The Objective
Arte

Cerámica, el arte más antiguo tras las pinturas rupestres

THE OBJECTIVE conversa con Lucía Martín, que presenta en su galería la obra colectiva de siete mujeres ceramistas

Cerámica, el arte más antiguo tras las pinturas rupestres

Lucía Martín. | Cedida

La Mínima Gallery presenta por primera vez y de forma colectiva en Madrid el trabajo de siete mujeres ceramistas. La muestra CerámicAS, da inicio a este espacio que nace con el propósito de ser un centro de difusión y reivindicación de la cerámica contemporánea como objeto artístico. THE OBJECTIVE se reúne en pleno corazón de Chamberí con Lucía Martín en su galería, recientemente inaugurada. «Representamos cerca de 40 artistas, nos interesa destacar las posibilidades estéticas de la cerámica, así como la calidad de las obras», nos cuenta.

PREGUNTA.- Ha trabajado mucho tiempo en el mundo de la comunicación cultural, ¿qué la impulsó a abrir una galería especializada en cerámica contemporánea?

RESPUESTA.- Estudié Historia del Arte y estuve muchos años en el mundo de la comunicación, trabajando como jefa de prensa en LaSexta. El ritmo de los informativos es muy complicado y, además, intentar vender cultura en televisión también lo es. La idea de volcarme en este proyecto surgió a partir de mi padre, Juanra Martín, que ahora es mi socio. Él es ceramista y director de arte. A la mayoría de los editores no les interesa la cultura ni creen que genere audiencia, salvo la televisión pública, que es la que más apuesta por ella. La televisión privada, en cambio, es muy reticente a mostrar contenidos culturales. Por eso, la salida suele ser buscar una idea transversal, como abordar un tema social. Eso es lo que hemos intentado con la muestra CerámiCAS: crear un hilo que conecte con la contemporaneidad, poniendo en valor el trabajo de las mujeres en el mundo del arte, y en particular en el de la cerámica. El año pasado participamos en CerARTmic, la feria de arte contemporáneo dedicada exclusivamente a la cerámica, con obras de Rafael Chacón, y nos fue muy bien. Esa experiencia fue un gran impulso para continuar. Este año también participaremos.

P.—¿Por qué decidieron dar inicio al proyecto de La Mínima Gallery con la obra colectiva de siete mujeres?

R.- Históricamente, las mujeres no tuvieron acceso a las academias de Bellas Artes ni se les permitía participar activamente en el mundo de las artes plásticas. Podían dedicarse a las artes decorativas, consideradas menores. Por eso muchas trabajaron la cerámica, que pertenecía a este ámbito. Gracias a esa larga tradición, hoy existen excelentes artistas ceramistas mujeres. La idea era mostrar el trabajo de siete mujeres artistas que comparten una misma pasión por la cerámica. Además de una práctica que fusiona arte y vida y perseverando las ganas de producir obras que nos hablan de sus mundos interiores, todos distintos, pero unidos por una relectura de nuestros orígenes como sociedad y como seres humanos. La obra de Sara León presenta bustos antropológicos; Aniana Heras tiene un trabajo con formas complejas y una potente materialidad, y Clara Holt, por su parte, adorna sus ánforas y platos con sus ilustraciones. Sus lenguajes dialogan con los de creadoras consolidadas como la colorista Eloisa Gobbo, que desde su estudio en Padua investiga sobre el color, los patrones geométricos y las formas tridimensionales; también está la obra de la gallega Marta Armada, cuya delicadeza y larga formación en países asiáticos como China o Taiwán se traduce en obras que iluminan la mirada; finalmente, la valenciana Patricia Varea Milán, reflexiona sobre la arqueología, la geología y los procesos germinales en sus inmensas «semillas». Como invitada de honor, contamos con la participación de la artista y galerista Pepa Jordana, que supone todo un referente en ambos campos.

P.- Ustedes apuestan por la cerámica como objeto artístico…

R.- Sí, en el mercado del arte desde hace poco menos de dos décadas, la cerámica se ha ido integrando en galerías y ferias de arte contemporáneo. Actualmente, somos la primera galería de Madrid dedicada plenamente a la cerámica, pero en otras partes de Europa existen muchas, así como ferias especializadas y una creciente presencia de piezas cerámicas en grandes ferias de arte contemporáneo. El hecho de que la cerámica haya estado asociada a las artes decorativas. También ha contribuido a la brecha de precios frente a disciplinas consideradas artes plásticas, como la pintura o la escultura en bronce, hierro o mármol. Durante mucho tiempo, la cerámica se vinculó a lo artesanal, pero esa percepción ha ido cambiando radicalmente. Aun así, los precios de las obras cerámicas, siguen siendo más bajos y la gente duda más a la hora de comprar cerámica como arte, algo que a mí no me parece lógico. 

P.- Al ser una disciplina artística relativamente nueva en el mercado del arte contemporáneo, hay mucho por hacer en el sector…

R.- Creemos que el interés irá creciendo porque ya hay muy buenos artistas. Nosotros también estamos abocados a la divulgación y la formación del sector. Organizamos conferencias, charlas y jornadas, como las que hemos realizado con las artistas que están exponiendo. Por ello en CerámicAS quería que las artistas fueran muy diversas en estilo, para mostrar las múltiples posibilidades estéticas de la cerámica. También son diversas generacionalmente y artistas consolidadas y emergentes. Y en la parte baja de la galería tenemos piezas más accesibles, algo así como el prêt-à-porter del proyecto. Se trata de acercar a un público amplio. Pepa Jordana suele contar que estudió Bellas Artes y que le interesaba la escultura, pero que, al visitar una muestra de Arcadio Blasco, descubrió las posibilidades artísticas de la cerámica y decidió volcarse en ella. Es fundamental crear una cultura y una escena artística que se retroalimenten. En nuestro espacio queremos tener una rotación mensual de exposiciones, lo que implica montar y desmontar rápidamente. Por eso el mobiliario del espacio es desmontable, para mantener esa flexibilidad. Representamos a cerca de 40 ceramistas y nos interesa destacar las posibilidades estéticas y la calidad artística de la obra, sin que se cuestione por su carácter artesanal.

«Cada vez más artistas están empezando a experimentar con la cerámica, que exige un gran conocimiento técnico»

P.- Y académicamente, ¿cree que en España se ha impulsado la cerámica como disciplina artística?

R.- A pesar de que la Escuela de Cerámica de Moncloa está activa desde 1919, la cerámica siempre ha sido relegada a un nicho y ha permanecido bastante al margen. En la Facultad de Bellas Artes todavía no existe como carrera específica, a diferencia de lugares como Londres, donde sí la hay. Todo esto es necesario para crear un mercado artístico sólido y una mayor calidad artística. Entre los artistas existen excepciones, como Miquel Barceló, que incluso se define como ceramista antes que artista, o Javier Mariscal, pintor de formación, pero muy vinculado a la cerámica. Cada vez más artistas están empezando a experimentar con este medio, que requiere un proceso largo y exige un gran conocimiento técnico.

P.- ¿Cómo entiende la diferencia entre piezas cerámicas y la escultura realizada con otros materiales? 

R.- La cerámica se diferencia de otros tipos de escultura por su proceso. Tiene una vertiente muy performativa, porque al crear una pieza siempre hay riesgo: puede explotar en el horno incluso al artista más experimentado. Basta una pequeña burbuja de oxígeno para que la pieza reviente. Normalmente, requiere al menos dos cocciones de unas 12 horas cada una, con control de temperatura, períodos de secado y un profundo conocimiento del material, del engobe, de los esmaltes y de su reacción al fuego. Después, se convierte en un material extremadamente duradero: tras las pinturas rupestres, es el arte más antiguo que ha llegado hasta nuestros días.

P.- Es un proceso casi alquímico y a su vez milenario…

R.- Sí. Una vez que la pieza recibe el último fuego, queda como congelada en el tiempo. El nombre La Mínima Gallery también alude a esta idea: muestra cómo la humanidad solo necesitó un poco de barro para hacer arte. En las sociedades neolíticas ya se conocía el horno y, aunque inicialmente se fabricaban objetos utilitarios, pronto comenzaron a decorarlos y a utilizarlos como objetos sagrados. La cerámica siempre ha estado muy cerca del arte, ligada a nuestros instintos más primitivos. Muchos ceramistas encuentran en su práctica también algo meditativo: la paciencia, el trabajo en el torno, la perseverancia y el contacto con un material primigenio.

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