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Tribunales

La directora de la Guardia Civil siguió hablando con Leire pese al aviso interno sobre la trama

Mercedes González comparece en el Senado para aclarar sus citas y comunicaciones con la 'fontanera' del PSOE

La directora de la Guardia Civil siguió hablando con Leire pese al aviso interno sobre la trama

La directora de la Guardia Civil. | EP

La Unidad Central Operativa (UCO) ha constatado en su último informe del caso Leire que la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, mantuvo al menos dos comunicaciones con la fontanera de Ferraz cuando ya conocía la existencia de la presunta trama que Leire Díez lideraba junto a Santos Cerdán para tratar de desacreditar a los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) y las pesquisas que seguían contra dirigentes del PSOE y el entorno del presidente, Pedro Sánchez. La máxima responsable del Cuerpo fue alertada, primero, por la Jefatura de Información de la Guardia Civil, el 29 de abril; y después por la unidad anticorrupción de la UCO, el 6 de mayo. Sin embargo, los investigadores han localizado contactos telefónicos entre ambas el 9 y 11 de mayo a través de WhatsApp.

Tal como publicó THE OBJECTIVE, González evitó investigar internamente a la trama pese a los avisos de las citadas unidades. No dio traslado ni a la autoridad judicial ni fiscal de la información que le había llegado a través de sus subordinados, como sí recomendaron los responsables de la UCO y de Policía Judicial, el coronel Rafael Yuste y el general Alfonso López Malo, al Director Adjunto Operativo (DAO) de la Guardia Civil, según declararon ambos ante los investigadores de la causa que instruye el juez Santiago Pedraz en la Audiencia Nacional. Lo que se desconocía hasta ahora es que, además, la directora habló con ella posteriormente. Unos contactos sobre los que González deberá dar también cuenta este martes en su comparecencia en el Senado.

«Acabo de jugarme una comida con Mercedes…»

Las revelaciones implican que el vínculo entre ambas no terminó el 2 de abril del año pasado, fecha en la que se produjo la tercera y última reunión reconocida por la propia directora de la Guardia Civil, y que tanto el ministro del Interior como ella negaron durante meses. La relación continuó hasta al menos mediados de mayo. La UCO ubica el 9 de mayo un intercambio de mensajes entre la abogada Leticia de la Hoz, imputada también en la causa, y Leire Díez, en el que se hace referencia a una conversación de la fontanera con la directora del Instituto Armado tras la publicación de una noticia sobre unas diligencias sobre «vejaciones» de Koldo García a su expareja Patricia Úriz.

En esa fecha, De la Hoz dice a Leire Díez: «Lo fuerte es que la UCO sea quien denuncia, filtra, sea juez y parte… todo a la vez… y las partes no importan, ya investigan, filtran, juzgan y condenan ellos solos, no necesitan ni a las partes!!». Acto seguido, le dice a la militante socialista que le pase la noticia a la directora del Cuerpo («páselo a Mercedes a ver qué opina»), a lo que esta respondió: «Se lo acabo de pasar». Poco después añadió: «Acabo de jugarme una comida con Mercedes a que las filtraciones vienen de la UCO». 

Dos días después, el 11 de mayo, otro medio de comunicación publica una información sobre una serie de mensajes que supuestamente habrían intercambiado Sánchez y el exministro José Luis Ábalos cuando este último formaba parte del Ejecutivo. Esa jornada, a las 09:16 horas, se registraron en el chat de Leire Díez y la directora de la Guardia Civil dos mensajes automáticos: el primero, «compatible con que se haya eliminado una conversación previa e iniciado una nueva; y el segundo, indicativo de que en esa fecha y a esa hora, por parte de González, se activó en la conversación el borrado automático de personas». 

El aviso de Información y UCO a González

González en esa fecha sabía desde hacía al menos 13 días que Leire Díez estaba tratando de desprestigiar a la UCO buscando información sensible que pudiese desprestigiar a los investigadores. Así lo declaró el general de brigada Rafael Yuste, el cual señaló que antes de la incoación contra la unidad de élite por supuestas filtraciones, la unidad de anticorrupción que dirige el teniente coronel Antonio Balas realizó una «nota de despacho» en la que se informaba de que la fontanera del PSOE «tenía control sobre la directora de la Guardia Civil y que se estaba realizando una campaña de descrédito contra la UCO».

«La verificación de los hechos expuestos (…) supondría la puesta en peligro de la credibilidad de la unidad y una grave afectación a miembros del Cuerpo por el desempeño de sus funciones profesionales», advertía la nota interna, a la que tuvo acceso este diario. La gravedad de los hechos, según justificó Yuste, le llevó a comunicar a la cadena de mando ese aviso «al objetivo de recabar toda la información existente y advertir de la misma a la autoridad judicial o fiscal para la apertura de una investigación». De esta forma, la nota llegó a su superior jerárquico, el general Alfonso López Malo, que dos días después, el 8 de mayo, despachó sobre el asunto con el DAO, el teniente general Manuel Llamas.

Material comprometedor

López Malo, que también declaró como testigo por la apertura de expedientes a la unidad de élite, que depende orgánicamente de la Policía Judicial, dio continuidad a este relato y explicó que durante la citada reunión «precisó al DAO de la connivencia, a su criterio, de que el contenido de dicha nota fuese puesto en conocimiento de la directora de la Guardia Civil». El máximo mando uniformado le manifestó que Mercedes González «ya era conocedora de la misma» y, como prueba de ello, le hizo entrega de una «nota dimanante de la Jefatura de Información, y muy similar a la de la UCO».

En esa comunicación, que se había facilitado a la cúpula del Cuerpo a finales de abril, se detallaba la campaña iniciada por Leire Díez para atacar a la UCO. «En la citada videoconferencia, la Sra. Maria Leire solicitaría al Sr. Hamlyn (un imputado de una causa de hidrocarburos) no solo atacar procesalmente la instrucción que está llevando a cabo la UCO, sino hacerlo contra los investigadores, personalizando acusaciones injuriosas sobre los mismos, y solicitando para ello cualquier tipo de material comprometedor del que pudiera disponer», advertía esa segunda nota.

Sin embargo, nada se hizo ante esa presunta persecución contra los agentes de la unidad de élite. Preguntado expresamente si esos hechos se pusieron en conocimiento del fiscal o de un juez, el exjefe de la UCO Rafael Yuste afirmó ante los investigadores que «nunca le constó» que se realizara dicha comunicación desde la cadena de mando. Por lo que la directora de la Guardia Civil conocía la existencia de la trama Leire y los ataques contra los agentes desde hacía al menos un año, y no solo no dio traslado de esos presuntos actos ilícitos a las autoridades para iniciar una investigación, sino que se comunicó posteriormente con la líder de la trama.






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