«¿Qué cojones pasa?»: la Policía denuncia que recibió una orden para soltar a Mbayé
THE OBJECTIVE ha tenido acceso al atestado policial por el que se detuvo al exdiputado de Podemos

La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, y el secretario de antirracismo de Podemos, Serigne Mbayé. | Alberto Ortega (EP)
Malestar profundo en la Policía Nacional. Lo que debería haber sido un procedimiento habitual por un presunto delito de atentado contra agentes de la autoridad terminó convirtiéndose, el pasado jueves, en un polémico episodio de injerencia jerárquica. Según han confirmado a THE OBJECTIVE fuentes policiales, la detención de Serigne Mbayé, exdiputado de Podemos en la Asamblea de Madrid, fue abortada de forma abrupta por una instrucción directa que contravino el criterio de los agentes actuantes. Todo se precipitó tras una llamada de un alto responsable de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana de Madrid a la comisaría de Usera. El tono, según las mismas fuentes, no dejó lugar a dudas sobre la urgencia y el malestar del mando: «¿Qué cojones está pasando?», inquirió a los responsables de las dependencias policiales de la calle Primitiva Gañán.
En ese momento, el entorno de la comisaría se encontraba tensionado por una concentración de unas 200 personas. Los manifestantes, que no contaban con autorización de la Delegación del Gobierno, exigían la puesta en libertad de Mbayé y de otros seis vecinos. Estos últimos habían sido arrestados tras enfrentarse a las patrullas en un altercado que se saldó con cinco policías heridos con diversas lesiones. A pesar de la gravedad de los hechos y de que el atestado recogía agresiones directas a los agentes, la orden de libertad para el político de la formación morada fue inmediata. La justificación trasladada a la escala operativa fue tan escueta como inquietante: «La orden venía de arriba». Esta consigna forzó la salida de Mbayé de las dependencias policiales.
«Sé que sois policías, ¿y qué?»
Los hechos que desencadenaron este choque institucional se remontan al pasado jueves. Eran las 19.35 cuando el 091 recibió el aviso de un vecino de Usera. El ciudadano alertaba de que, a la altura de un conocido supermercado, dos varones —uno de origen marroquí y otro de tez negra con chaqueta verde— estaban observando el interior de los vehículos estacionados de forma sospechosa. La zona no es baladí: en los días previos se habían registrado numerosos robos con violencia en automóviles en ese mismo punto. Dos agentes de la Policía Nacional, que realizaban labores de prevención en un vehículo camuflado y vestidos de paisano, se desplazaron al lugar. Localizaron a los individuos en la calle González Feito. Siguiendo el protocolo, se identificaron plenamente como policías, exhibiendo su placa emblema y su carné profesional, conforme al artículo 16 de la Ley Orgánica 4/2015 de Protección de la Seguridad Ciudadana.
Lejos de colaborar, la reacción de Serigne Mbayé fue de total desafío a la autoridad. Según consta en el atestado policial al que ha tenido acceso este periódico, el exdirigente de la formación morada verbalizó de forma clara: «Sé que sois policías, ¿y qué? No me voy a parar». Ante la negativa a identificarse y el intento de huida, los agentes procedieron a sujetarle por los brazos. En ese instante, Mbayé inició una «fuerte resistencia activa», braceando con violencia y lanzando golpes contra los actuantes. El relato de los hechos es crudo: uno de los impactos alcanzó el estómago de un agente, mientras que otro golpeó en el rostro del otro policía. El segundo agente recibió impactos en el rostro mientras intentaban, sin éxito inicial, reducir al varón de forma controlada en el suelo. «Fruto de esta reducción, Serigne Mbayé golpea a un tercer agente contra la verja del bajo, sufriendo lesiones en su dedo que necesitarán posteriormente asistencia». La violencia empleada por Mbayé obligó a los agentes a ejercer la «fuerza proporcional necesaria» para proceder a su detención por un presunto delito de atentado contra agente de la autoridad.
Mientras Mbayé era trasladado a las dependencias policiales de la calle Primitiva Gañán, la tensión se trasladó a las puertas de la comisaría. Unas 200 personas, según fuentes policiales, se concentraron sin autorización de la Delegación del Gobierno para exigir la libertad del exdiputado y de otros seis vecinos que también habían sido arrestados tras enfrentarse a las patrullas. Fue en ese clima de agitación cuando se produjo la llamada que ha indignado a la escala operativa de la Policía. Un alto mando de la Jefatura, presionado a su vez por instancias superiores, ordenó la puesta en libertad de Mbayé.
Serigne Mbayé, conocido por su activismo en el sindicato de manteros antes de dar el salto a la política de la mano de Pablo Iglesias, siempre ha mantenido una relación tensa con las instituciones. Su paso por la Asamblea de Madrid estuvo marcado por la controversia y su discurso contra lo que él denomina «racismo institucional». La narrativa impulsada desde sectores de la izquierda, que intentan enmarcar la intervención en un episodio de racismo, choca frontalmente con los hechos documentados. Según el atestado policial, los agentes no identificaron a Serigne Mbayé por su color de piel, sino en estricto cumplimiento de su deber tras la denuncia de un vecino que alertó de una actitud sospechosa en la zona. La obligación legal de los funcionarios, ante un posible indicio de delito, es requerir la identificación de cualquier ciudadano, con independencia de su origen. Sin embargo, el exdiputado de Podemos optó por la confrontación. Mbayé no solo se negó a identificarse, incurriendo en un presunto delito de desobediencia, sino que pasó a la agresión física contra los actuantes, según el atestado policial.
