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Arte

Así transforma JADU el color en narrativa: el arte contemporáneo que no deja indiferente

En el arte, cada nueva voz nace también con la huella de quienes la precedieron

Así transforma JADU el color en narrativa: el arte contemporáneo que no deja indiferente

Jaime Chamorro Duque | Cedida

En un mundo saturado de imágenes, donde la estética a veces compite con la emoción, un artista contemporáneo, Jaime Chamorro Duque, más conocido en este mundo del arte como JADU, construye su lenguaje desde el contraste más potente: el blanco y negro como estructura y el rosa como herramienta conceptual. Cada color, cada trazo, no es un adorno; es un gesto que revela la esencia del personaje, captura un instante o subraya una emoción. Sus obras combinan ironía, tensión y autenticidad, invitando al espectador a identificar de inmediato lo que verdaderamente importa.

El 2025 ha sido un año de irrupción. Aunque lleva muy poco tiempo exponiendo, las oportunidades comenzaron a multiplicarse casi al mismo tiempo: mostrar su trabajo en Madrid durante la semana de ARCO, exponer en Cáceres, Badajoz y Milán, y vivir una acogida especialmente significativa por parte del público italiano, dentro y fuera de la sala. Esa respuesta, inesperada y genuina, se convirtió en uno de los grandes impulsos del año.

En conversación con THE OBJECTIVE, el artista extremeño profundiza en este tipo de creación contemporánea y en cómo es realmente el camino de los artistas emergentes: un proceso de riesgo constante, de búsqueda de identidad y de construcción de un lenguaje propio, donde cada exposición, cada proyecto y cada interacción con el público se convierten en escalones hacia la consolidación profesional. De cara a 2026, JADU mira el futuro con ambición, pero también con los pies en la tierra. Sobre la mesa hay proyectos en ciudades como Venecia o Mónaco y la posibilidad de llegar a Art Basel Miami, pasos importantes que requieren reflexión y planificación. Todo lo vivido en 2025 no se entiende como un punto de llegada, sino como el inicio de un camino que empieza a afianzarse, donde su arte se consolida como emoción, presencia y una forma clara de contar historias.

PREGUNTA.- ¿Cómo te presentarías como artista a alguien que no conoce tu trabajo?

RESPUESTA.- Me presentaría como un artista contemporáneo que trabaja desde una estética muy definida: el blanco y negro como estructura y el color, especialmente el rosa, como herramienta conceptual. No lo utilizo como adorno, sino para enfatizar lo esencial: un gesto, una emoción o el momento exacto donde ocurre la acción. Mi foco es visual: construyo identidades humanas cargadas de tensión e ironía, y busco que el espectador reconozca lo verdadero de inmediato.

P.-¿Cuándo te diste cuenta de que querías dedicarte al arte?

R.- Pinto desde que tengo memoria, desde los cuatro años. Pero el punto de inflexión llegó en enero de 2025, cuando decidí mostrar mi trabajo en redes y asumir el arte como proyecto real. Curiosamente, nunca había pintado un cuadro antes; empecé desde cero con un pincel, una lámina y un bote de acuarela negra. Esa elección marcó todo lo que vino después, convirtiendo la acuarela en mi sello y herramienta principal.

P.- ¿Qué significa el arte para ti en este momento de tu vida?

R.- Ahora mismo, el arte es luz. Literalmente. El mismo día que inauguré mi primera exposición individual falleció mi padre. Podría haber sido un punto de ruptura, pero ocurrió lo contrario: el arte se volvió mi sostén. Pintar es un acto de orgullo y memoria, una forma de transformar el dolor en algo con sentido, belleza y huella. No es evasión; es respiración, avance y fe en los días más duros

P.- ¿De dónde viene tu inspiración principal?

R.- Viene en gran parte de casa. Crecí en un entorno donde dibujar y pintar era cotidiano. Ambos padres pintaban, no profesionalmente, sino desde un espacio íntimo. De mi madre, acuarelista extraordinaria, heredé el ojo artístico y la capacidad de decir mucho con muy poco. A partir de esa base, mi inspiración se amplía hacia la figura humana y lo que no se disfraza: emociones, contrastes, miradas o gestos mínimos.

«Implica diálogo constante con la obra: salir del estudio, mirarla desde la distancia, cuestionarla»

P.- ¿Cómo es tu proceso creativo desde la idea hasta la obra final?

R.- Es largo y exigente conmigo mismo. Empiezo con una idea, pero rara vez termino en el mismo lugar. Implica diálogo constante con la obra: salir del estudio, mirarla desde la distancia, cuestionarla. Especialmente en lo femenino, la figura se transforma sola, adquiriendo fuerza y presencia. No forzo el resultado; terminar una pieza es una decisión emocional y conceptual, no solo técnica.

Obras de JADU

P.- ¿Hay algún artista o movimiento que haya marcado tu estilo?

R.- Más que artistas concretos, me interesa actitudes frente al arte. Dialogo con el neoexpresionismo y la ilustración editorial, y referencias como Egon Schiele o Marlene Dumas me ayudan a entender la figura y decidir cuándo romper las reglas. El rosa, aunque pueda recordar cromáticamente a Maseda, es un recurso conceptual, no decorativo.

Obras de JADU

«Dejar obras en la calle para que cualquiera las encuentre»

P.- ¿Cuál ha sido el mayor reto que has enfrentado como artista emergente?

R.- Apostar por mi trabajo sin red, asumir decisiones radicales. Volar a Milán para exponer y volver el mismo día fue un ejemplo. También mi proyecto de street art: dejar obras en la calle para que cualquiera las encuentre. Requiere planificación artesanal y apoyo humano, confianza y energía colectiva; sin eso, nada sería posible.

«Cuando confías en tu intuición y en el camino que quieres construir, el ruido pierde fuerza»

P.- ¿Qué aprendizaje importante te ha dejado tu camino hasta ahora?

R.- He aprendido que apostar por uno mismo tiene más poder que cualquier validación externa. Cuando confías en tu intuición y en el camino que quieres construir, el ruido pierde fuerza. También entendí que rodearte de personas honestas que creen en ti marca la diferencia. El equilibrio entre convicción personal y apoyo externo es fundamental.

Obras de JADU

P.- ¿Hubo algún momento en el que pensaste en rendirte? ¿Qué te hizo seguir?

R.- Sí, el mismo día de mi primera exposición individual, cuando falleció mi padre. Fue un instante de duda real, pero en lugar de rendirme, ese golpe se convirtió en impulso. Entendí que parar no era opción y que debía transformar el dolor en constancia, trabajo y propósito.

P.- ¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?

R.- Estoy en proyectos que hace un año no imaginaba: desde entregar obras a youtubers con millones de suscriptores hasta pilotos de MotoGP. A corto plazo, participaré en Venecia con People Gallery Art, desarrollando street art en un punto emblemático de la ciudad. También hay propuestas para Mónaco y Art Basel Miami 2026. Mantengo un trabajo paralelo, pero todo forma parte de un plan claro para vivir del arte y proyectarlo internacionalmente.

Obras de JADU

«Si logra quedarse en la memoria, habré cumplido su propósito»

P.- ¿Cómo te gustaría que el público se sienta al ver o escuchar tu trabajo?

R.- Quiero que reconozcan mi obra sin necesidad de ver una firma. Que sea impactante y verdadera, que genere conversación y tensión, y que cada pieza deje constancia de intención. Si logra quedarse en la memoria, habré cumplido su propósito.

P.- ¿Dónde te ves como artista en cinco años?

R.- Viviendo de mi propio arte, con foco exclusivo en crear, desarrollar proyectos y evolucionar mi lenguaje. Que mi trabajo circule en galerías, ferias y espacios de arte contemporáneo, manteniendo constancia, riesgo y coherencia, creciendo sin perder identidad.

«Construir una base sólida, confiar en tu intuición y entender el arte como un proyecto integral»

P.- ¿Qué consejo le darías a otros artistas que están empezando?

R.- No hay que cerrarse a ser artista solo cuando se pinta. Construir una base sólida, confiar en tu intuición y entender el arte como un proyecto integral, obra, contexto, relato, creación de contenido y comunicación, es clave. Cuando sabes quién eres, todo lo demás se puede aprender.

P.- Si tu arte fuera una palabra o emoción, ¿cuál sería y por qué?

R.- Hedonismo visual. Porque busca impacto y placer estético, pero también tensión, emoción e identidad. Lo estético atrae al espectador y lo conceptual lo mantiene, lo incomoda y genera conversación.

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