Dimite un profesor homosexual tras recibir amenazas de muerte en Zimbabue

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Dimite un profesor homosexual tras recibir amenazas de muerte en Zimbabue
Foto: St John's College Zimbabwe

Neal Hovelmeier, profesor y subdirector de la escuela de élite para chicos St John’s College de Harare, en Zimbabue, ha dimitido después de recibir amenazas de muerte y presiones por parte de los padres de los alumnos tras confesar a estos que era gay.

En Zimbabue la homosexualidad es ilegal y algunos padres habían amenazado al profesor, que llevaba trabajando 15 años en este centro para chicos de entre 12 y 18 años, con tomar acciones legales contra él si no dimitía. Neal Hovelmeier se ha disculpado por las molestias ocasionadas debido a su confesión. «No me someteré a un juicio falso», ha declarado Hovelmeier, que ha mencionado «amenazas de muerte así como amenazas a su integridad física y a la de sus mascotas», según el medio británico BBC.

Hovelmeier decidió abrirse a los alumnos porque algunos habían comentado que se sentían «intimidados» y «marginados» en la escuela a causa de un ambiente homofóbico. El profesor creyó que si les contaba a sus alumnos que era gay podría solucionar el problema. El director del centro, Charles Msipa, ha declarado su «responsabilidad» por la marcha de Hovelmeier porque el periódico Daily News planeaba revelar su orientación sexual.

La mayoría de los ciudadanos de este país africano apoyan la criminalización de la homosexualidad. La comunidad gay de Zimbabue es muy pequeña y se ve obligada a vivir en la clandestinidad, de acuerdo con el medio británico, que ha informado que existen bares para gays y también una asociación homosexual que está registrada y reconocida como una agrupación civil tras sufrir la persecución policial en el pasado.

El expresidente del país, Robert Mugabe, calificó a los gays como «peores que los cerdos y los perros«. En el nuevo Gobierno de Emmerson Mnangagwa la descriminalización de la homosexualidad no parece una prioridad, pero sí existe una ligera apertura en este tema porque los actuales ministros han reconocido –con dificultades– que no se debería negar el acceso a la sanidad y a la educación a ninguna persona debido a su orientación sexual.