España importa el doble de armas que hace cinco años y la mitad del pastel se lo lleva EEUU
Las exportaciones españolas crecen, pero quedan relegadas al décimo puesto mundial tras el ‘sorpasso’ de tres países

La fragata Cristóbal Colón de la Armada Española, atracada en la isla griega de Creta este martes. | Reuters
España ha duplicado sus importaciones de armamento militar en el periodo comprendido entre 2021 y 2025 con respecto al lustro anterior. Según un informe del Instituto de Investigación Internacional para la Paz de Estocolmo, el país, que ya adquiere el 0,6% del material militar que se vende en el mercado internacional, frente al 0,3% anterior, ha irrumpido en el ranking de los 40 principales importadores de armas en el mundo en la posición 39, algo que no había ocurrido en los diez años anteriores tras disparar sus compras en un 101%. Sus principales proveedores son Estados Unidos (49% del total), Suiza (25%) y Francia (9%).
El estudio también revela que las exportaciones españolas de armamento, que suponen el 2,3% del suministro mundial, han crecido, pero a un nivel muy inferior (6,7%) al de las importaciones y al aumento generalizado de la demanda a nivel global, hasta el punto de caer tres puestos en el ranking, pasando del número siete a la última posición del top diez. Por delante se sitúan, por este orden, EEUU, Francia, Rusia, Alemania, China, Italia, Reino Unido y Corea del Sur. Todos ellos han crecido a un ritmo superior al de España, salvo el país eslavo, que se ha visto golpeado por las sanciones y además ha tenido que reducir sus operaciones comerciales exteriores para centrarse en abastecer a sus tropas inmersas en la guerra de Ucrania.
Los principales clientes de los fabricantes españoles de equipamiento militar son Arabia Saudí, que compra el 28% de los productos made in Spain exportados al extranjero; Turquía, con un 16%; y Bélgica, con un 12%. El mercado más lucrativo es Oriente Próximo, adonde se destina el 43% de las armas españolas exportadas, seguido de Asia y Oceanía (22%) y Europa (20%). España es además el mejor cliente para la industria de defensa suiza, adquiriendo el 46% de toda su comercialización exterior, y el segundo mayor proveedor de Arabia Saudí, Australia, Turquía, Bélgica, Canadá y Kazajistán. El documento también recoge que, por primera vez, Europa se ha convertido en el principal comprador de material estadounidense, en parte por el rearme y por el objetivo de abastecer a Ucrania.
Sin alternativa viable a EEUU
«La dependencia de Estados Unidos o Israel es enorme», analiza Rafael Martínez, catedrático de Ciencia Política de la UB, que explica a THE OBJECTIVE que detrás de este incremento de las importaciones españolas «hay mucho de reposición», ya que se ha «acelerado» la adquisición de material militar con el fin de «modernizar» el arsenal, en un «momento en que se puede gastar» y «el Gobierno y la sociedad lo aceptan». El experto en defensa recuerda que «la autonomía estratégica no la tiene nadie, ni siquiera EEUU» y atribuye el incremento del gasto militar en Europa a «la amenaza rusa» y el hecho de que «EEUU no resulta un socio tan fiable con la Administración Trump», ya que «está anunciando que lo que le interesa es el mar de China y quiere llevarse allí todo lo que tiene en Europa, unos 100.000 soldados», además de los escudos antimisiles que se operan desde destructores de la OTAN en la base española de Rota. Según este especialista, el presidente estadounidense pretende que sean los europeos quienes financien la defensa que hasta ahora sufragaba Washington, pero sin renunciar a seguir suministrando su tecnología militar; si bien los planes de la UE van en la dirección opuesta, la de generar una industria propia lo más autosuficiente posible.
A pesar del reciente encontronazo entre los presidentes español y estadounidense, la dependencia de Washington en defensa es prácticamente imposible de revertir a corto plazo. Aunque Josep Puigsech, profesor de Historia de la UAB, cree que «la guerra de Irán incumple la legalidad internacional», piensa que «España no se puede permitir romper con la OTAN», algo que dejaría al país «descolgado» justo cuando «Francia acaba de anunciar que incrementará la producción de armamento nuclear». «Esto explica que el Gobierno haya enviado una fragata a Chipre aunque diga que no quiere formar parte de la intervención militar». «España no es Francia ni Reino Unido, que tienen armamento nuclear y una industria de altísimo nivel; no dispone de determinado armamento y lo tiene que importar», apunta, apostillando que aunque el país tiene una «industria potente» en determinados ámbitos, «no tiene el armamento más puntero». En este contexto, «Estados Unidos es la primera potencia militar mundial y no resulta viable, aunque el Gobierno de España se haya llevado las manos a la cabeza, reducir las compras a EEUU».
En un informe reciente, Funcas Intelligence ha destacado que «en España, la menor percepción de riesgo y la oposición dentro de la coalición de Gobierno han ralentizado la senda de rearme», mientras que en el conjunto de Europa, la financiación «es desigual», con un gran interés por parte de Polonia y los países bálticos por aumentar el gasto militar de forma considerable, mientras que en Alemania, Francia e Italia también existe voluntad, pero los elevados niveles de deuda contienen los esfuerzos en esta línea. Otros retos significativos son la fragmentación de la tecnología militar europea o que «más gasto no equivale automáticamente a mayor autonomía», ya que en muchos aspectos no hay una alternativa clara a los suministros proporcionados por EEUU.
