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Opa hostil

Los problemas de Moncloa para usar el bazuca de Telefónica en Prisa

Oughourlian pide 770 millones por toda la compañía, 211 millones por su 30%, lo que obliga al Ejecutivo a subir su apuesta

Los problemas de Moncloa para usar el bazuca de Telefónica en Prisa

Joseph Oughourlian, presidente de Prisa; Pedro Sánchez; y Marc Murtra, presidente de Telefónica | ILUSTRACIÓN: Alejandra Svriz

27 de febrero de 2025.- Marc Murtra convocó su primera rueda de prensa como presidente de Telefónica para presentar los resultados anuales de 2024. Sin embargo, buena parte de las preguntas tuvieron que ver con el eventual interés de la compañía en tener participación (otra vez) en el grupo Prisa o en una posible puja en la licitación de la televisión en abierto que prepara el Gobierno. Solo dos días antes, el consejo del editor de El País había rechazado participar en esta adjudicación haciendo estallar públicamente una guerra entre sus socios y apartando a Moncloa del control editorial.

Como es lógico, el expresidente de Indra indicó que ninguno de estos dos planes estaba sobre su mesa, aunque dejó claro en todo momento que las decisiones de ese calado estaban en manos del consejo de administración… donde el accionista mayoritario es la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y, por tanto, el Estado. Un Estado que consolidó su control con puño de hierro con la entrada del nuevo equipo directivo que sustituyó a comienzos de año a José María Álvarez- Pallete.

6 de marzo de 2025.- Murtra anunció cambios directivos en Telefónica y, además de designar a Emilio Gayo como su nuevo consejero delegado, nombró a Javier de Paz como presidente no ejecutivo de Movistar+, histórico socialista y -durante más de una década- confluencia de Moncloa con la operadora de telecomunicaciones. Fue el enlace del cesado Álvarez-Pallete con Pedro Sánchez, y tras la salida de este -y contra todo pronóstico- su figura ha quedado más reforzada.

Telefónica y Prisa

En su condición de consejero fue precisamente el principal defensor de la participación de Telefónica en Prisa y no vio con buenos ojos que en 2023 se traspasara su paquete a Global Alconaba, los afines al Gobierno que ahora intentan desbancar a Joseph Oughourlian de la presidencia. Un perfil que -desde luego- no ayuda a mitigar las críticas que hablan de la utilización de la operadora al servicio de los designios del Gobierno, pese a que desde la compañía se aclaró que el cargo de Javier de Paz es meramente institucional y que no tendrá ningún tipo de papel en la gestión de la plataforma de televisión.

15 de marzo de 2025.- El diario francés Le Point publicó que el ministro de Transformación Digital, Óscar López, y el propio Marc Murtra se reunieron con el consejero delegado de Vivendi, Arnaud de Puyfontaine, durante la cumbre sobre la inteligencia artificial celebrada en París en pasado 12 de febrero (15 días antes de la primera rueda de prensa de Murtra). En ella se le habría sugerido que vendiese su porcentaje del 12% en el grupo español a los accionistas rebeldes para así decantar la balanza en contra de Oughourlian. Según la cabecera francesa, se habló del contrato de 80 millones de la teleco con Havas (filial de Vivendi) para persuadir al grupo fundado por Vincent Bolloré. El Gobierno y Telefónica desmintieron que en el encuentro se hablase del grupo editor de El País, pero esto no impidió que la operadora española volviese a estar en el foco mediático, ahora vinculada con la guerra en Prisa.

En esta misma Opa hostil se ha advertido desde hace meses del uso que el Gobierno quiere hacer de Telefónica para adquirir un paquete accionarial en Prisa, expulsar a Oughourlian y dar el control a la Global Alconaba de Andrés Varela y José Miguel Contreras… y por extensión a Moncloa. Con el objetivo de eliminar cualquier tipo de incógnita respecto del futuro de su hasta ahora principal sostén mediático, incluso se han hecho números ante la posibilidad de que la operadora participe en la recolección de los 200 millones que serían necesarios para comprar el paquete de Oughourlian. Y es que la vía Telefónica siempre ha estado abierta, incluso antes de que Álvarez-Pallete fuese sustituido por Marc Murtra.

Opciones de la SEPI

El problema es que la deriva de los acontecimientos -con la ampliación de capital de Prisa y el canje inminente de los bonos convertibles que frenarían a los rebeldes- ha trastocado los planes del Gobierno con relación a la forma de utilizar el bazoca de Telefónica, entendida como el arma definitiva de Moncloa para conquistar al grupo editor de El País. En primer lugar, hablamos de un tema de dinero. El empresario franco-armenio dice que la única manera de que se marche de Prisa es con una opa por la totalidad y con un precio de 0,67 euros, casi el doble de los 0,38 con los que cerró la acción el viernes. Esto supone valorar todo el grupo en 728 millones de euros -muy por encima de los actuales 412- y el paquete de Amber Capital en 211 millones.

El Gobierno se gastó 2.300 millones en comprar el 10% de Telefónica -a través de la SEPI-, pero no es lo mismo justificar que una empresa de telecomunicaciones participada por el Estado adquiera un grupo de medios privado y menos en un momento en que las inversiones de las operadoras de telecomunicaciones están contenidas. Todo ello, mientras las empresas del sector giran hacia sectores como la IA, la ciberseguridad o incluso la defensa. ¿Y la propia SEPI? El Gobierno descarta -por ahora- utilizar a la sociedad pública para un asalto al grupo Prisa, una situación que por lo demás haría saltar todas las alarmas de la Unión Europea. Y es que no hay ningún antecedente en el continente de un Estado que compre un medio de comunicación privado y menos cuando se está transponiendo el Reglamento Europeo de Libertad de los Medios de Comunicación.

Por otro lado, en Telefónica tampoco ven clara la entrada en Prisa. Ya no solo por el impacto económico que tendría participar en una sociedad económicamente muy comprometida, sino que por el coste reputacional. Pallete salió del grupo editorial vendiendo su 7% porque quería alejarse de los líos políticos, un diagnóstico similar al que hace Marc Murtra. El nuevo presidente sabe que vincularse a un editor de medios es un caramelo envenenado y -en principio- se niega a apoyar la operación. Centrado en su nuevo plan estratégico, quiere poner el foco en fortalecer el perímetro de la compañía, adquirir en lo posible nuevos activos vinculados con la alta tecnología y constituirse en una de las telecos líderes de Europa cuando Bruselas permita fusiones.

Influencia del PP

Del mismo modo, los principales accionistas de Telefónica tampoco ven clara una entrada en Prisa. Entienden que la compañía debe centrarse en sus negocios core y no embarcarse en aventuras políticas. Por ello, creen que si es que finalmente la Moncloa decide dar el paso, utilizarán todas sus herramientas para bloquear un movimiento de estas características. Pese a ello, las fuentes consultadas por este diario indican que las presiones del Gobierno son muy importantes y que el plan está sobre la mesa.

En tercer lugar, al equipo de la Moncloa le preocupa un eventual escenario de derrota electoral de Pedro Sánchez. El análisis que hacen indica que si Telefónica entra en Prisa, al día siguiente de que el Partido Popular recupere el poder, no solo perderán a la operadora sino también el control del grupo de medios. Es una apuesta arriesgada, ya que se quedarían sin munición para afrontar con garantías una lucha mediática desde la oposición. Históricamente, el grupo ha apoyado al PSOE, pero en manos de una empresa semi-pública, el PP tendría en bandeja las llaves del único grupo mediático de centroizquierda que queda en España. En todo caso, ante este escenario será clave el posicionamiento de los otros dos primeros accionistas de la operadora: Criteria y STC.

Sánchez y Telefónica

Llegados a este punto, otra de las balas que le queda a Moncloa es la entrada de un inversor afín que pueda acompañar a Telefónica en la aventura de comprar Prisa. Este diario ha hablado de la potencial participación de bancos españoles que estén dispuestos a financiar la operación, aunque en el sector se indica que no lo están si esa operación implica situarse políticamente del lado de Pedro Sánchez. En la retina todavía está el impuesto extraordinario a las entidades financieras que se prorrogó para este 2025, pese a que no salió adelante un gravamen similar para las energéticas. Con todo, la realidad es que pocas empresas en España tienen más de 700 millones para gastar y -lamentablemente para el Gobierno- casi su totalidad están en la órbita del Ibex 35.

¿Qué pasará? Durante sus casi siete años en la Moncloa, Pedro Sánchez ha demostrado una capacidad inédita para la supervivencia, en movimientos que en muchas ocasiones han desafiado la lógica y el sentido común. Y está claro que esta guerra por Prisa no será la excepción. Es entendible que su apoyo al grupo de rebeldes de Global Alconaba, Andrés Varela y José Miguel Contreras se vea mermado tras los últimos acontecimientos, pero esto no significa que abandone su interés por recuperar el control de la compañía, considerada clave en su guerra mediática.

Y en este punto entran todas las hipótesis. Es cierto que la entrada de Telefónica en el grupo editor de El País es ahora más difícil que hace dos meses, pero parece imposible que pueda mantenerse al margen de esta batalla. Hablamos de un movimiento exclusivamente político, sin lógica empresarial ni rentabilidad económica, pero en el que el presidente del Gobierno tiene puesto el foco. Y no suele darse por vencido con facilidad. Algo que puede hacer que se activen todos los resortes… incluso el del Boletín Oficial del Estado (BOE).


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