La empresa que contrató a Jésica lleva ocho meses con el puesto de su jefe legal vacante
Tragsa no ha nombrado al nuevo director de asesoría jurídica y cumplimiento legal tras cesar el último en julio

El presidente de Tragsa, Luis Casas. | EP
La empresa pública Tragsa —salpicada por la contratación de Jésica R., la amiga especial del exministro de Transportes José Luis Ábalos— lleva ocho meses sin cubrir el puesto del director de asesoría jurídica y cumplimiento legal. Un cargo muy sensible para la empresa, porque es el principal responsable legal de la empresa y uno de los integrantes de la cúpula de la compañía pública. Ocurre además en un momento delicado para la empresa, salpicada por el caso Koldo y, recientemente, por el caso Forestalia.
A mediados de julio de 2025, según adelantó El Mundo, el que fuera director de asesoría jurídica y cumplimiento legal, el abogado de Estado Alberto Fernández Blasco, dejó la empresa. Ocurría unos meses después de que THE OBJECTIVE destapara esta contratación irregular y, desde entonces, y tal y como se puede comprobar en el organigrama, su puesto no se ha cubierto.

Esta situación es anómala en una empresa pública y genera un incidente, porque se trata de un órgano directivo que depende directamente de la presidencia. Entre sus funciones están las siguientes: asesoramiento legal a las unidades del grupo; defensa y representación de los intereses del grupo ante los tribunales de justicia e instituciones tanto nacionales como internacionales; gestión de riesgos y su aseguramiento; tratamiento y comunicación de las denuncias relacionadas con la calidad en la ejecución de los productos y servicios del Grupo Tragsa y asesoramiento y participación en los consejos de administración y juntas generales.
Sobre el puesto vacante, fuentes oficiales de la empresa pública aseguran a este medio que «hay en marcha un proceso de selección abierto en el que varias candidaturas se están analizando. Se espera poder elevar una propuesta de nombramiento al Consejo de Administración en próximas fechas. En cualquier caso, Tragsa cuenta con asesoramiento jurídico permanente de su departamento jurídico y de la Abogacía del Estado».
El puesto de director de asesoría jurídica y cumplimiento legal de esta empresa pública se ha convertido en una silla eléctrica. Fernández Blasco estuvo poco menos de un año; su predecesora, María José Santiago, estuvo cuatro años y cuatro meses (entre julio de 2020 y octubre de 2024) y el anterior, Pablo Fernández (también abogado del Estado), duró apenas un año (llegó a principios de 2019 y se fue a finales). El que más tiempo estuvo fue el abogado de Estado Guillermo Martínez de Simón, entre febrero de 2013 y enero de 2019.
Además del director de Asesoría Jurídica, la cúpula la completan el director de Recursos Humanos y Organización, el director económico-financiero y la directora de Coordinación y Acciones Institucionales. Todos esos puestos sí están cubiertos. Según ha podido saber este medio, existe malestar en Tragsa por aceptar —por su naturaleza de medio propio— todo tipo de encomiendas, lo que le ha generado problemas por las irregularidades que han aparecido en algunos contratos.
El cese de la gerente
A finales de febrero de 2025, la gerente de Desarrollo Rural y Política Forestal de Tragsa, Caridad Martín, dimitió de su puesto. Ocurrió unos días después de que Jésica R. reconociera en el Tribunal Supremo que estaba contratada en la filial de esa empresa, pero que no iba a trabajar. Sobre la salida de su gerente, fuentes oficiales de Tragsa aseguraron en su momento a este medio que «en el marco de la investigación, se ha producido la renuncia de esta trabajadora», y que la investigación continuaba y se depurarían «las responsabilidades que en su caso correspondieran».
Unos meses después, a finales de mayo, la gerente cesada fue llamada a la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado. Allí aseguró que se cambiaron los requisitos originales para fichar a la expareja de Ábalos, que nunca recibió instrucciones de sus superiores respecto a la joven y que se siente «una cabeza de turco». La filial de Tragsa, Tragsatec, ofertó en diciembre de 2020 diez puestos de trabajo temporales como administrativo. Al proceso concurrieron 929 personas en cuatro ventanas. Jésica R. entró en la segunda, días después de finalizar su contrato en Ineco, donde permaneció dos años.
