España depende en un 70% de combustibles fósiles importados, según JP Morgan
El banco de inversión dice que hay demasiado enfoque sobre la electricidad y no suficiente sobre la energía final

Un edificio de JP Morgan. | EP
Un informe del banco norteamericano JP Morgan dirigido a inversores institucionales y analistas financieros señala que España depende en un 70% de combustibles fósiles. En el documento, que ha sido publicado este mes de marzo, se cuestionan los eslóganes sostenibles impulsados por Moncloa. El presidente del Gobierno defendió hace un año que España «crecía más que nadie y más verde que nadie» y combatió el lema de la Casa Blanca de «drill baby drill» (perfora, cariño, perfora) con el de «green, baby, green» (verde, cariño, verde).
El informe del banco norteamericano apunta a dos cuestiones. En primer lugar, que los datos ‘verdes’ en la red eléctrica ocultan su dependencia real de la energía más sucia y, en segundo lugar, que esa energía es comprada en su totalidad a otros países. «España es un gran ejemplo de por qué hay demasiado enfoque en la electricidad y no lo suficiente en la energía final. Aunque la red eléctrica de España depende solo en un 20% de combustibles fósiles gracias a su alta proporción de energía renovable, su consumo energético total depende en un 70% de combustibles fósiles, el 100% de los cuales es importado», reza el documento que ha contrastado THE OBJECTIVE.
Por otro lado, en el mismo documento, JP Morgan compara el modelo español con otros a los que les ocurre lo contrario: «Suecia es un mejor ejemplo de un lugar donde estas sensibilidades son menores. Aunque Suecia importa el 100% de sus necesidades de petróleo y gas, los combustibles fósiles solo representan el 35% del consumo energético, gracias a la energía eólica, hidráulica y nuclear, y a un grado muy alto de electrificación de la energía final».
En el documento de JP Morgan, en su apartado sobre la generación de electricidad renovable y limpia, España aparece con altos porcentajes porque el documento incluye la generación de energía nuclear. Una tecnología a la que el Gobierno pretende ponerle fin en 2035. «Europa es la líder en este aspecto por un amplio margen. Usando el indicador de energía limpia: Suecia 99%, Suiza 94%, Francia 95%, Dinamarca 85%, España 75%, Alemania 57%, Países Bajos 53% e Italia 49%. Cabe destacar que la participación del 70% de energía limpia en Europa se compone de un 25% de viento y solar, un 20% de nuclear, un 18% de hidroeléctrica y un 6% de biomasa».
Guerra en Irán
El documento se publica coincidiendo con los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán, y así lo menciona el informe. «Sobre Irán y el Estrecho de Ormuz, la invasión de EEUU y la peor predicción de todos los tiempos. ¿Cómo de disruptivo podría ser el cierre del Estrecho de Ormuz? Alrededor del 20% del consumo mundial de petróleo pasa por el estrecho, una proporción mucho mayor que el 3% del consumo mundial de gas natural que transita por él. El gas natural todavía se consume principalmente donde se produce o se vende a través de gasoductos transfronterizos; a pesar de toda la atención sobre el GNL (gas natural licuado), este sigue representando solo el 14% del consumo mundial de gas».
Sin embargo, el banco norteamericano señala que para ciertos países el GNL importado representa entre el 90% y el 100% de su consumo de gas natural (Japón, Corea, Taiwán, Francia, Portugal, entre otros). A medida que los mercados energéticos reabren, el petróleo Brent y los precios del gas europeo han subido, pero todavía están muy por debajo de los niveles observados durante el pico inflacionario de 2022».
Por último, el informe de JP Morgan hace un resumen sobre lo que será importante en 2026. «Este año analizamos argumentos, batallas y debates sobre la energía: el impacto de los centros de datos en los precios de la electricidad; el coste de la energía solar más almacenamiento como potencia base; la falacia de la energía primaria que ignora el calor residual; el verdadero coste de los reactores modulares pequeños; la decisión de Alemania de cerrar la energía nuclear; el dominio de China en las cadenas de suministro de energías renovables; las pilas de combustible de óxido sólido como alternativa a las turbinas; la importancia material de la respuesta a la demanda y los recortes de personal en la Agencia Internacional de la Energía».
También se tratará «el entusiasmo exagerado en torno a la geotermia y al hidrógeno geológico; la fascinación equivocada por las transiciones energéticas de países pequeños; las mediciones de emisiones de metano en cuencas de petróleo y gas mediante satélites frente a métodos basados en factores; la industria del vehículo eléctrico, en su mayoría poco rentable, y el progreso casi nulo en captura de carbono y combustibles renovables».
