BBVA vende su mayor cartera de morosos en Turquía tras la escalada de los impagos
El grupo coloca préstamos después de que la tasa de insolventes haya escalado desde el 3,1% al 4% el año pasado

Sede de BBVA en Turquía | Europa Press
BBVA se empeña en limpiar el balance de su filial de Turquía, Garanti, tras la escalada de los impagos en el país por la persistente inflación elevada, que está asfixiando las economías empresariales y familiares. La entidad ha cerrado la mayor venta de créditos insolventes de los últimos años con el fin de reducir el lastre que supone este tipo de activos deteriorados.
La filial del grupo ha colocado a terceros una cartera de casi 3,5 billones de liras de nominal (unos 68 millones de euros al cambio actual), repartida en cinco lotes. Gelecek Varlık Yönetimi, Emir Varlık Yönetim y Birikim Varlık Yönetim han sido los compradores de los préstamos, según ha podido saber THE OBJECTIVE. Estos han aplicado grandes descuentos, como viene siendo habitual en este tipo de operaciones, y han abonado en conjunto 440 millones de liras (unos 8,5 millones de euros).
Desde 2024, la división turca de BBVA está acelerando la desinversión de morosos, con algunas operaciones de calado pero ninguna de tanta magnitud. A pesar del esfuerzo, no ha logrado rebajar la tasa de impagos, que sigue elevándose y lo hace con fuerza. En el último año, el ratio escaló desde el 3,1% hasta rozar el 4%.
El año pasado, la filial de BBVA se desprendió de 12,7 billones de liras de créditos impagados, de los que 3,3 millones corresponden al cuarto trimestre. Por tanto, la venta hecha la semana pasada es más grande que todas las ejecutadas en la recta final de 2025. Después de estas operaciones, el volumen de insolvencias que soporta Garanti alcanza los 86 billones de liras (1.700 millones de euros, aproximadamente), debido a que la entrada de nuevos morosos se ha casi duplicado en doce meses, de acuerdo con los números publicados por la propia entidad.
Las cuentas de BBVA de 2025 reflejaron unas provisiones por saneamientos de 1.000 millones de euros, un 90% por encima de las llevadas a cabo en 2024, para hacer frente a las posibles pérdidas derivadas de la escalada de las insolvencias. Un hecho que hizo tambalear la cotización del banco el día que presentó sus resultados, por las dudas que estaba despertando este mercado y el impacto en el banco español.
La elevada inflación no solo supone un aumento significativo de las dotaciones y, por tanto, su menor aportación, sino que está drenando también las cuentas por los ajustes llevados a cabo por una contabilidad especial. Desde 2022, Turquía se ha convertido en un pozo sin fondo para el grupo y desde entonces ha dejado de ganar 5.905 millones de euros. Con ello, está lejos de contribuir con los 2.000 millones de euros de potencial cada ejercicio, y no se espera que alcance esta cifra pronto.
El presidente, Carlos Torres, y su consejero delegado, Onur Genç, ya se muestran más cautos sobre las perspectivas de BBVA en el mercado turco. Hasta ahora siempre habían hablado del potencial del país y las posibilidades a largo plazo. Hace unas semanas no hicieron referencia a ello y tan solo consideraron que para 2028 esperan que de Estambul provengan entre un 10 y un 12% de los beneficios del grupo. Además, admitieron que cuando hay inflación se elevan los deterioros y las provisiones, que es precisamente lo que está sucediendo desde hace tiempo.
Para entonces, confían en que haya podido dejar de contabilizar la filial por el método de hiperinflación. Aunque este abandono no es automático, la subida de precios en el país acumulada durante tres años debe ser inferior al 100%. En diciembre cerró con un avance del 30,9% y se espera que baje hasta el entorno del 25% en 2026.
La situación de Turquía llevó a BBVA a plantearse la oferta pública de adquisición (opa) sobre el Sabadell, con el fin de ampliar su diversificación geográfica, muy dependiente de México. La compra fracasó el pasado octubre y la intención del grupo no pasa por explorar nuevas operaciones de concentración. Su plan da prioridad al crecimiento del negocio de manera orgánica y a ser contundentes en la remuneración a los accionistas, ya sea a través de dividendos ordinarios o recompra de títulos.
Además, está analizando algunas transacciones de venta, como la filial que tiene en Rumanía, dependiente de la división turca. La entidad ha recibido muestras de interés por parte de varias entidades, como ING, por lo que, de llegar a un acuerdo, podrá deshacerse de esta franquicia. Ya lo intentó en 2020, pero la pandemia paralizó la operación.
