del gobernador. Una gran victoria para el bando de Cortés, que, sin embargo, estaba a punto de sufrir un severo revés en Tenochtitlan.
La Noche Triste y la definitiva toma de Tenochtitlan
La salida de Cortés de Tenochtitlan para salir al paso de Pánfilo de Narváez había dejado al mando de la ciudad a Pedro de Alvarado, otro de sus capitanes, que no era precisamente el más pacífico de ellos. Alvarado organizó una auténtica carnicería en la que asesinó a unos cuatrocientos nobles mexicas, que pasaría a la historia con el nombre de la matanza del Templo Mayor.
Lo sucedido puso a Tenochtitlan en estado de rebelión y, una vez que Cortés regresó a la ciudad con Sandoval, los españoles se vieron obligados a atrincherarse en el palacio del ya fallecido Moctezuma. La situación se hizo insostenible hasta el punto de que Cortés toma la decisión de salir con sus hombres. Fue la llamada Noche Triste, del 30 de junio al 1 de julio de 1520, una retirada en la que Sandoval jugó un papel clave al conducir la vanguardia de la columna española.
Casi un año tardó Cortés en volver a plantarse a las puertas de Tenochtitlan. En ese ínterin, Sandoval se ocupó de reforzar la posición española en Veracruz, encabezó expediciones para amarrar la obediencia de varias tribus y recibió el encargo de supervisar la construcción de los bergantines que luego serían clave para conquistar la ciudad-lago de Tenochtitlan. Cuando finalmente empezó el asedio, Sandoval volvió a destacarse como uno de los más estrechos colaboradores de Cortés. Él se ocupó de mandar uno de los tres grupos en que se dividió la fuerza española y, en el asalto definitivo del 13 de agosto, coordinó la ofensiva naval y uno de sus hombres capturó a Cuauhtémoc, sucesor de Moctezuma.
Después de la conquista
Tras rendir al Imperio mexica, Sandoval continuó a las órdenes de Cortés. Comandó expediciones para reafirmar el dominio español, algunas de ellas muy sangrientas; fundó ciudades, como Medellín (ojo, no la de Colombia, sino la localidad que hoy en día se sitúa en el estado mexicano de Veracruz) en honor a su pueblo natal; y exploró las actuales Honduras y Guatemala.
Retornó a la España peninsular con Cortés en 1528, cayendo enfermo durante la travesía. Mientras se recuperaba en una posada de Palos de la Frontera, unos bandidos le robaron el oro que llevaba y le hirieron de muerte. Falleció a los pocos días. Tenía solo 31 años.
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