Atenea plantea un modelo mixto para asegurar las pensiones y superar la brecha generacional
La plataforma de Espinosa de los Monteros entra en el debate de la reforma del sistema público con un nuevo informe

La presentación del informe de Atenea sobre el sistema público de pensiones este miércoles en Madrid. | Alexandra Rindasu
Atenea ha presentado este miércoles una propuesta de reforma para asegurar la sostenibilidad de las pensiones públicas de jubilación mediante un modelo mixto. La iniciativa apuesta por una diversificación de las aportaciones económicas, flexibilidad del ciudadano en sus decisiones, ajustes automáticos en los cálculos para garantizar los pagos ante los cambios demográficos y un periodo de transición para que las consecuencias de las modificaciones no tengan un impacto inmediato, sino que se irían repercutiendo gradualmente en el futuro.
El informe Soluciones al problema de las pensiones del espacio de ideas impulsado por Iván Espinosa de los Monteros, elaborado bajo el liderazgo de Daniel Lacalle, economista jefe en Tressis, aboga por dejar atrás la brecha generacional y la insostenibilidad del sistema actual mediante una serie de ajustes, que permitirían que la financiación se repartiese entre el pago de impuestos, las cotizaciones sociales y el ahorro privado aportado individualmente, introduciendo además mecanismos automáticos que condicionarían el gasto en función lo realmente cotizado y la evolución de la esperanza de vida.
Estos planes apuestan por la flexibilidad para que sea cada contribuyente quien pueda decidir cuándo retirarse o si utiliza una parte de su fondo para emprender, por ejemplo. Espinosa de los Monteros ha asegurado que «un país serio no puede estar constantemente engañando a sus trabajadores y eso es lo que se está haciendo con las pensiones». Además, ha manifestado que «ser crítico con el Gobierno actual no puede significar hablarle solo a una parte de España», bajo el argumento de que la «polarización» y la «degradación» de la democracia y la economía deben superarse mediante «mejores ideas», de modo que ha apostado por «elevar la conversación» y tener «ambición reformista» en vez de limitarse a «cultivar agravios» entre bloques ideológicos.
Manuel Llamas, director del Instituto Juan de Mariana, ha alertado de que una reforma en profundidad es necesaria para evitar acabar como Grecia, donde «el sistema quebró, el Estado quebró y de un día para otro los pensionistas griegos perdieron el 50% de su pensión». Ha subrayado que «hay una brecha generacional porque los jóvenes son cada vez más conscientes de que buena parte de su sueldo» se destina a incrementar el gasto en pensiones, lo que a su vez genera «más descontento social y menos crecimiento porque por mucho que te suban el sueldo tu sueldo real no sube». Asimismo, ha criticado que «muchos políticos temen una sociedad libre e independiente financieramente» y optan por una estructura clientelar de «pagas a cambio de comprar voluntades».
Rubén Manso, inspector del Banco de España en excedencia y presidente del Centro Diego de Covarrubias, ha cuantificado el déficit real anual de las pensiones en unos 92.000 o 93.000 millones de euros si se tienen en cuenta tanto las contributivas como el sistema de clases pasivas y ha advertido que querer mantener este modelo a toda costa torpedea cualquier intento de reducción de impuestos o gasto público. Esto implica una mayor deuda y una «elevación de las primas de riesgo», que conllevan mayores costes asociados a los intereses financieros. «Cualquier Gobierno español tiene muy hipotecadas las cuentas», ha alertado, aunque ha precisado que ello «no quiere decir que no se puedan reducir gastos o impuestos», aunque «los compromisos que tiene asumidos el Estado son enormes».
Por su parte, Lacalle ha explicado que si en vez de cotizar en el «pozo sin fondo» que son las pensiones públicas en España, que no se invierten para aumentar su valor como ocurre en otros países, el contribuyente destinase las mismas cantidades a adquirir acciones en el S&P500, sería «millonario». «La deuda ya emitida me preocupa, pero relativamente poco, lo que me preocupa es lo que hay por debajo de la punta del iceberg», ha aseverado, y ha añadido que ningún otro país de la Unión Europea tiene una cantidad tan alta de compromisos no pagados, que en este caso ascienden al 500% del PIB, ha destacado. También ha apuntado que «los salarios netos reales están cayendo» y que «el crecimiento viene dopado por la baja productividad y el empobrecimiento generalizado de la población». «Es mucho más cómodo decir que vas a regalar algo con una moneda que vale cada vez menos que hacer ajustes y decirles que con el tiempo van a ser mucho más ricos», ha valorado, antes de incidir en que un jubilado tarda solo 12 años en consumir todo lo que ha aportado previamente en forma de cotizaciones, un dato que a su juicio refleja la situación de insostenibilidad del sistema actual.
