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Economía

El alquiler, imposible para los jóvenes: solo el 1,2% de la oferta en España es asequible

España se descuelga de Europa en alquiler joven y queda muy lejos de Francia (20%) y Alemania (30%)

El alquiler, imposible para los jóvenes: solo el 1,2% de la oferta en España es asequible

Un cartel que anuncia que se alquila una vivienda. | EP

Acceder a un piso en alquiler se ha convertido en una carrera cuesta arriba para los jóvenes en España. Los datos son elocuentes: apenas el 1,2% de los pisos ofertados se considera «asequible» para la cohorte entre los 18 y 39 años. En otras palabras, el 98% del mercado queda fuera de su alcance. El diagnóstico procede de un reciente informe de la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo (Eurofound), que analiza la situación del alquiler en distintos países europeos. El organismo establece que una vivienda es asequible cuando su precio no supera un tercio del salario medio del grupo de edad analizado. Bajo ese criterio, España aparece rezagada respecto a otros países de Europa.

La institución europea advierte además de que los jóvenes constituyen un colectivo «especialmente vulnerable» en la actual crisis de vivienda. Sus ingresos suelen ser más bajos, la temporalidad laboral les afecta en mayor medida y la movilidad por estudios o empleo incrementa su dependencia del mercado del alquiler. La combinación de salarios ajustados y precios elevados estrecha el margen hasta casi hacerlo desaparecer. 

El contraste de España con otros grandes países europeos resulta contundente. En Francia, cerca del 19,9% de los anuncios de alquiler cumplen el umbral de asequibilidad, y en Alemania, el porcentaje se eleva hasta el 29,2%. Aunque el problema de la vivienda es generalizado en Europa, la intensidad varía. En la mayoría de los países analizados, la proporción de alquileres asumibles para jóvenes se mueve en una horquilla que va del 0% al 15%, y España se sitúa en el extremo más bajo.

Hay casos aún más críticos. En Croacia, Chipre, Grecia, Hungría, Letonia, Portugal y Eslovaquia, la vivienda en alquiler que no supere ese tercio del salario medio es casi inexistente: menos del 0,5% de la oferta. En el lado opuesto, solo siete de los 24 Estados estudiados superan el 10% de vivienda asequible en las ciudades, con Alemania y Francia liderando el grupo. Otros países del norte, como Suecia (14%) y Finlandia (11%), presentan cifras intermedias.

El informe apunta a un factor estructural que ayuda a explicar estas disparidades. Los países en los que el mercado del alquiler está más consolidado suelen ofrecer una mayor proporción de viviendas accesibles para adultos jóvenes. En cambio, en aquellos donde predomina la propiedad, el alquiler asequible tiende a ser escaso. España encaja en este segundo modelo. Aproximadamente el 65% de la población reside en una vivienda en propiedad, frente a un 35% que vive de alquiler. Es un reparto similar al de Italia o Portugal, mientras que en el centro y norte de Europa el alquiler tiene mayor peso. Alemania, de hecho, destaca como el país con mayor proporción de inquilinos, alrededor del 69%.

Emancipación atrasada

El problema no se limita al porcentaje de anuncios disponibles. El informe también calcula el esfuerzo salarial necesario para alquilar. En amplias zonas de España, Portugal, Polonia, Irlanda y Bulgaria, una persona joven tendría que destinar más del 80% de su salario medio para pagar la renta mensual. En determinados enclaves costeros de la Península Ibérica, el esfuerzo supera incluso el 100% de los ingresos. Es decir, el alquiler resulta directamente inasumible si se afronta en solitario.

El análisis señala que, tanto en España como en Portugal, esas áreas coinciden en gran medida con destinos turísticos de alta demanda. Allí, el alquiler residencial compite con el arrendamiento de corta duración y con la presión de las segundas residencias, lo que reduce todavía más la disponibilidad de vivienda habitual. Aunque la crisis de asequibilidad es esencialmente urbana, también se identifican zonas rurales —en España y Francia, por ejemplo— donde la escasez de oferta limita las alternativas y empuja a los jóvenes a permanecer en el hogar familiar o a plantearse la compra como única salida.

El impacto se refleja con claridad en los datos de convivencia. En el conjunto de la Unión Europea, casi un tercio de las personas de entre 25 y 34 años vive con sus padres. En España, el porcentaje asciende al 46%, una cifra cercana al 51% que registran Italia y Portugal. El patrón es especialmente acusado en el sur y el este del continente, mientras que en el centro y norte de Europa las tasas son considerablemente más bajas: en Francia y Alemania se sitúan en el 16% y el 12%, respectivamente. En países como Dinamarca y Finlandia apenas alcanzan el 3%, mientras que Croacia marca el extremo opuesto con un 64%.

El estudio profundiza además en las razones detrás de esta convivencia prolongada. A partir de encuestas, analiza hasta qué punto puede tratarse de una cuestión de preferencias personales. En el caso español, los datos apuntan más bien a una restricción estructural. Existen alrededor de 3,5 millones de hogares formados por personas de entre 18 y 39 años, con una media de 3,4 miembros por vivienda. Sin embargo, las preferencias declaradas se inclinan hacia hogares más pequeños, de unas 2,4 personas de media. Esa diferencia sugiere que podrían estar dejándose de crear cerca de 1,5 millones de hogares.

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