Cien años de las hazañas españolas del aire: los pioneros de Plus Ultra, Elcano y Atlántida
Tres expediciones aéreas unieron España con América, Asia y África en 1926

Eduardo González-Gallarza y Joaquín Loriga en una escala en Rangún, durante el 'raid' a Filipinas.
Todos los pioneros tienen el mérito bien ganado en sus respectivos campos, pero a algunos hay que reconocerles un particular coraje físico. Porque el primero que se metió en un tubo de hierro con intención de volar como los pájaros tenía mucho valor. Pues de eso hablaremos esta semana en Ilustres olvidados, porque este 2026 se cumplen 100 años de tres hazañas de los primeros aeronautas españoles.
En el año 1910, España empezó a hacer sus primeras incursiones en el ámbito aeronáutico, que estaba convirtiéndose en cada vez más importante en el terreno militar. Durante aquellos primeros años de existencia del Ejército del Aire, la Primera Guerra Mundial y la guerra de Marruecos espolearon el desarrollo de esta arma. En ese afán, destacan figuras como Juan de la Cierva, inventor del autogiro, o Emilio Herrera.
Pues bien, uno de los hitos más importantes de aquellos inicios de la aeronáutica española fue la triple expedición que nuestros pilotos realizaron en el año 1926, tres viajes que pretendían escribir una poética rima con la historia patria. En efecto, los raids (lit.: «incursión» o «redada») tuvieron como destino los enclaves más lejanos de las antiguas posesiones de España en tres continentes: América, Asia y África. A continuación, las repasamos.
El vuelo del Plus Ultra (América del Sur)
La primera de aquellas hazañas desde el aire fue un vuelo de más de 10.000 kilómetros que recorrió en varias etapas una ruta por América del Sur. Un hidroavión modelo Dornier Wal bautizado Plus Ultra (lit.: «más allá») despegó el 22 de enero de 1926 desde la localidad onubense de Palos de la Frontera, la misma desde donde partieron las carabelas de Colón, y con el mismo destino que el almirante genovés: el Nuevo Mundo.
La expedición estuvo comandada por Ramón Franco, hermano del futuro dictador, acompañado por el capitán Julio Ruiz de Alda como copiloto, el teniente Juan Manuel Durán como telegrafista y el cabo Pablo Rada en calidad de mecánico. La ruta hizo escalas en Las Palmas, Cabo Verde, en la isla brasileña de Fernando de Noronha, Pernambuco, Río de Janeiro, Montevideo y finalmente Buenos Aires.
El Plus Ultra no sólo batió el récord del mundo de distancia recorrida por escalas, sino que supuso el primer vuelo entre España y Sudamérica con un solo avión. Tal fue la repercusión de la hazaña, tanto en España como en Hispanoamérica, que el más importante compositor de tangos de la historia, el argentino Carlos Gardel, escribió una tonadilla con los siguientes versos: «Desde Palos, el águila vuela / y a Colón, con su gran carabela, / nos recuerda con tal emoción / la hazaña que agita el corazón. / Y cantarán con todas las naciones / entrelazando los corazones / y en el clamor surge un tango argentino / que dice a España, madre patria de amor. / Dos países en un noble lazo / con el alma se dan un abrazo. / Es la madre que va a visitar a los hijos / que viven en otro hogar».
La Patrulla Elcano, la última de Filipinas
El mismo día que Ramón Franco tocó tierra en España en el Plus Ultra, despegó desde el madrileño aeródromo de Cuatro Vientos la segunda gran expedición aérea intercontinental. Su objetivo, una de las antiguas posesiones españolas más importantes y longevas: Filipinas. En este caso, se trataba no de uno sino de tres Breguet XIX, bautizados con los nombres de Legazpi, en referencia a Miguel López de Legazpi, descubridor de la isla asiática; así como de Magallanes y Elcano, que hicieron escala en Filipinas durante la primera circunnavegación del planeta.
Al frente de la patrulla Elcano, así llamada, iba el entonces capitán Eduardo González-Gallarza, veterano de la guerra de Marruecos y que luego sería ministro del Aire. Le acompañaban los capitanes Joaquín Loriga Taboada y Rafael Martínez Esteve, así como los mecánicos Pedro Calvo, Eugenio Pérez y Joaquín Arozamena. La escuadrilla recorrió la friolera de 17.000 kilómetros en 18 etapas y 111 horas de vuelo, hasta llegar a Manila. Allí les fueron concedidos diversos reconocimientos, como el título de ingeniero honoris causa por la Universidad Católica de Santo Tomás para González-Gallarza.
El avión que pilotaba este fue el único que llegó a Filipinas, ya que sus compañeros sufrieron diversos percances y se vieron obligados a abandonar el viaje, uno en Egipto y otro en Asia.
La Patrulla Atlántida vuela a Guinea
Por último, el tercer gran raid aéreo de nuestros pilotos tuvo lugar a finales de 1926, rumbo a Guinea Ecuatorial, entonces territorio español. Fue protagonizado por la patrulla Atlántida, liderada por el comandante Rafael Llorente Solá, quien a su vez estuvo escoltado por los capitanes Manuel Martínez Merino y Niceto Rubio García. Los tres pilotaban aviones Dornier Wal.
La patrulla despegó de Melilla y recorrió casi 7.000 kilómetros en nueve etapas hasta llegar a su destino, aprovechando el recorrido para tomar fotografías y datos cartográficos de relevancia.
Muchos recordarán aquella frase de Top Gun en la que el instructor de vuelo le dice a Maverick, el personaje de Tom Cruise, eso de «Hijo, tu ego está escribiendo cheques que tu cuerpo no puede cobrar». Pues bien, los ases de las patrullas Plus Ultra, Elcano y Atlántida pudieron hacer frente a su órdago aéreo.
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