Los bancos amplían por primera vez en cinco años la red de cajeros ante el auge del efectivo
Las entidades elevan el parque en 138 máquinas en 2025 y sitúan el total en 43.310 unidades

Un cajero automático. | Europa Press
El conjunto de los bancos ha ampliado la red de cajeros automáticos en España por primera vez en 5 años; en pleno crecimiento del uso del dinero en efectivo en nuestro país, pese al impulso de los pagos con tarjeta y móvil y al empujón que ha dado el BCE al proyecto del euro digital.
El parque de estas máquinas se elevó en 2025 en 138, rompiéndose así la racha de ajustes iniciada en 2020. En dicho ejercicio, las entidades iniciaron un proceso de recortes de gastos, con cierres masivos de oficinas, eliminación de cajeros y la puesta en marcha de Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) para la plantilla.
Los datos del Banco de España reflejan que los dispensadores de billetes y otros servicios financieros se situaron a cierre de diciembre pasado en 43.310 unidades, frente a los 43.172 registrados 12 meses antes. El aumento se produce por varios motivos y las cifras indican que la gran banca no ha sido la impulsora del incremento de la red. Todo lo contrario, porque, por ejemplo, Caixabank —líder del mercado— retiró de sus sucursales y otras instalaciones algo más de un centenar, como BBVA, el tercer gran banco en España.
Despliegue de Revolut
Un causante principal del crecimiento en el número de cajeros guarda relación con Revolut, la entidad británica online que lanzó en 2025 un plan para desplegar unos 200 cajeros en España en dos años, en el marco de su plan de expansión y crecimiento en nuestro país. Con ello, pretende dar servicio a sus clientes y que estos no tengan que abonar comisiones por sacar dinero en máquinas de otros bancos, además de limitar los costes en el caso de asumir el coste para que sus usuarios no se vean penalizados.
Otro factor tiene que ver con el giro dado por el sector en la España rural y otras provincias en las que han comenzado a reabrir oficinas tras el recorte posterior a la covid. El número de oficinas ha ido aumentando de manera progresiva en 16 demarcaciones territoriales, con especial incidencia en Almería, Cáceres, Palencia y Alicante.
Subvenciones de pequeñas localidades
Y otra causa que cuenta en el mayor número de cajeros es la instalación promovida por ayuntamientos de localidades de pequeño tamaño, que ofrecen ayudas a los bancos para que presten el servicio de la retirada de efectivo con el fin de eliminar la exclusión financiera. Por ejemplo, Caixabank, a pesar de haber ajustado su parque, recibió dos millones de subvenciones para tal fin de corporaciones locales. En la actualidad, el grupo catalán dispone del parque de máquinas automáticas más extenso, compuesto por 11.034 unidades, es decir, una cuarta parte del total.
Gracias a estos dispensadores, los ciudadanos pueden tener en su cartera billetes con los que abonar sus compras. Un fenómeno que no ha parado de crecer pese a las limitaciones sobre el efectivo. En 2025, la utilización de dinero contante y sonante batió por segundo año consecutivo un récord histórico. Como ya publicó este periódico, el saldo que los ciudadanos sacaron de los cajeros llegó a los 129.300 millones de euros.
Interés de la población por el efectivo
Esta cantidad pone de manifiesto el interés de la población por el efectivo. Desde la pandemia, cuando las operaciones se desplomaron por el miedo al contagio del coronavirus y los menores gastos por las prohibiciones de movilidad, esta modalidad no ha dejado de crecer. En 2020, ejercicio del coronavirus, las retiradas de efectivo cayeron un 18%. Pero desde entonces, su evolución es positiva.
En este contexto, el BCE está decidido a poner en marcha el euro digital, una alternativa al dinero en metálico. La intención del organismo comunitario es lanzar las pruebas piloto en 2027 y que sea una realidad para toda la zona comunitaria en 2029. Para ello trabaja intensamente, pese a que en algunos países —como España— la idea no cuenta con respaldo popular.
Este periódico ya publicó hace unos meses que un estudio del Banco de España reflejaba desconfianza hacia el euro digital, incluso entre el colectivo joven, más propenso a la tecnología y las nuevas herramientas. En 2023, cuando el supervisor llevó a cabo un primer análisis, un 65% señaló que no lo usaría. En 2025, el porcentaje había crecido cinco puntos con respecto a dos años antes.
