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Economía

Tímido acercamiento del empresariado catalán hacia Feijóo: «Hay que entenderse»

La élite económica catalana se distancia del socialismo por los escándalos de corrupción y el intervencionismo

Tímido acercamiento del empresariado catalán hacia Feijóo: «Hay que entenderse»

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, acompañado del presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, en 2025. | EFE

Los escándalos de corrupción que salpican al Gobierno y el clima institucional poco propicio para los negocios han generado malestar en buena parte de la élite económica catalana, que percibe un fin de ciclo para Pedro Sánchez y busca acercarse discretamente a Alberto Núñez Feijóo para proteger sus intereses en caso de que se produzca un cambio de Ejecutivo en Madrid. Esto no equivale a que el empresariado catalán orqueste una moción instrumental de censura con el apoyo de Junts para desalojar al PSOE de la Moncloa, un escenario que, aunque no es imposible, sí resulta lejano en un momento en que los líderes empresariales barceloneses temen la inestabilidad que supondría una coalición con Vox. Aun así, sí se ha extendido la voluntad de entenderse con el líder de la oposición y lograr una aproximación mayor a la de los últimos años, algo que ya ocurrió en cierta medida justo antes de las elecciones generales de 2023.

Aunque el discurso de Feijóo en la última edición del Círculo de Economía en la capital catalana estuvo lejos del tono conciliador que hubiese gustado a muchos de los empresarios presentes, el líder del PP se acercó posteriormente a intercambiar unas breves palabras con el abogado y exdiputado Miquel Roca Junyent y el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre. Algunos líderes económicos lo celebraron: «El mensaje es que tienen que hablar y entenderse», señala uno de ellos. Desde la patronal catalana aseguran que la línea abierta con los populares no es «nada especial» y que se enmarca en la voluntad de dialogar con todos los representantes públicos. «Mantenemos nuestros contactos habituales con todas las fuerzas políticas».

Sin embargo, tres fuentes consultadas por THE OBJECTIVE constatan el hartazgo de la patronal y de gran parte del empresariado catalán con el socialismo, tanto el de Madrid como el de Barcelona. Si Foment protagonizó una aproximación al PSC hace años, ahora apuesta por priorizar su vínculo con Junts, partido sobre el que proyecta una «influencia enorme». Sánchez Llibre está, según su entorno, harto de la deriva económica del Gobierno autonómico de Salvador Illa y el Ayuntamiento de Jaume Collboni, que han pasado de la moderación al intervencionismo para blindar su estabilidad parlamentaria con los apoyos de formaciones de izquierdas como ERC y los comunes, lo que ha llevado a desplegar medidas consideradas populistas, en particular en materia de vivienda.

Por ello, el partido de Carles Puigdemont se ha convertido en la gran baza de Foment, ya que al liderar una oposición enfrentada a Illa tiene capacidad para presentar enmiendas que a menudo se acercan más a la sensibilidad del mundo económico y empresarial que las normas originales propuestas por el Ejecutivo regional. En paralelo, existe entre los empresarios una voluntad de diálogo con el PP de Feijóo en Madrid. ¿Por qué entonces no responden a su llamamiento para presionar a Junts con vistas a una moción? La principal dificultad reside en que el líder de la oposición no está dispuesto a aceptar el órdago que le lanzó la fuerza independentista para que acudiese a Waterloo a negociar. «El propio Feijóo ya dijo que no piensa negociar con Puigdemont», explica un interlocutor de la patronal, que atribuye este rechazo al hecho de que «se vería muy mal en el resto de España si Feijóo llega a la Moncloa de la mano de Junts».

Esta reconfiguración de alianzas es compleja en el momento actual, pero, como apunta una voz del empresariado, «Josep Sánchez Llibre es especialista en hacer equilibrismo, tiene olfato y siempre ha sabido leer bien las situaciones políticas, como cuando hizo la apuesta arriesgada de visitar a todos los presos independentistas». Otro interlocutor alerta de que la actual «crisis institucional» es «nefasta» para Cataluña y España, ya que impide afrontar reformas pendientes en un momento en que las empresas sufren costes crecientes y se está «desaprovechando» el crecimiento económico para reducir la deuda o llevar a cabo «inversiones necesarias, por ejemplo en materia ferroviaria».

«La situación que está pasando en el Gobierno central no es buena, que no convoque elecciones por sus problemas judiciales, aunque a lo mejor no solucionaríamos nada, lamina las instituciones y es demoledor», añade. Del mismo modo, critica que el Gobierno de Illa diga que tiene «encarrilados» unos «presupuestos muy expansivos» cuando el aumento de recursos se basa en la «elucubración» de «una financiación singular autonómica que requiere un acuerdo parlamentario», cuando en realidad «no hay nada» y «si viene un nuevo inquilino a la Moncloa, si viene la derecha, tendrás una fiesta mayor».

En caso contrario, augura que «si Pedro Sánchez aguanta, presentará Presupuestos que no prosperarán por el bloqueo total en el Congreso, pero servirán para ir a elecciones». En paralelo, cunde la «intranquilidad y la desconfianza de la ciudadanía en las instituciones», algo de lo que responsabiliza a los políticos y que considera «terrible» para la economía y la democracia.

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