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Mireia Belmonte, nadar para hacer historia

“Es el premio a muchos días de trabajo, al empeño por seguir adelante, pese a haber pensado en más de una ocasión que no valía la pena. Pero siempre tienes ese objetivo final por el que luchas y trabajas cada día. Este oro sabe diferente, es la recompensa a todo el trabajo duro de estos años», dijo tras su victoria. Y es que antes de quedar inmortalizada por los fotógrafos con su medalla de oro colgada de su cuello o mordiéndola, Mireia había tenido una larga e intensa carrera llena de éxitos en la piscina. Antes de Río estuvo en los Juegos de Pekín y en los de Londres. En la capital británica obtuvo dos platas – una en 200 mariposa y la segunda en la prueba de 800 libres, donde rebajó en cuatro segundos el récord de España.

Ni ella ni su familia, residentes en la localidad catalana de Badalona donde nació Mireia el 10 de noviembre de 1990, imaginaron que cuando el médico propuso que la niña de apenas 5 años fuera a natación para paliar un problema de espalda, acabaría tocando el cielo en Río 2016, donde además del oro, también consiguió el bronce en 400 estilos. Sí, Mireia, además de ser la mejor en las pruebas de mariposa, compite con éxito en estilos y libre. Tres disciplinas en las que, cuando no ha ganado alguna competición, ha batido algún récord dentro y fuera de España. Mireia tiene aún mucho por hacer aunque ya su nombre está escrito en oro, convertida en el ejemplo de muchas nadadoras españolas que sueñan con seguir los pasos de esta gran campeona.

Mireia Belmonte, nadar para hacer historia
Reuters

El nombre de Mireia Belmonte está escrito en letras de oro desde los Juegos Olímpicos de Río 2016, celebrados en agosto. Con 25 años, no sólo cumplió su sueño, también hizo historia al convertirse en la primera nadadora española en ganar una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos. Se impuso al resto de las nadadoras en la final de 200 mariposa.

“Es el premio a muchos días de trabajo, al empeño por seguir adelante, pese a haber pensado en más de una ocasión que no valía la pena. Pero siempre tienes ese objetivo final por el que luchas y trabajas cada día. Este oro sabe diferente, es la recompensa a todo el trabajo duro de estos años», dijo tras su victoria. Y es que antes de quedar inmortalizada por los fotógrafos con su medalla de oro colgada de su cuello o mordiéndola, Mireia había tenido una larga e intensa carrera llena de éxitos en la piscina. Antes de Río estuvo en los Juegos de Pekín y en los de Londres. En la capital británica obtuvo dos platas – una en 200 mariposa y la segunda en la prueba de 800 libres, donde rebajó en cuatro segundos el récord de España.

Ni ella ni su familia, residentes en la localidad catalana de Badalona donde nació Mireia el 10 de noviembre de 1990, imaginaron que cuando el médico propuso que la niña de apenas 5 años fuera a natación para paliar un problema de espalda, acabaría tocando el cielo en Río 2016, donde además del oro, también consiguió el bronce en 400 estilos. Sí, Mireia, además de ser la mejor en las pruebas de mariposa, compite con éxito en estilos y libre. Tres disciplinas en las que, cuando no ha ganado alguna competición, ha batido algún récord dentro y fuera de España. Mireia tiene aún mucho por hacer aunque ya su nombre está escrito en oro, convertida en el ejemplo de muchas nadadoras españolas que sueñan con seguir los pasos de esta gran campeona.

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