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Energía

Argelia premia a España con un 12% más de gas barato por su posición en Oriente Próximo

El país magrebí subirá el bombeo diario a 32 millones de m3 a través del Medgaz, casi el máximo que permite el tubo

Argelia premia a España con un 12% más de gas barato por su posición en Oriente Próximo

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, junto a su homólogo argelino, Ahmed Attaf, en su reunión de febrero. | MAEC

Las autoridades argelinas van a comunicar este jueves al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, que aceptan incrementar el bombeo de gas natural a España a través del gaseoducto Medgaz que une ambos países. En concreto, de los 28 millones de metros cúbicos al día que hubo en enero y febrero a los 32 millones, casi el máximo que permite esta infraestructura, lo que supone un aumento diario del 12,5%, según revelan fuentes diplomáticas españolas y argelinas a THE OBJECTIVE. Con ello, Argel quiere premiar la posición española en Oriente Próximo, tanto en el conflicto de Gaza como en el reciente de Irán.

El Gobierno español transmitió hace varias semanas a Argelia esta petición tras el inicio de las hostilidades entre Estados Unidos e Israel contra el régimen de los ayatolás, que han provocado que los precios del gas y petróleo hayan aumentado tras los ataques a las refinerías en Oriente Próximo. El precio del gas en el mercado holandés TTF, de referencia en Europa, se disparó hace una semana más de un 23%, hasta los 67,3 euros por megavatio/hora. Este miércoles se encontraba en los 55 euros.

Argelia se reafirmó el pasado mes de noviembre en su posición de principal suministrador de gas natural a España, tras copar el 45,2% del total llegado al país, por delante de Estados Unidos, con el 24%. En concreto, el gas natural procedente del país africano en noviembre alcanzó los 13.570 gigavatios hora (GWh), entre el tubo Medgaz y por metanero, por delante de los EEUU —con 7.217 GWh—, Rusia (11%) y Nigeria (3,4%), según datos del Boletín Estadístico de Enagás. En el acumulado del año, Argelia se consolidó de esta forma como primer suministrador de España con el 35%, seguido de EEUU (31%) y Rusia (10,6%).

No obstante, y según las estadísticas de Enagás, esta tendencia ha cambiado este año. Argelia se ha convertido en el segundo suministrador de gas de España en lo que llevamos de año, con el 29,2% de la cuota total, después de Estados Unidos. De momento, no ha llegado ningún metanero procedente del país del norte de África. El primer proveedor de gas en España en 2026 es Estados Unidos, con el 39,3% del total. Este hidrocarburo llega a través de buques en forma de GNL (gas natural líquido). El tercer y cuarto suministrador de España son Rusia y Nigeria (con el 13,6% y el 7,2%, respectivamente).

La agencia Bloomberg fue el primer medio en revelar que España quería reforzar el aprovisionamiento de gas argelino que compra al vecino magrebí debido al alza de los precios. Precisamente, el número dos del Ministerio de Asuntos Exteriores argelino, Lounès Magramane, recibió la semana pasada al embajador español en Argel, Ramiro Fernández, para tratar este asunto, según indicó el lunes el diario El Watan. Fuentes del sector energético cercanas a esta operación confirman a THE OBJECTIVE que el Gobierno de Pedro Sánchez está trabajando en convencer al Ejecutivo argelino de que bombee más gas a través del Medgaz, sobre todo si hay capacidad a nivel técnico para poder aumentar ese 12,5%.

Argel ordenó a principios de la semana a sus principales empresas que parasen la exportación durante una semana, con el fin de aumentar el volumen de gas hacia España, según revelan las citadas fuentes a este diario, por lo que Albares se llevará este jueves de Argel el compromiso del país vecino de aumentar de inmediato el hidrocarburo argelino que llega a diario a Almería.

Para los intereses de España es clave lograr aumentar la capacidad por el gasoducto porque los precios a través del tubo son más competitivos que a través de un metanero. De hecho, estos últimos acuden al puerto donde esté el mejor postor, lo que está provocando una subida de precios sin parangón. En cambio, el suministro a través de la infraestructura subacuática es más estable, por lo que la negociación es diferente que con los barcos.

Albares solo ha estado una vez en el país magrebí, en 2021, desde que se convirtió en ministro de Asuntos Exteriores hace casi cinco años. En febrero de 2024, hace dos años, estuvo a punto de ir a Argel tras el deshielo en las relaciones bilaterales, pero suspendió en el último instante su viaje cuando supo que Tebune no le recibiría en audiencia. Ahora, la situación es distinta.

En el delicado tablero de la geopolítica del Magreb, el Gobierno de Pedro Sánchez quiere llevarse bien con los dos rivales regionales, Marruecos y Argelia, en un momento crucial para el contencioso del Sáhara tras la última votación en el Consejo de Seguridad de la ONU y en plena guerra de Irán. La embajada de EEUU en Madrid acogió la última ronda de negociaciones sobre el contencioso de la excolonia española. Además, la presión migratoria ha ido en aumento en el último año y España es el primer importador de gas argelino.

A ello se une la próxima regularización masiva de inmigrantes de la que se beneficiarán un número significativo de argelinos, como se ha podido ver en las últimas semanas ante las largas colas en los consulados del país magrebí en España y en los propios consulados españoles de Argel y Orán, donde hubo incluso un intento de asalto que estuvo a punto de provocar una tragedia. El consulado en la capital argelina tuvo que cambiar el método de recepción de visitantes: la entrada ya no es por orden de llegada a la fila, lo que ocasionó imágenes de gente durmiendo en la calle y altercados cuando se abrían las puertas, sino la vuelta al sistema de cita previa con la empresa BLS, con un máximo de 75 al día, que en el pasado ha provocado un mercado negro de compraventa de números.

Una incógnita que Albares tiene que cerrar

Una de las incógnitas por cerrar en la visita de Albares es si la cumbre entre Pedro Sánchez y Abdelmayid Tebune será en Madrid o Argel. El presidente argelino nunca ha estado en España desde que llegó al poder en diciembre de 2019. Sánchez, por su parte, viajó a Argel en octubre de 2020 antes de la crisis diplomática con Marruecos por el caso Ghali y de su posterior giro diplomático con el Sáhara a iniciativa de Rabat. En el desplazamiento a la capital argelina, Moncloa coló a un empresario clave en la trama Ábalos: el constructor valenciano José Ruz se subió al avión del presidente junto a una delegación en la que iban altos directivos del Ibex 35, según reveló este diario en julio del año pasado.

Las relaciones comerciales entre España y Argelia se normalizaron en 2024, tras 28 meses de crisis diplomática y 3.200 millones de euros de pérdidas para las empresas. El final del veto argelino a las empresas españolas supuso un nefasto balance para estas últimas: las exportaciones a Argel pasaron de 1.900 millones en 2021 a 330 en el año 2023. En total, las empresas dejaron de exportar productos por un valor equivalente a 3.200 millones de euros, es decir, la diferencia entre el último año de normalidad económica (en 2021) y los saldos comerciales de años posteriores y de los primeros ocho meses de 2024.

En 2021 se exportaron productos a Argelia por 1.888 millones de euros, cifra que se hundió en 2022 –con seis meses de bloqueo– hasta los 1.017 millones, y a los 332 millones en 2023, el dato más bajo de la serie histórica. Pese al nuevo clima, no se ha recuperado completamente entre ambos países el ritmo de intercambios comerciales previo al giro de Sánchez a la hora de reconocer la autonomía marroquí del Sáhara, dejando a un lado la histórica neutralidad española en el conflicto.

El principal foco de tensión en los últimos meses entre Madrid y Argel ha sido la presión migratoria sin precedentes desde las costas argelinas hacia Baleares durante el pasado verano. De junio a septiembre de 2025, cuando el clima fue más benigno para navegar, llegaron a Canarias 1.900 personas a bordo de 34 pateras, frente a las 3.900 que arribaron a las costas baleares en 224 embarcaciones que salieron de Argelia. Es decir, Baleares recibió durante ese periodo de tiempo el doble de inmigrantes –un 105,26% más– que las Islas Canarias. Ocurre lo mismo con el número de cayucos: en el caso balear fueron seis veces más los que han llegado hasta Formentera, Ibiza y Mallorca. Con la diferencia respecto a Marruecos, que Argelia no admite la devolución de nacionales en situación irregular salvo contadísimas excepciones.

¿Por qué Argelia mira hacia otro lado ante la avalancha de pateras que salen de su país? Fuentes diplomáticas consultadas por THE OBJECTIVE indicaron a finales de agosto que ello se debía a una actitud más laxa de las autoridades del país magrebí en la lucha contra las mafias para presionar así a España y que agilice la concesión de visados a sus ciudadanos. El problema de fondo estaba en la lentitud con la que los consulados españoles en Argelia expiden visados a los argelinos que quieren viajar a España por motivos laborales o de turismo.

En la actualidad, el visado es obligatorio tanto para los españoles que deseen viajar a Argelia –a diferencia de la situación con Marruecos– como de forma recíproca. No existe la modalidad de visado en frontera, por lo que si una persona llega a Madrid o Argel sin este documento, es obligada a regresar a su país de origen en el siguiente vuelo disponible.

El Gobierno argelino se ha quejado de que las autoridades españolas han estrangulado la concesión de visados para sus ciudadanos. En Madrid también hay malestar por el hecho de que Argel deniega de forma sistemática la entrada en el país magrebí a españoles de origen marroquí, con el argumento de que pueden ser potenciales espías a sueldo del reino alauí. Esta especie de veto recíproco de visados ha provocado que Argelia abriese durante el verano el grifo de la inmigración ilegal hacia Baleares como toque de atención al Gobierno español.

Argelia había sido hasta hace poco una pieza clave en la política española de gestión de los flujos migratorios provenientes de África. Ha existido una cooperación durante años entre ambos países que ha permitido mantener en cifras bajas la inmigración irregular procedente del país magrebí que llegaba a las costas españolas, pero esa colaboración terminó a raíz del giro de Sánchez con el Sáhara. Con la mencionada crisis diplomática entre ambos países, Argel dejó de aceptar las devoluciones de inmigrantes irregulares desde España y «con ello abrió una espita para un crecimiento descontrolado de la migración», según analizó recientemente el Real Instituto Elcano. «El riesgo es no solo un aumento sustancial de salidas de inmigración argelina, sino una reconfiguración de las rutas de migración subsahariana que ahora entran en Marruecos pasando por el sur de Argelia», advirtió este think tank español.

España no ha sido hasta ahora un destino importante para la emigración argelina, ya que esta última ha estado siempre orientada hacia Francia como resultado de la previa relación colonial y el conocimiento del francés entre su población. Unos 70.000 inmigrantes nacidos en Argelia están empadronados en España —sobre todo en Alicante, Zaragoza y Barcelona—, una cifra menor en comparación con el millón de personas de la comunidad marroquí.



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