Europa se convierte en objetivo prioritario de las falsificaciones y duplica la media mundial
Esta práctica genera pérdidas en la Unión Europea de hasta 2.289 millones de euros cada año

Bolsos falsificados. | Archivo
Europa es un objetivo prioritario para el mercado ilícito de falsificaciones. Según datos de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea, las falsificaciones representan un 5% del mercado europeo, el doble de la media global, situada entre el 2% y el 3%. Un fenómeno que no es casual en el continente y que se potencia por el alto valor de las marcas europeas, el elevado poder adquisitivo de los consumidores y la fuerte presencia de sectores protegidos por derechos de propiedad intelectual. Todo esto convierte al continente en un destino especialmente atractivo para las redes de falsificación, según asegura Sicpa, una empresa tecnológica suiza dedicada a ayudar a las marcas a protegerse de esta lacra.
«Tenemos muchas marcas de alto valor en Europa, en Francia, España, Italia y Portugal. Somos interesantes, fundamentalmente en moda y en cosmética», asegura Juan Carlos Ruiz, nuevo Brand Protection Sales Manager en Sicpa. En un limitado encuentro con periodistas en el que estaba THE OBJECTIVE, Martín Sarobe González, CEO de Sicpa España, ha señalado la importancia de favorecer desde la Unión Europea una «armonización legal en materia de falsificaciones», ya que en este momento, a la hora de acceder a cada país, hay muchas diferencias. En este sentido, mientras Francia es, por ejemplo, muy restrictiva a la hora de acceder al país con un objeto de moda falsificado, en España se tiende a ser más laxos.
Moda, cosmética y electrónica
Los sectores más expuestos en la UE son los de la moda, cosmética y electrónica, según esta empresa suiza con importante presencia en España. La falsificación en la Unión no es homogénea y se concentra de forma clara en sectores de alto valor, rotación y exposición al consumidor. Calzado, prendas de vestir, marroquinería, perfumería, cosmética, relojes, juguetes y electrónica lideran tanto el volumen incautado como el impacto económico y reputacional.
Estos sectores convierten la falsificación de un problema económico en un riesgo crítico para la salud. En recientes operaciones se han detectado productos falsificados que contenían sustancias peligrosas como metanol, mercurio o pesticidas tóxicos, lo que evidencia la gravedad del problema, tal y como explican desde esta compañía. Además, este tipo de actividad ilícita no actúa de forma aislada. Según la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea, las falsificaciones suelen estar vinculadas a redes de crimen organizado y se ven favorecidas por el comercio electrónico, que facilita la distribución de productos fraudulentos a gran escala.
Protección de la UE
Para hacer frente a esta situación, la Unión Europea apuesta por reforzar herramientas como las indicaciones geográficas —que ya protegen más de 3.600 productos— y mejorar la concienciación de los consumidores, instándoles a comprar en canales oficiales y verificar la autenticidad de los productos. Tal es el incremento de esta problemática que esta multinacional suiza, proveedora de la tinta de los billetes, ha reforzado su posicionamiento estratégico en España y su apuesta por el desarrollo de soluciones avanzadas orientadas a la protección de activos críticos, la soberanía digital y la integridad de producto.
El auge de las redes
Se calcula que alrededor del 40% de las ventas de productos de lujo ya se hacen a través de canales digitales. Los marketplaces y las redes sociales han generado un ecosistema complejo y dinámico, difícil de controlar, en el que los falsificadores pueden actuar con cierto grado de anonimato y, con frecuencia, adelantarse a las acciones de las autoridades, tal y como aseguran los expertos.
La facilidad de compra en línea contribuye a que muchos consumidores adquieran artículos que creen auténticos, pero que son imitaciones sofisticadamente camufladas. Se estima que cerca del 30% de los consumidores compra sin saberlo productos falsificados en internet. Asimismo, las plataformas de comercio electrónico han favorecido la distribución a gran escala de estas falsificaciones en Europa, aprovechando ventajas logísticas y fiscales.
En concreto, el sector textil español calcula que pierde alrededor de 1.000 millones de euros al año debido a la venta de ropa falsificada, lo que conlleva la pérdida de más de 11.200 puestos de trabajo. Las falsificaciones de joyas, relojes, bolsos y maletas provocan pérdidas de ventas estimadas en 327 millones de euros anuales.
