Bruselas admite la «urgencia» de frenar la avalancha de productos de plataformas chinas
España es ya el primer mercado europeo de Shein y AliExpress y el segundo de Temu

Productos de Shein.
La Comisión Europea ha reconocido la «urgencia» de actuar para frenar la entrada masiva de productos de plataformas de comercio electrónico chinas, un fenómeno que, según Bruselas y distintos actores del sector, está distorsionando el mercado único y genera una competencia desigual para empresas europeas. Nikos Isaris, el actual director adjunto de la Representación de la Comisión Europea en España, ha sido el último en mostrar su preocupación por los más de 4.600 millones de artículos de bajo valor —el 90% de los cuales proceden de China— que llegan a territorio europeo.
Una avalancha de artículos de menos de 150 euros que llegan, en la mayoría de los casos, sin control aduanero ni ninguna clase de arancel. Su diagnóstico coincide con los datos presentados recientemente por La Distribución ANGED en su informe sobre la penetración de estas plataformas en el mercado europeo y español. El estudio revela que España es uno de los países más expuestos al auge de plataformas como Shein, Temu y AliExpress, que representan una parte significativa del comercio digital en el país: aproximadamente el 34% de las compras online hechas por consumidores españoles provienen de plataformas chinas, muy por encima de la media de otros grandes mercados europeos.
La Comisión se muestra preocupada porque esta importación masiva de terceros países de productos de poco valor conlleva «muchas veces impactos negativos, algunos son ilegales y no cumplen las normas de la Unión Europea y tienen riesgos claros para la salud». Nikos Isaris desveló en un evento reciente sobre esta cuestión celebrado en la sede de las instituciones europeas en Madrid que la Comisión «está llevando a cabo investigaciones sobre Temu y AliExpress por prácticas ilegales que afectan a millones de consumidores como los descuentos falsos, publicidad engañosa y productos ilegales».
Productos de bajo valor
Un aluvión de importaciones de este tipo de productos que suponen, a juicio del representante de la Comisión Europea en España, una clara desventaja competitiva frente a operadores que no cumplen esa normativa. «No podemos permitir que esta situación continúe sin control», añadió durante su discurso, en el que subrayó la «urgencia» de actuar. En primer lugar, Bruselas tiene previsto actuar en las aduanas. «Necesitamos controles más estrictos», añadió, algo que recoge la propuesta de la reforma aduanera en marcha.
El rápido crecimiento de plataformas como Shein, Temu y AliExpress ha disparado el número de pequeños envíos que llegan diariamente a la Unión Europea, muchos de ellos con valores inferiores a los umbrales que permiten evitar controles aduaneros más estrictos y el pago de determinados impuestos. El Ejecutivo comunitario reconoce que se está aprovechando esta situación para eludir normas fiscales, de seguridad y de protección del consumidor. Fuentes comunitarias señalan que el actual marco regulatorio «no está preparado» para hacer frente al volumen de importaciones que genera el comercio digital transfronterizo, especialmente desde terceros países.
Solo en 2024, miles de millones de paquetes de bajo valor entraron en la UE, una cifra que ha puesto en alerta tanto a las autoridades como a los sectores industriales europeos. Este flujo masivo de mercancías colapsa los sistemas de control aduanero tradicionales y dificulta que las autoridades verifiquen el cumplimiento de normas fiscales, de seguridad y de protección del consumidor.
Lentitud europea
La reacción del Ejecutivo comunitario se ha materializado en varias iniciativas regulatorias. Por un lado, la eliminación progresiva de la exención de derechos de aduana para mercancías con un valor inferior a 150 euros (que no entrará en vigor hasta al menos 2028), hasta la introducción de tasas específicas a paquetes de comercio electrónico, y la intensificación de inspecciones bajo la Ley de Servicios Digitales para garantizar que plataformas como Temu y AliExpress respeten las obligaciones de seguridad del mercado.
Tanto el sector como varios Estados miembros reprochan a la Unión Europea la lentitud en la adaptación de su marco normativo a la nueva realidad del comercio digital. Mientras las plataformas chinas han crecido a un ritmo exponencial en los últimos años, aprovechando vacíos legales y exenciones fiscales pensadas para un volumen de envíos muy inferior, «Bruselas ha reaccionado con retraso y de forma fragmentada», lamentan fuentes del sector. La complejidad del proceso legislativo europeo y la necesidad de consenso entre los Veintisiete han permitido que estas disfunciones se consoliden, generando una situación que ahora la propia Comisión reconoce como urgente y difícil de revertir a corto plazo.
