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Nutrición

Elisa Blázquez, nutricionista: «El pan integral siempre es la mejor opción, pero no todos valen: si la lista de ingredientes es larga, mejor no lo compres»

En su opinión, lo conveniente sería que, como máximo, tuviera cuatro ingredientes

Elisa Blázquez, nutricionista: «El pan integral siempre es la mejor opción, pero no todos valen: si la lista de ingredientes es larga, mejor no lo compres»

Mostrador con pan | Pexels

En nuestros supermercados hay decenas de productos que pueden parecer perpetuamente la panacea, y no siempre es así. Algunos tienen una buena fama que, a veces, no debería ser tal. Otros, sin embargo, han caído en cierto ostracismo y, tras ser referentes durante años, ahora ya no gozan del mismo predicamento.

Una de las batallas más cotidianas que libramos en el día a día es la que tiene que ver con el pan. Antaño, producto de primera necesidad. Hoy, elemento proscrito en muchas dietas. No falta quien lo acusa de ser un producto procesado, con muchos hidratos de carbono y que llena sin fundamento. No obstante, hay expertos y nutricionistas que avalan las bondades del pan siempre y cuando, aunque suene redundante, sea buen pan.

La nutricionista Elisa Blázquez es una de esas voces que, aprovechando sus redes sociales, puso contra la pared a cuatro alimentos tradicionalmente bien considerados que no deberíamos comprar a pies juntillas. Uno de ellos es el pan integral, tal y como explicó la especialista, y a pesar de que en los últimos años, con la denominada ley del pan, se ha buscado aumentar la protección del consumidor.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce cuando hablamos de pan integral, sobre todo si no leemos la letra pequeña. Aparte de que, aunque sea recomendable, lo primordial a la hora de consumir pan es elegir el mejor pan posible. Es decir, artesano, de fermentaciones largas y con harinas de calidad… Justo como no suelen ser nuestros panes.

Mejor pan integral, pero con matices

El pan integral tiene una mejor fama nutricional por razones evidentes frente al pan hecho con harina de trigo refinada. Ser integral significa que en su elaboración hay más salvado y fibra procedente de los cereales que lo conforman, por lo que va a ser más nutritivo a todos los niveles. De la misma manera, un pan integral va a ser, si se compara con un pan convencional, más saciante, un valor a tener en cuenta. Algo de lo que ya hemos hablado en THE OBJECTIVE.

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Siempre conviene informarse bien de los ingredientes que puede tener el pan integral. ©Pexels

Pero no todos los panes integrales son iguales, como también les pasa a los panes blancos. Por eso, lo primordial, tal y como puntualizó Elisa Blázquez, es leer bien su composición de ingredientes. «No os quedéis solo con que estáis comprando pan integral: mirad bien qué pan integral es», advirtió. No se refirió a marcas, sino a composición. «El pan integral es mejor opción porque aporta más fibra, pero mira la etiqueta; si la lista es larga, mejor déjalo en la estantería», aconsejó.

«Está muy bien que tomemos más fibra y optar por panes integrales, pero cuidado si no es un buen pan», alertó. Pero ¿qué es ser un buen pan? Pues, ni más ni menos, «que sea pan integral de verdad, que no lleve aditivos, que no lleve azúcar y, a poder ser, que sea de masa madre», resumió. Por eso, en su opinión, un pan de calidad solo debe llevar cuatro elementos: «Harina integral, agua, levadura y sal». Algo que vemos claramente en el pan que viene envasado, pero no en los que se venden a granel.

El problema, contó, es que, a menudo, algunos panes integrales, para compensar ese sabor a salvado, «pueden llevar más azúcar, más aditivos y mezclas de muchas harinas que, a veces, no son tan buenas». Por eso, siempre que tengamos delante el pan en el supermercado, mejor dar la vuelta a la etiqueta frontal y comprobar qué nos están queriendo vender.

Más letra pequeña con mucha buena fama

Como es lógico, no solo el pan integral puede llevar estas pequeñas trampas. Hay otros elementos que consideramos buenos y que, si echamos un vistazo a la etiqueta, nos pueden sorprender. Aprovechó Elisa Blázquez la coyuntura para poner negro sobre blanco otros alimentos cotidianos con buena reputación, pero no tan merecida.

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En términos generales, es mejor apostar por el pan integral frente al pan blanco. ©Pexels

«Las barritas proteicas, esas que nos proponen como snacks para tomar entre horas», alertó, contando que, «para que estén buenas, tienen bastantes edulcorantes, aditivos y un montón de ingredientes que las convierten en un ultraprocesado más». Tampoco desperdició la ocasión de hablar sobre los denominados yogures cero o yogures light.

«Son yogures con un montón de ingredientes para compensar que no tienen grasa y les han puesto edulcorantes», indicó. En su opinión, mejor elegir un yogur entero, que «va a ser mucho más nutritivo, rico en vitaminas y te va a saciar más». Y, por último, también de moda, dejó unas cuantas palabras para las bebidas vegetales.

«Cuidado, porque muchas veces también llevan mucho azúcar y edulcorantes», aclaró. Por eso, según su mensaje, se deberían buscar «alternativas que simplemente lleven la avena y el agua, o la almendra y el agua, pero poco más».

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