El mercado anticipa una primera subida de los tipos de interés en Europa en verano por Irán
Los expertos apuntan a que las tasas pasarán del 2% al 2,25%, pero que dependerá de la extensión de la guerra

La presidenta del BCE, Christine Lagarde | Europa Press
El mercado anticipa una primera subida de los tipos de interés en Europa en verano tras el estallido de la guerra contra Irán, debido a la previsible subida de la inflación en los próximos meses. Aunque todavía existe una incertidumbre total sobre las consecuencias, porque la clave de las repercusiones está en la duración del conflicto, la inmensa mayoría de los expertos e inversores apuntan a que en junio o julio el BCE moverá el precio del dinero al alza, situando la tasa oficial del 2% actual al 2,25%.
Las predicciones dan un 80% a la probabilidad de que se produzca este alza. Todo va a depender de la extensión de la guerra. Si en pocos días terminan los movimientos bélicos en torno al estrecho de Ormuz, estas estimaciones podrían cambiar de forma radical, según transmiten distintas fuentes financieras a THE OBJECTIVE.
El próximo jueves el BCE tendrá su reunión mensual, y los expertos apuntan a que no llevará a cabo ningún movimiento. CaixaBank Research espera «un encuentro intenso en análisis, pero con poca acción». A su juicio, el debate saltará a las proyecciones de inflación y crecimiento después de los bombardeos en Oriente Próximo y la sentencia contra los aranceles de Donald Trump, que «no altera el escenario en la zona euro».
En el mercado se sigue apostando por una guerra de corta duración, por lo que las consecuencias económicas serían bajas. Aun así, la inestabilidad y la volatilidad aumentan a medida que el conflicto se recrudece. Los precios del petróleo y el gas están en un constante vaivén, con fuertes oscilaciones, pero rompiendo el umbral crítico de los 100 dólares por barril. Este hecho ha llevado a que los carburantes y la energía cuesten más y añadan un plus de presión a la inflación.
Otro indicador clave de esta situación de incertidumbre es que el euríbor, fundamental para adelantar el nivel futuro de los tipos de interés, también ha experimentado relevantes fluctuaciones al haber registrado un día la mayor subida en 18 años y al día siguiente sufrir un gran desplome. El pasado viernes cerró ligeramente por encima del 2,5%.
El servicio de estudios de CaixaBank estima que «bajo la senda de los últimos futuros energéticos, el escenario para la eurozona se debilitaría, pero no sufriría un cambio profundo». «El crecimiento del PIB podría ser algunas décimas inferior y la inflación sufriría un repunte temporal, sin necesariamente alterar la estrategia del BCE». Los futuros apuntan a unos precios para el conjunto de 2026 de unos 10 dólares por encima en el caso del petróleo y 15 euros superiores para el gas a lo cotizado hace unas semanas.
CaixaBank Research añade que «un escenario de precios energéticos más elevados de manera persistente amenazaría con disrupciones significativas, tensiones más profundas en los mercados financieros y efectos indirectos sobre la inflación», y podría espolear un giro más relevante a nivel monetario, con subidas de tipos más significativas.
En todas las casas de análisis se mantiene la cautela y se avanza que, en todo caso, las tasas del precio oficial del dinero no superarán el 2,5% a finales de año. Algunos expertos manejan ya dos movimientos al alza, aunque todo está condicionado al periodo de tiempo de la guerra de Irán.
Una subida de los tipos implicará un pequeño golpe en los bolsillos de los españoles que tengan una hipoteca variable. Aunque las nuevas operaciones ya se firman en su inmensa mayoría a precios fijos, casi el 50% de la cartera vigente aún depende de la evolución del euríbor. Por tanto, los ciudadanos que tengan un contrato de estas características tendrán que asumir el coste de las nuevas cuotas mensuales, además del aumento de los precios de la energía y previsiblemente de los alimentos.
Uno de los factores determinantes que pueden impactar en un alza de la cesta de la compra es el coste de los fertilizantes, que también se ha disparado como consecuencia de la guerra. El dueño de Mercadona, Juan Roig, avisó hace unos días que, de encarecerse las materias primas, se verán obligados a trasladarlo a sus productos.
