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Arbeloa da con la tecla: estrellas en el campo y oportunidades para los canteranos

Cabe preguntarse si estos síntomas serían suficientes para seguir al frente del Madrid si termina la temporada en blanco

Arbeloa da con la tecla: estrellas en el campo y oportunidades para los canteranos

Arbeloa durante el derbi. | Federico Titone (Zuma Press)

Arbeloa lleva solo 70 días en el cargo, pero le han sido más que suficientes para ganarse el respeto de una parte significativa de aquellos críticos que solo veían en él a una figura cercana al presidente o a un nostálgico soldado de Mourinho.

17 partidos al todo o nada, con 13 victorias y 4 derrotas, donde el empate, hasta el momento, no es una opción. Dos meses y medio escasos que han alcanzado su punto álgido justo antes del parón de selecciones, logrando su mejor racha con cinco victorias consecutivas y ganando en la misma semana al Manchester City y al Atlético de Madrid.

Arbeloa es un novato, sí, pero tiene las ideas claras y así lo han percibido sus futbolistas. Ha recuperado la mejor versión de Vinicius y Fede Valverde. Mantiene una decidida apuesta por la cantera, donde Thiago Pitarch se erige como estandarte, e incluso ha metido en dinámica a futbolistas que parecían defenestrados, como Brahím Díaz o Fran García. Además, puede decir orgulloso que, llevando un suspiro en la élite, ya le ha ganado a la santísima trinidad de los banquillos.

Mourinho, Pep y Simeone

Si hiciéramos una encuesta futbolera a pie de calle y preguntáramos por los técnicos más influyentes de este siglo, seguro que en el top 5 nos aparecerían estos tres: Mourinho, Guardiola y Simeone.

Pues bien, Álvaro Arbeloa ha apeado de la Champions a un viejo zorro como Mou en los play-off, a un estudioso que se las sabe todas como Pep en los octavos de final y también al experimentado Cholo Simeone, con 50 derbis a sus espaldas, en el primer duelo de máxima rivalidad madrileña que dirigía desde los banquillos.

Un curriculum vitae que muchos querrían para sí tras años al máximo nivel, pero al que el técnico salmantino se empeña en restar importancia: «Esto deja en muy buena posición al equipazo que tengo. Mi agradecimiento a todos los jugadores por su implicación». De ahí no lo sacas. Arbeloa lo tiene claro: perfil discreto en el área técnica, palos para los críticos (sin perder la compostura) y flores para sus futbolistas en la sala de prensa.

Y es que «El Espartano», que compartió vestuario con Xabi Alonso y lleva bastante menos que su buen amigo en la aristocracia de los banquillos, sabe que todo empieza por ganarse a unos jugadores que, al final, son los que van a comprarte (o no) la idea futbolística. Pero ojo, que también es consciente de que en este tipo de vestuarios no bastan con bonitas palabras si no son respaldadas con hechos, y por ahí es por donde ha acertado en pulsar la tecla correcta.

El mejor Vini y el mejor Fede

Si algo tenía preocupado al club en los últimos días de Xabi al frente de la nave merengue era la desconexión de gran parte del vestuario con su técnico. El caso más público y notorio se centraba en la figura de Vinicius Junior.

Esa fue una de las primeras labores encomendadas al novel Arbeloa: que el brasileño resurgiera a nivel deportivo, pero también anímico. En definitiva, que recobrara la alegría por el fútbol, que fuera feliz sobre el verde. Y lo ha conseguido aplicando el método que les describía con anterioridad.

Primero defendiendo al por entonces cabizbajo «canarinho» contra viento y marea en cada rueda de prensa, concediéndole el estatus de «intocable» y calificándolo como «fundamental para cambiar el rumbo de los encuentros», pero sobre todo poniéndolo sobre el terreno de juego siempre que está disponible y sustituyéndolo tan solo en minutos residuales.

Con Valverde ha sido incluso más fácil. El uruguayo raya a su mejor nivel como pelotero merengue desde que ha salido del lateral derecho y ha vuelto a ocupar posiciones más adelantadas. Y no me vale el argumentario de que Fede jugaba ahí porque Trent y Carvajal estaban lesionados, dado que, visto lo visto, Arbeloa hubiera optado por una solución de la cantera. Así de fácil. Así de complicado.

¿Será suficiente?

Ahora cabe preguntarse si estos buenos síntomas serían suficientes para continuar al frente del Madrid en el caso de acabar la temporada en blanco —como empieza a defender una parte sustancial del madridismo— o si es estrictamente necesaria la consecución de un título para seguir ostentando el cargo.

El propio Arbeloa aseguró en su primera rueda de prensa que «tenía la suerte de saber dónde estaba y que nadie tenía que explicarle lo que era el Real Madrid», con lo cual imaginará que de no visitar La Cibeles su estadía en el primer escalón de Concha Espina se pondría más que complicada.

Pero no lo tomen como una espada de Damocles. Me consta que él no lo hace, y puede que ahí radique la fórmula de su éxito. Mientras, y en lo que persigue el sueño de la 16.ª, los grandes beneficiados serán los Pitarch, Yáñez, Palacios o Manuel Ángel y ese, en el peor de los casos, será su mejor legado.

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