THE OBJECTIVE
La mirilla

Sabadell-Unicaja: las claves políticas de una fusión

La entidad catalana con sede en Alicante trabaja en un acuerdo con la Fundación Unicaja bajo el respaldo andaluz

Sabadell-Unicaja: las claves políticas de una fusión

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, (i) entrega la Medalla de Andalucía a la Fundación Unicaja. | Joaquin Corchero (Europa Press)

Tanto el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, como el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, vigilan de cerca los contactos, todavía incipientes pero no por ello menos serios, que Banco de Sabadell ha emprendido con la Fundación Bancaria de Unicaja para una fusión entre las dos entidades financieras. El grupo resultante reforzaría su posición como cuarto banco del país con una capitalización agregada en bolsa de casi 9.000 millones de euros.

Los dos dirigentes políticos andaluces tratan de mantener una prudente distancia sobre el proyecto en ciernes pero tanto uno como otro han hecho saber al equipo que preside Josep Oliu las líneas rojas que deben ser preservadas en la operación. La primera consiste en asegurar que la Fundación Bancaria Unicaja ostente su posición como primer accionista del banco combinado, una condición que no parece nada descabellada si tenemos en cuenta que esta institución controla el 30% de Unicaja Banco, cuyo valor en bolsa es de 2.700 millones.

El Banco Sabadell vale ahora unos 6.200 millones, de modo que la Fundación dispondría de una participación equivalente al 9% del capital tras la fusión, por encima de los grandes socios institucionales que ahora forman parte del accionariado del banco catalán, entre los que, según los últimos registros oficiales, destacan el Bank of America, BlackRock y el magnate mexicano David Martínez Guzmán. En el capital del Banco Sabadell están también algunos de los accionistas particulares de Unicaja, como son el grupo textil Mayoral y el empresario Tomás Olivo.

Unicaja mantendrá la marca en Andalucía

La segunda condición y no menos importante para las fuerzas vivas andaluzas reside en que la marca Unicaja no se pierda una vez que la entidad malagueña sea absorbida por el Banco Sabadell. A tales efectos la propuesta incluirá que Unicaja siga siendo la referencia comercial del banco resultante en toda Andalucía, siguiendo el modelo de negocio del antiguo Banco Popular con sus filiales regionales. No es descartable, aunque sí se antoja más complicado, que el banco absorbente, que ahora tiene su sede en Alicante, pudiera trasladar el domicilio social a Málaga.

Mientras las líneas generales del eventual acuerdo se diseñan con el mayor tacto político entre el Banco Sabadell y la Fundación Bancaria Unicaja los movimientos internos en el seno de la entidad malagueña siguen su curso tras la salida del consejero delegado, Manuel Menéndez, y su sustitución por un directivo de la casa como es Isidro Rubiales. El presidente de Unicaja, Manuel Azuaga, se ha visto obligado a ceder sus poderes ejecutivos para cumplir los requerimientos con el Banco Central Europeo (BCE) pero se mantiene dentro del máximo órgano de gobierno de la entidad.

Tras la fusión con los asturianos de Liberbank, un matrimonio que nunca estuvo bien avenido, el organigrama de la nueva Unicaja ha sufrido los dos últimos años múltiples vaivenes que todavía no parecen del todo resueltos. De hecho este mismo viernes el consejo de administración, además de ratificar el cambio de consejero delegado, ha vuelto también a reestructurar las comisiones delegadas relevando del cargo a la consejera coordinadora independiente, Carolina Martínez-Caro, probablemente el último verso suelto en el entramado de poder que encabeza Azuaga.

Azuaga, otra vez en la rampa de salida

El presidente de Unicaja Banco ocupará su sillón con la calificación de ‘otro externo’ pero, en realidad y aunque ha perdido nominalmente las funciones de primer ejecutivo, sigue contando con una posición de mando institucional gracias a la designación como CEO de Rubiales, un hombre de su neta confianza. Azuaga ha dispuesto también del apoyo inestimable de María Luisa Arjonilla, consejera independiente que ha estado presidiendo hasta tres comisiones delegadas del consejo al mismo tiempo. La singular ubicuidad de Arjonilla, con sus múltiples labores, no dejaba de ser una anomalía dentro de lo que se supone el reparto de funciones que debe presidir el funcionamiento del máximo órgano de gobierno en toda sociedad cotizada. 

Arjonilla seguirá al frente del comité de Nombramientos, en tanto que Antonio Carrascosa, antiguo director general del FROB, se hará cargo de la presidencia de la comisión de Riesgos y la citada Carolina Martínez Caro tomará las riendas en materia de Retribuciones. Las independientes Inés Guzmán y Rocío Fernández presidirán respectivamente las comisiones de Tecnología e Innovación y de Auditoría y Cumplimiento Normativo. La propia Rocío Fernández será la nueva consejera coordinadora del grupo de vocales independientes.

Todos este trasiego de cargos y los avatares que los han provocado figuran bajo el radar de los reguladores de Fráncfort y del propio Banco de España que han sido determinantes en la dimisión forzada de Menéndez, pero que ahora recuerdan la conveniencia de que Azuaga abandone también la entidad en cuanto finalice el traspaso efectivo de poderes. La fusión con el Sabadell podría dar al todavía presidente de Unicaja un poco más de recorrido, por lo menos durante los meses que duren las negociaciones. A partir de ahí sería Josep Oliu quien adquiriese la máxima representación institucional del banco resultante asegurando, por supuesto, una salida honorable a su colega de Unicaja.

Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D