The Objective
Economía

La guerra de Irán amenaza con encarecer un 10% la construcción y tensionar más la vivienda

El coste de la obra nueva ha subido más del 32% entre 2020 y 2025 por la guerra de Ucrania

La guerra de Irán amenaza con encarecer un 10% la construcción y tensionar más la vivienda

Edificio en construcción.

El recrudecimiento del conflicto en Irán ha disparado los costes energéticos y, con ellos, los principales elementos productivos de la construcción. El petróleo acumula subidas cercanas al 50% y el gas natural se ha duplicado en Europa, encareciendo tanto la producción de materiales como su transporte. Y se suman aumentos en materias clave: el aluminio se ha encarecido en torno a un 40% desde 2025, los plásticos derivados del petróleo cerca de un 30% y otros insumos industriales hasta un 35%. Todo ello en un sector que ya arrastraba incrementos superiores al 30% en los últimos años.

El impacto sobre la vivienda no es inmediato en precios, pero sí estructural en el funcionamiento del mercado, tal y como explican fuentes del sector a THE OBJECTIVE. El encarecimiento de la energía eleva los costes de promoción y frena la obra nueva, mientras que la inflación derivada de este contexto dificulta una bajada de tipos por parte del Banco Central Europeo. Con un euríbor elevado, las hipotecas siguen tensionadas, lo que reduce la capacidad de compra y enfría las compraventas. El resultado es un mercado más restringido, con menos oferta, menor acceso a la vivienda y una presión creciente sobre el alquiler.

Con todo, según un informe de Gloval analizado por este diario, los costes de construcción podrían aumentar hasta un 10% si la tensión geopolítica se prolonga, lo que añadiría nuevas dificultades a un sector ya presionado por la falta de oferta y el encarecimiento del crédito. El estudio, Del petróleo al metro cuadrado: geopolítica y mercado inmobiliario, concluye que el principal riesgo no es un desplome del precio de la vivienda, sino un enfriamiento progresivo del mercado con menos operaciones, menor acceso a financiación y un incremento de la presión sobre el alquiler.

Más costes en un sector ya tensionado

El sector de la construcción llega a este nuevo escenario tras años de fuertes incrementos. Entre 2020 y 2025, el coste de la obra nueva ha subido más de un 32%, lo que limita el margen de maniobra ante nuevas subidas de energía y materias primas. En este contexto, Gloval plantea dos escenarios. En uno moderado, los costes aumentarían entre un 3% y un 6%. En un escenario de tensión persistente, el incremento podría situarse entre el 6% y el 10%, encareciendo la promoción y ralentizando el desarrollo de nueva vivienda.

El escenario central no apunta a una corrección brusca de los precios, sino a una desaceleración del mercado. La experiencia reciente tras la guerra de Ucrania muestra que estos shocks afectan principalmente a la actividad y al acceso, más que al valor nominal de la vivienda. Así, el mercado podría entrar en una fase de menor liquidez, con caída de las compraventas, como la que ya se ha empezado a apreciar en el primer mes del año, pero con precios resistiendo por la escasez estructural de oferta.

¿Encarecimiento de hipotecas?

El impacto de la guerra en el sector no se limita a la oferta. La evolución del euríbor será determinante para la demanda. Según el informe, cada subida de un punto porcentual puede elevar en unos 100 euros la cuota mensual de una hipoteca media. Un encarecimiento de la energía presionaría la inflación y dificultaría las bajadas de tipos por parte del Banco Central Europeo, lo que prolongaría el actual contexto de financiación cara y acceso limitado al crédito.

Se trata de un posible endurecimiento del crédito que empujará previsiblemente, según los expertos, a una parte de la demanda hacia el alquiler, un mercado ya de por sí bajo presión. Además, este posible aumento del euríbor no aliviará los precios. Al contrario, la falta de vivienda nueva y la rigidez de la oferta intensificarán la presión, especialmente en las grandes ciudades. El resultado será un mayor esfuerzo económico para los hogares, en un mercado en el que la accesibilidad ya es uno de los principales problemas, tal y como apuntan los expertos consultados. En definitiva, si el conflicto sigue escalando y se alarga, la crisis de la vivienda también lo hará.

El informe incide en la creciente dependencia del mercado inmobiliario respecto al contexto internacional. Con una elevada dependencia energética, cualquier shock en petróleo y gas se traslada rápidamente a costes, financiación y demanda.

Publicidad