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El Santander apuesta por Openbank como nuevo motor para captar clientes

La marca digital, que incluye los préstamos al consumo, tratará de sumar el 40% del total de los usuarios

El Santander apuesta por Openbank como nuevo motor para captar clientes

Una oficina de Openbank. | EP

El Santander ha colocado a Openbank como su nuevo motor para la captación de clientes en los próximos años. La tarea del banco digital de la entidad, que aglutina la cartera de consumo tras la fusión de ambas filiales, es significativa en el plan estratégico lanzado por el grupo para los próximos tres años, en los que aspira a alcanzar los 20.000 millones de beneficios.

Los datos recabados por THE OBJECTIVE apuntan a que Openbank será el responsable de sumar en torno a un 40% de los usuarios que el conglomerado que preside Ana Botín pretende aumentar de aquí a 2028 en todos los países en los que opera. En total, prevé incorporar a su base a unos 30 millones y dar servicio a 210 millones de personas y empresas en el mundo.

La insignia digital será la encargada de atraer a casi nueve millones, teniendo en cuenta los clientes actuales y el objetivo marcado. Más, por tanto, de los que obtendrá cuando se integren las dos entidades adquiridas en los últimos meses, el británico TSB al Sabadell y el estadounidense Webster. Es decir, estos últimos ya están captados, aunque tendrá que retenerlos, por lo que solo tendría que añadir 23 millones para alcanzar la meta.

La intención del Santander es que Openbank finalice 2028 con 35 millones de usuarios en cartera. A cierre del año pasado tenía algo más de 26 millones, después un crecimiento del 7%. El grupo plantea varias actuaciones para alcanzar el objetivo. Durante la presentación del plan, sus principales directivos explicaron que tienen previsto desarrollar experiencias con aplicaciones de primer nivel e integradas; impulsar un modelo operativo simplificado con una plataforma global única; dar un empujón a la adopción de la inteligencia artificial para incrementar la interacción, la productividad y rebajar el coste del servicio.

Todo ello supone un paso más en su estrategia para aprovechar la cartera actual con una mayor diversificación de productos, que ahora están sobre todo sustentados en los préstamos para automóviles. La idea que tiene el Santander para Openbank es trabajar con todo el ecosistema de movilidad, desde fabricantes hasta servicios de transporte, y desarrollar un ciclo de venta cruzada. Asimismo, el grupo quiere expandir tanto su plataforma de pagos digitales con alianzas, nuevos mercados y capacidades de comercio electrónico, al igual que ampliar la plataforma para banca minorista, que ya opera tanto en España como en México, Alemania y Estados Unidos.

El salto de Openbank, de cumplir con las expectativas, influirá en la consecución de la rentabilidad que espera el grupo. La entidad digital pasará de ofrecer unos retornos del 8% actual al 16% en tres años, si bien este porcentaje estará aún por debajo del 20% que el Santander quiere cosechar para 2028. La idea para ello, además de aumentar la base de clientes, es elevar el número de productos por cada uno de ellos y crecer en aquellos que estén basados en ingresos por comisiones, como los seguros y las suscripciones. Para lograr la meta, confía en que la eficiencia de la marca online no supere el 32%, mejor que el 36% del grupo.

El Santander centró la presentación del nuevo plan en los diferentes negocios y no hizo grandes alusiones a países concretos, como España. Tan solo algunas referencias puntuales como Brasil, donde esperan que la coyuntura financiera acompañe más a partir de ahora, o Reino Unido, donde tiene por delante la integración de TSB una vez culmine con éxito la compra esta primavera. Los responsables de dar los detalles fueron, además de Botín, el consejero delegado, Héctor Grisi, y el director financiero, José García Cantera.

Los inversores recibieron con agrado las proyecciones, aunque algunos expertos señalaron que el cumplimiento de las guías dependerá de la situación geopolítica. Las acciones del Santander llegaron a subir este miércoles casi un 4%, con lo que han corregido casi por completo la caída experimentada desde que anunció la adquisición de Webster a principios de febrero. Por entonces, su capitalización se había acercado a Inditex, primera compañía española por valor en bolsa. Tras la remontada, la brecha entre ambos se sitúa en unos 15.000 millones. El banco vale 162.000 millones, mientras que la cadena textil de Amancio Ortega supera los 177.000 millones.

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