Javier de Echevarría (Veritas): «Emprender es resistir cuando todo se complica»
Este emprendedor repasa su trayectoria en el podcast ‘Así empecé’

THE OBJECTIVE.
Tras más de dos décadas en el sector sanitario, Javier de Echevarría ha convertido una apuesta casi temeraria por la secuenciación del genoma en un grupo global de salud con miles de empleados. Su trayectoria empezó con una decisión arriesgada. A los 40 años, con una carrera consolidada y estabilidad profesional, decidió dejarlo todo. «Yo tenía muy claro que mi sitio ya no seguía ahí», recuerda. Iba a montar una compañía que, como él mismo admite, «podía salir bien o podía salir fatal». Echevarría protagoniza el nuevo capítulo de Así empecé, una serie de entrevistas que tienen como objetivo acercar historias de personas que tuvieron una idea, un sueño, de crear o mejorar algo, y que a base de ingenio, determinación y pasión consiguieron sacar adelante. En definitiva, son historias de emprendedores contadas por ellos mismos.
Tras estudiar Empresariales y pasar por Procter & Gamble, Echevarría, con poco más de 23 años, se encontró «un poco perdido». Probó la consultoría estratégica y hasta abrió un restaurante en Madrid. Pero el gran giro llegó desde Estados Unidos. Un médico de Stanford había desarrollado una técnica para la detección precoz del cáncer de cuello de útero. Sin experiencia en el sector sanitario —«no sabía nada del sector», admite— decidió lanzarse. Así nació LaBEC Pharma.
Competían contra gigantes como Roche. No tenían capital ni contactos. «Éramos tres socios, lo hacíamos todo muy casero, pero con muchas ganas», explica. Fueron años duros. «No podía cobrar una nómina», recuerda. Vivía con ayuda familiar mientras intentaba abrirse paso en un sector «tremendamente intensivo en capital». En 2008, una gran compañía europea de diagnóstico, Labco, les compró. Fue su primera gran salida.
El aprendizaje corporativo y la primera revolución
Dentro de Labco, Javier pasó de emprendedor a directivo global. Allí conoció una innovación que cambiaría su trayectoria: los test prenatales no invasivos. Permitían detectar alteraciones genéticas del feto con una simple muestra de sangre, evitando la amniocentesis. «Dudaban prácticamente todos menos nosotros tres», afirma. Apostaron fuerte. El éxito fue inmediato. «Empezó a facturar mucho». En poco tiempo, Javier se convirtió en director comercial global del grupo.
Pero en 2015, cuando la empresa estaba lista para salir a bolsa, la operación se canceló la noche anterior. «Aprendes a no celebrar las cosas hasta que no pita el árbitro», dice. Poco después, Labco se fusionó con Synlab. Llegó un nuevo CEO y el proyecto genómico en el que Javier creía dejó de encajar.
«Simplemente nos deja muy claro que no cuenta conmigo y con mi equipo». Sintió injusticia, pero también claridad. No era el final de su carrera. Era el comienzo de algo nuevo.
La apuesta por el genoma
A finales de 2017 tomó la decisión definitiva. Volver a empezar. Esta vez con una visión clara: el genoma sería la próxima revolución médica. «El genoma es el libro de instrucciones con el que todos nacemos», explica. Durante años, secuenciarlo fue carísimo y complejo. Pero la tecnología había avanzado. Javier, junto a los doctores Luis Izquierdo y Vincenzo Cirigliano, decidió fundar Veritas Intercontinental.
En 2018 empezaron a operar. Su propuesta: ofrecer secuenciación completa del genoma para prevención y medicina personalizada. El acuerdo con la Clínica Universidad de Navarra les dio prestigio científico y visibilidad. Los resultados eran impactantes. En uno de cada cinco pacientes detectaban variantes genéticas de alto impacto clínico. Casos de cáncer en fases muy iniciales. Riesgos de trombosis ocultos. Ajustes precisos de medicación. «Estás salvando vidas», afirma Javier.
El golpe inesperado
En diciembre de 2019 llegó el primer gran golpe. El laboratorio estadounidense con el que trabajaban anunció su cierre inmediato. «Van a cerrar la empresa mañana», le dijeron. Tenían muestras de sus primeros clientes allí. Javier voló a Boston de urgencia. Intentó salvar la situación, pero fue imposible. Perdieron las muestras y estuvieron tres meses sin poder procesar pruebas. Decidieron entonces montar su propio laboratorio en España. «Hoy por hoy es el laboratorio de genómica más importante de Europa», afirma.
Cuando empezaban a recuperarse, llegó la pandemia. Ventas a cero. 40 empleados. Y Javier enfermo de covid con neumonía bilateral. «Son días tremendamente complejos», reconoce. En lugar de dedicarse a hacer test de covid, optaron por una estrategia distinta: relanzar los test prenatales no invasivos, un área que conocían bien. En pocos meses se convirtieron en líderes europeos en esa línea de negocio. Eso les dio caja y estabilidad.
Hoy el grupo, rebautizado como Fuze Health, cuenta con miles de empleados y presencia global. Ya no es una startup. Es una compañía consolidada que aspira a seguir creciendo e incluso explorar una salida a bolsa.
Después de más de dos décadas, Javier identifica lo más difícil del camino: «Seguir consiguiendo que la gente a tu alrededor confíe en ti en momentos muy complicados». Su consejo para quien quiera emprender es claro: pensar a largo plazo. «Vas a pasar por momentos muy duros y o estás absolutamente convencido de que esto es algo que quieres vivir, o es imposible enfrentarte a todos los problemas». Y elegir bien al equipo. «Rodearte de gente buena, de buenas personas».
