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Cómo ahorrar de verdad en la factura eléctrica en lo que queda de invierno

El precio de la electricidad volvió a batir récords en diciembre y enero, lo cual se traduce en facturas más elevadas que nunca, pero abaratar el recibo eléctrico es posible

Cómo ahorrar de verdad en la factura eléctrica en lo que queda de invierno

Claudio Schwarz | Unsplash

El recibo de la luz del usuario medio alcanzó los 133,06 euros el pasado mes, que se convirtió en el enero más caro de la historia. Se superaron en un 65,3% los 80,48 euros del primer mes de 2021, llegándose a la segunda cifra más elevada a nivel histórico, solo sobrepasada por la tarifa del mes anterior, diciembre de 2021, cuando se alcanzaron los 140,62 euros. Así lo denuncia Facua, que ha tomado como referencia para el cálculo el perfil de usuario medio ‘tradicional’ sin discriminación horaria publicado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que consume el 45% de la electricidad en el horario valle, el 29% en el horario punta y el 26% en el horario llano. La asociación considera que la carestía del recibo es «consecuencia de la especulación de las grandes eléctricas», que se ha visto agravada en enero «por el incremento en los cargos regulados, después de que al descuento del 96% aplicado desde septiembre le haya sustituido otro de solo el 33%».

Con los precios de la electricidad por las nubes, pero también los del gas, no se vislumbra a corto plazo que las cosas vayan a cambiar y la mayoría de los consumidores se siguen preguntando hasta cuándo habrá que soportar facturas desmesuradas por no pasar frío, mientras tocan madera para que en lo que resta de invierno no bajen demasiado las temperaturas y no haya que tirar mucho de calefacción, de momento la única medida que se antoja eficaz para que la factura eléctrica no suponga nuevos rotos.

Baja la potencia contratada y ajusta el consumo

Bajar la potencia contratada, como ya comentamos en THE OBJECTIVE, puede ser una buena medida para abaratar la factura eléctrica. Es el coste fijo por disponer de electricidad que se paga por cada kW de potencia o lo que es lo mismo: la cantidad máxima de electricidad que se puede consumir en un momento determinado. Los otros conceptos del recibo son el consumo, que es variable según la electricidad que se utilice, y los impuestos, que suponen sobre un 30%. Con menos potencia, al menos se reduce esa parte fija de la factura.

Otra posibilidad para tratar de pagar menos es adaptar el consumo para aprovechar la discriminación horaria. Es decir, ajustar la potencia contratada a la que se necesita realmente. Para ello habrá que tener muy en cuenta el tipo de tarifa que figura en el contrato, que la mayoría de usuarios desconoce. Puede ser la denominada PVPC (Precio Voluntario al Pequeño Consumidor) o bien estar integrada en el mercado libre. La tarifa PVPC es el contrato eléctrico establecido por el Gobierno en el que lo pagado por la electricidad consumida es directamente el precio de la energía que resulta del mercado, más impuestos y peajes, sin incluir otros productos o servicios adicionales.

Varía tus hábitos

El cambio en la factura de la luz es automático para todos los clientes que tienen contratada PVPC desde el 1 de junio de 2021, pero en el mercado libre la tarifa de cada usuario es distinta. En general, la regulada PVPC permite ahorrar más, puesto que los precios son los más bajos del mercado. Por eso es recomendable ajustar la tarifa a la discriminación horaria pero también adaptar los hábitos de consumo doméstico a los tramos de consumo energético. De lunes a viernes, el precio más caro se da en las horas punta, de 10 a 14 y de 18 a 22. Las horas llanas, con un precio intermedio, van de 14 a 18 horas y de 22 a medianoche, mientras que las horas valle, las más baratas, son las que van desde las doce de la noche a las 8 de la mañana. Los sábados, los domingos y los festivos nacionales se aplica el horario valle durante las 24 horas del día.

En enero de 2021, el precio del kWh se situó en una media de 16,75 céntimos (con el 27,19% de impuestos indirectos incluidos), mientras que en el mismo mes de 2022 el precio medio ha sido de 27,60 céntimos en horario valle, 32,29 céntimos en horario llano y 41,44 céntimos en horario punta (incluido el 10,55% de impuestos indirectos que se aplican en las facturas emitidas desde el 16 de septiembre). La media aritmética entre los tres tramos quedó en 33,77 céntimos, un 101,6% más que hace un año, y la media ponderada tomando como referencia el consumo del usuario medio en cada tramo ha sido de 32,82 céntimos, un 95,9% más elevada que en octubre de 2020.

Desenchufa lo innecesario y ojo al modo stand by

A veces no nos fijamos en aparatos que tenemos enchufados en casa que bien podríamos tener sin conexión a la red eléctrica hasta que realmente necesitemos usarlos. Nos fiamos del modo stand by de los objetos eléctricos y de la lucecilla generalmente roja que lo delata, y pensamos que así o no gastan o consumen poco, cuando la realidad es que pueden llegar a consumir tanto o más electricidad que enchufados. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE) asegura que el modo stand by puede incrementar el recibo eléctrico en más de un 10%.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el reto demográfico, por su parte, advierte de que «los aparatos en modo de espera o stand by siguen consumiendo electricidad y debido al incremento del número de dispositivos eléctricos en la sociedad actual este consumo supone al cabo de año una cifra significativa». Por ello recomienda utilizar la calculadora de consumo en stand by de la OCU, que permite «identificar el consumo en diferentes aparatos (audio, vídeo, ocio, de ofimática, de cocina) y recortar la factura eléctrica». La pega es que es de uso «exclusivo» y únicamente «está reservada para simpatizantes» de la organización, así que si no eres socio, olvídate y apuesta por alguna calculadora gratuita, como la que ofrece la firma Stand By. Calcula en dólares, pero pasar la moneda estadounidense a euros es tan fácil como poner «dólares a euros» en Google. En todo caso, los aparatos caseros que más consumen son los televisores, que suponen un 9% del consumo de electricidad en Europa; consolas, decodificadores, discos duros, impresoras inalámbricas, reproductores de DVD y BD, el home cinema, los ordenadores, smartphones y, como no, el aire acondicionado, que en su versión bomba de calor también puede causar estragos. Desenchufa esos aparatos que usas solo de vez en cuando y conéctalos cuando vayas a utilizarlos.

Programa el calor y hazlo por zonas

Otra opción básica para pagar menos es hacer uso de los termostatos y los programadores para calentar la casa de una manera más eficiente e inteligente. También calentar la casa solo por zonas o directamente no hacerlo en lugares donde no vamos a estar. La versión extrema de esta medida sería clausurar los radiadores de esas estancias vacías y mantener la calefacción de los sitios cotidianos a una temperatura de unos 20°C durante el día y a unos cinco menos por las noches. Cada grado más en el termostato conlleva un gasto de un 7% en el consumo eléctrico.

Una obviedad a tener en cuenta en este sentido, que no lo es para muchos, es que para mantener una sensación de confort en casa tampoco tenemos por qué ir en camiseta, como en verano. Ponerse una sudadera es una medida básica que además de incrementar la sensación de calor al instante puede hacernos ahorrar mucho en calefacción.

Acciones directas

Aludiendo a lo básico y a lo obvio, hay herramientas baratas a mano que también conllevan ahorrar en electricidad. Desde las bombillas de bajo consumo y las luces LED, que pueden procurar un ahorro de hasta un 80% en relación con la iluminación tradicional, al simple hecho de aislar bien ventanas y puertas para que no entre el frío. Cuidado también con los vatios de las luces, muchas veces excesivos, y con el número de ellas que iluminan una estancia, porque en demasiadas ocasiones nos sobra luz y encendemos tres bombillas cada vez que hacemos uso de un cuarto, cuando necesitaríamos solo una.

Los modos ECO que tienen los electrodomésticos son igualmente una herramienta muy a tener en cuenta y utilizarlos no suele restar eficacia. Estos modos ECO son más sostenibles y están asociados a un ahorro de hasta el 20% en el consumo eléctrico. En cualquier caso, una adecuada instalación eléctrica en toda la casa que considere estas medidas de ahorro puede suponer una importante inversión inicial que a la larga, sin embargo, compensa. Especialmente si se apuesta por la instalación de placas solares fotovoltaicas, que permiten ahorrar más de 50% en la factura de la luz.

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