Desmantelado en Madrid el mayor laboratorio de falsificación de documentos localizado por la Policía

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Desmantelado en Madrid el mayor laboratorio de falsificación de documentos localizado por la Policía
Foto: Petros Giannakouris

Agentes de la Policía Nacional han desmantelado en Rivas Vaciamadrid el mayor laboratorio de falsificación de documentos localizado hasta la fecha, y han detenido a 12 personas en Madrid, Barcelona, Vigo e Ibiza en el marco de esta operación, denominada Chacal.

La organización desarticulada contaba con la infraestructura necesaria para llevar a cabo todas las fases de la falsificación, sin requerir de laboratorios complementarios, reflejo de la profesionalidad de los falsificadores y de la alta calidad de los documentos elaborados, según informa la Dirección General de la Policía.

Principalmente falsificaban la Tarjeta de Residencia de Familiar Comunitario aunque también se ha detectado la realización de pasaportes italianos y argentinos, cartas de identidad francesas o italianas, visados estadounidenses, carnets de conducir o tarjetas de residencia españolas. El pago de los usuarios finales variaba en función del tipo de documento. Así, los pasaportes se pagaban a 5.000 euros, mientras que por los permisos de residencia y de conducción alrededor de los 800 y los 1.500 euros.

El laboratorio, localizado en un edificio de oficinas de Rivas Vaciamadrid, contaba con dos grabadores láser CNC, maquinaria para realizar cortes en material plástico en alta velocidad, seis impresoras de sublimación digital para imprimir fondos de seguridad, dos prensas de impresión tampográfica y termográfica, dos escáneres, impresoras láser, equipos informáticos de última generación y unas 2000 tarjetas en blanco, la mayoría con el chip incorporado, entre otros efectos.

La investigación se inició el pasado mes de junio cuando los agentes constataron la existencia de una organización criminal dedicada a la falsificación de documentos de identidad para facilitar la introducción en nuestro país de ciudadanos marroquíes.

La red estaba liderada por ciudadanos argentinos y españoles que contaban con una red de intermediarios de origen marroquí que se encargaban de facilitar a sus compatriotas las documentaciones a través de familiares que estuvieran en España. Una vez elaborado el documento, los falsificadores los hacían llegar a los intermediarios mediante mensajería postal realizándose el pago a través de transferencias bancarias o entidades de envío de dinero. Una vez que los documentos estaban en posesión de sus destinatarios en Marruecos, estos accedían a territorio español por vía aérea en vuelos directos o a través de las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla.