El alquiler se encareció un 8,5% al cierre de 2025 y Barcelona es la capital más cara
Madrid es la comunidad con los alquileres más caros, seguida por Baleares, Cataluña y Canarias

Un cartel que anuncia que se alquila una vivienda. | Ricardo Rubio (EP)
El precio del alquiler en España cerró 2025 con una subida del 8,5% interanual y un coste medio de 14,7 euros por metro cuadrado, según los cálculos difundidos por el portal inmobiliario Idealista, que sitúa a Barcelona como la capital más cara para arrendar una vivienda.
En concreto, a cierre del mes de diciembre de 2025 arrendar una vivienda en España tenía un coste de 23,8 euros/m2 en Barcelona capital, seguida por Madrid (22,7 euros/m2); Palma (18,3 euros/m2); San Sebastián (17,9 euros/m2); Valencia (15,9 euros/m2) y Málaga (15,8 euros/m2).
Entre los grandes mercados, las mayores subidas por capitales se registraron en Madrid (9,7%), Alicante (8, %), Sevilla (7%), Valencia (6,4%), Palma (6,4%), Málaga (4,7%), Bilbao (3,1%) y Barcelona (1,9%).
De hecho, 25 de las 50 capitales españolas analizadas marcaron máximos en el último trimestre de 2025, entre ellas Valencia, Málaga y Bilbao, según indica Idealista, que analiza los precios de oferta sobre metros cuadrados construidos publicados por los anunciantes.
Madrid, la comunidad más cara
Madrid es la comunidad con los alquileres más caros (20,8 euros/m2), seguida por Baleares (19,1 euros); Cataluña (18,6 euros) y Canarias (15,3 euros).
Las mayores subidas se dieron en Castilla-La Mancha (11,7%); La Rioja (10,6%), Madrid (10,4%); Andalucía (9,9%); Aragón (9,9%); Comunidad Valenciana (9,7%) y Castilla y León (9,5%). Cataluña registró la menor subida, un 3%.
Por provincias, las más caras son Madrid (20,8 euros/m2 al mes); Barcelona (20,4 euros), Baleares (19,1 euros) y Málaga (16,6 euros) y la mayor subida se dio en Lleida (16,4%). En la Comunidad de Madrid se encarecieron un 10,4%, mientras que en la provincia de Barcelona lo hicieron un 2,5%.
Idealista asegura que el mayor problema que afronta el mercado del alquiler es la falta de oferta disponible y apunta que la competencia a la que se enfrentan las personas es «terrible» y que muchas familias que podrían hacer frente al pago de los alquileres se ven excluidas por otras familias con perfiles de riesgo aún menores.
