Lara Ibarra, dietista: «Hay 21 microhábitos que realizas y te están impidiendo perder grasa: echarse la siesta después de comer es uno de ellos»
La creadora de contenido ha desvelado cuales son las cosas que debes cambiar para poder cumplir tus objetivos

Lara Ibarra | Instagram y CanvaPro
Cuando estás empezando a cuidar tu cuerpo, uno de los objetivos más comunes es el de perder grasa, pero, ¿alguna vez has sentido que te esfuerzas, comes saludable, entrenas duro y, aun así, no consigues alcanzar los resultados? No te preocupes, esto es algo mucho más común de lo que parece, y la dietista y creadora de contenido Lara Ibarra ha aclarado que el problema no está en que necesites esforzarte más, sino en que necesitas cambiar pequeñas cosas de tu rutina que marcaran la diferencia. «Si sientes que te esfuerzas pero a pesar de ello tu físico no cambia, la báscula no se mueve, no es por lo que haces a simple vista, sino por actos pequeños que repites día a día pero que impactan enormemente», explica la experta.
Para ayudarte con ello, Lara ha desvelado en un video en YouTube cuales son 21 microhábitos que hacen que no puedas perder grasa. Son cosas muy sencillas que probablemente hagas sin darte cuenta. Por eso, para poder explicarlo de forma sencilla, Lara lo ha desglosado en cuatro bloques: alimentación, ejercicio, descanso y mentalidad.
1. Bloque Alimentación

Este es uno de los bloques más importantes, por eso es el principal. Según la experta la mayoría de decisiones que se toman al día tienen que ver con la comida, por eso hacer las cosas de manera correcta en este ámbito es esencial.
Desayunos «saludables» no son siempre la mejor opción
El clásico café con tostada de pan integral, aceite y sal es saludable, pero es un error si buscas perder grasa. Es bajo en proteínas y poco saciánte. Para la experta la solución es sencilla: debes añadir huevos revueltos, tortilla de claras o hummus para dar energía al cuerpo y así evitar los antojos de media mañana.
Comer saludable pero muy poco:
Intentar comer cada vez menos con tal de evitar las calorías es un gran error. Esto hace que tu cuerpo tenga cada vez menos energía, cosa que se refleja a la hora de entrenar. Por no hablar de la pérdida de músculo que puede suponer. Además, en las mujeres puede acabar provocando desajustes hormonales o pérdida del periodo. Por eso la experta advierte que al empezar el déficit o la dieta, este debe ser moderado, pero nunca drástico.
Intentar hacer todos los cambios a la primera
No puedes cambiar toda tu dieta y rutina de golpe. Debes empezar poco a poco, con cosas que al principio apenas notes para lograr que tu cuerpo se acostumbre. Por ejemplo: cambiar la mitad de tus fideos normales por fideos de garbanzo, o cambiar los colines por palitos de zanahoria con hummus al cocinar.
Abusar de la comida triturada
Los purés, cremas y batidos de frutas son sanos, pero no sacian igual. Lara recuerda una regla de oro: «La masticación implica saciedad». Masticar envía señales clave al cerebro. Por eso, no debes alimentarte a base de líquidos si te quedas con hambre, lo mejor siempre será elegir alimentos enteros.
Es mejor si más gente está a dieta
Uno de los errores más comunes y que más desmotivación causa es comenzar una dieta solo, sobre todo dentro de una misma casa, donde tendrás que acabar comiendo diferente al resto. Por eso, lo mejor es conseguir que todos sigan la misma dieta, par así evitar tentaciones.
2. Bloque Ejercicio y Movimiento

Cuidado con entrenar solo una hora
Entrenar 60 minutos al día no sirve de nada si pasas las otras 23 horas sentado. «Tu gasto calórico se desploma». Lo mejor es moverse un poco durante todo el día. Puedes probar subiendo las escaleras de los sitios siempre que puedas, atender las llamadas caminando e incluso parar un momento para ejercicios como sentadillas. «¡Esto puede quemar hasta 2.000 calorías extra a la semana!», comenta la experta.
Ir al gimnasio a improvisar
Aunque ir al gimnasio siempre es mejor que quedarse en casa, entrenar sin saber muy bien lo que se hace tampoco es la solución ideal. Lo mejor es tener una rutina estructurada y planificada, en la que sepas exactamente que tienes que hacer cada día. «Lo que no medimos no podemos hacer que mejore», sentencia la dietista.
No tener un balance especifico de lo que se hace
La mayoría de personas apenas llevan las cuentas de la rutina que siguen, haciendo que en muchas ocasiones crean que entrenan mucho más de lo realmente hacen o incluso que comen menos de lo que consumen de verdad. Por eso, lo mejor es llevar unos apuntes de todo lo que se va haciendo y ser más consciente de tus acciones.
Echarse la siesta justo después de comer:
Este es un hábito que siempre ha generado controversia. Según la experta lo mejor que puedes hacer es comer y salir a dar un paseo tranquilo de unos cinco o diez minutos. Esto mejora la sensibilidad a la insulina, reduce los triglicéridos postprandiales (los de la digestión) y favorece la motilidad del estómago.
No entrenar con intensidad
Ir al gimnasio pero no estimular para nada el cuerpo no sirve. Debes entrenar fuerte y sin miedo, ya que es la única manera en la que podrás acabar definiendo la figura y consiguiendo ese cuerpo sano tan esperado.
3. Bloque del descanso

La mentalidad de «ya descansaré cuando me muera»
Vivimos en una época en la que parece que hay que estar en un movimiento constante, pero la cosa es que descansar tiene un papel muy importante en conseguir cambios en el cuerpo, ya que es la clave para recuperar las células necesarias. La experta aclara que lo ideal es dormir entre siete y ocho horas cada noche.
Dormir con calor o ruido
El ambiente afecta directamente a la calidad del sueño. Lo ideal es conseguir que en tu habitación no haya ningún ruido que pueda molestarte, y que la temperatura sea adecuada a tus gustos.
Descontrolar los horarios el fin de semana
Cambiar radicalmente las horas de sueño el sábado y domingo destruye el resto de tu rutina. Lo mejor es seguir acostanote y levantándote a unas horas similares a las que lo haces entre semana.
Saltarse los días de descanso
Entrenar semanas seguidas sin parar satura el cuerpo. Debes respetar los días de descanso de tu rutina, sobre todo respecto a los ejercicios d fuerza.
Vivir con «estrés crónico»
Ir con prisa durante todo el día eleva el cortisol de forma constante, lo que favorece la acumulación de grasa visceral (en la zona abdominal) y aumenta el hambre. Lo mejor es intentar detectar de dónde viene la ansiedad, optar por alimentos ricos en magnesio y salir a caminar para liberar tensiones.
4. Bloque de la mentalidad
Tener un entorno saboteador
Lara recuerda algo importante: «Somos la suma de al menos las cinco personas que tenemos a nuestro alrededor». Si tus amigos o familiares se ríen de tus metas o no las respetan, será muy difícil lograrlo. Lo ideal es rodearte de personas que apoyen tu estilo de vida.
Seguir consejos de las redes sociales
Los discursos de «esto es veneno» o «esto es mágico» nunca son una ayuda real. Debes fiarte solo de aquellos creadores que aporten contexto y pruebas reales de aquello que dicen para así conseguir cambios reales.
Comer directamente de la bolsa
Al comer un snack directo del envase pierdes por completo la «noción de la cantidad». Lo mejor es servirte sólo un puñado para así evitar la tentación de coger más.
Ir al supermercado sin lista:
Comprar sin tener claro a por lo que se va hace que te vuelvas más vulnerable al marketing y a llevarte cosas innecesarias. Lo mejor es planificar un menú semanal y comparar lo que tengas apuntado.
Perder el tiempo con el móvil
Ahora vivimos en una época en la que estar sin el móvil es prácticamente imposible. Pero la realidad es que hay personas que pasan demasiado tiempo conectadas a él, haciendo que el tiempo para entrenar sea menor. Por eso, la experta recomienda tener ciertas pautas para así poder sacar tiempo para más cosas y no solo para «mirar una pantalla».
La mentalidad extrema del Cheat Meal
Restringirse al máximo de lunes a viernes provoca que el fin de semana llegue la ansiedad. Como explica Lara, es la mentalidad del «Todo o nada»: «Lo vas a hacer toda la semana tan estricto […] que llegues el fin de semana y tengas ganas de comerme hasta el rodapié». Lo mejor es ser flexible y equilibrado. Por eso, si de vez en cuando te apetece un pequeño capricho cómetelo sin sentirte mal y sin sobrepasarte.
