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Energía

El precio de la energía se ha disparado un 56% desde que gobierna Pedro Sánchez

Ha pasado de 53,4 euros por MWh en 2019 a 83,7 en 2025, impulsado por los servicios de ajuste para las renovables

El precio de la energía se ha disparado un 56% desde que gobierna Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | EP

El precio total de la energía en España ha pasado de los 53,4 euros por megavatio hora (MWh) en 2019 (primer año natural completo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez) a los 83,7 euros por MWh en 2025, según los datos oficiales del gestor del sistema, Red Eléctrica, lo que supone un aumento porcentual del 56,7%. Una realidad que se ha dado por el aumento del precio en el mercado diario y por la subida de los servicios de ajuste (el mecanismo que usa Red Eléctrica para estabilizar el sistema) en unos años en los que las renovables han ido ganando protagonismo en el mix energético.

Según los datos oficiales del gestor, en 2019 el precio del mercado diario estuvo situado en los 48,6 euros por MWh y los servicios de ajuste en 1,5 euros por MWh. Sin embargo, esa realidad ha cambiado drásticamente tanto en 2025 como en los años previos. La media ponderada del precio del mercado diario del pasado año fue de 67,5 euros por MWh y los servicios de ajuste se situaron en 16,1 euros por MWh.

El precio de mercado diario y los servicios de ajuste han fluctuado de forma distinta durante los últimos años. Mientras que la primera llegó a una media de 113,2 euros por MWh por los efectos de la pandemia de la covid-19 (2021) y de 170,4 euros por MWh en el año de la guerra en Ucrania (2022), la segunda ha mantenido un crecimiento escalonado, pero constante desde 2019: 2,5 euros por MWh (2020), 4,2 euros por MWh (2021), 7,3 euros por MWh (2022), 10,2 euros por MWh (2023), 11,5 euros por MWh (2024)… hasta llegar a los mencionados 16,1 euros por MWh.

El papel de las renovables

Los tres principales componentes que más se han disparado de los servicios de ajuste son las restricciones técnicas PDBF (Programa Diario Base de Funcionamiento), la banda de regulación secundaria (las reservas) y las restricciones técnicas en tiempo real. El primer elemento —que ha pasado de 1 euro megavatio hora en 2019 a 9,8 euros por MWh— suele servir para resolver congestiones de red porque hay nodos en los que la oferta supera la demanda local (o al revés) y el superávit de energía (o déficit) genera problemas. Un escenario agravado con las renovables, como así se traduce en el mapa de abajo de los investigadores europeos de Entso-E del día del apagón eléctrico del 28 de abril. En este se aprecia la alta concentración de generación renovable (porque los proyectos se acumulan donde está el sol y el viento) frente a la demanda en una zona concreta del país.

Un mapa de Entso-E que muestra la gran cantidad de renovables (18.720 MW) repartido en el suroeste del país.

El segundo elemento son las reservas —que han pasado de 0,4 euros por MWh en 2019 a 2,1 euros en 2025— y que son centrales (principalmente de energía síncrona, como las térmicas y la hidráulica) disponibles y que tiene el gestor de la red por si es necesario activarlas ante algún desequilibrio. El tercer componente de los ajustes de balance son las restricciones en tiempo real, que suelen servir para controlar la tensión y la disponibilidad de reserva para cubrir caídas de renovables no firmes (es decir, la eólica y solar). Estas restricciones han pasado de cero euros por MWh en 2019 a cuatro en 2025.

Usar los ajustes de balance provoca que el precio de la energía suba por los costes de arranque de las centrales —por ejemplo, de ciclo combinado (gas)— para que puedan responder rápidamente. La activación de estos servicios está vinculada al predominio de la energía renovable en el mix energético, como así se pudo comprobar tras el apagón que dejó a España más de diez horas sin luz. Los ajustes han aumentado —a través de lo que se conoce coloquialmente como «método reforzado» con tecnología síncrona— tras pulverizar récord de producción de energía fotovoltaica los días previos.

Lo que el gestor debe controlar son tres parámetros clave: la frecuencia, la carga y la tensión. Tres conceptos que están vinculados y que, cuando existen problemas con alguno, es necesario introducir restricciones técnicas. Cuando hay generadores en el sistema que controlan esos parámetros (sobre todo la tensión y frecuencia), hay menor necesidad de restricciones técnicas que cuando hay otros tipos de generadores (las renovables).

El precio de la factura de la luz

Si se suma todo lo mencionado (precio del mercado diario, servicios de ajuste, etc.), junto con los impuestos (IVA e impuesto sobre la electricidad), los peajes de transporte y distribución -destinados a cubrir la inversión, mantenimiento y operación de las redes eléctricas- y los cargos del sistema -que incluyen, entre otros, el déficit de tarifa histórico y los costes asociados al fomento de las energías renovables, como el Recore-, el consumidor obtiene el precio final de su factura eléctrica.

Existe la tendencia errónea entre algunos expertos energéticos y parte de la opinión pública de pensar que el precio del mercado diario (que aparece reflejado en un mapa que publica Red Eléctrica —además, muchas veces con precios negativos en un momento determinado del día—) es realmente el precio final de la factura de la luz. Cuando se afirma eso se ignoran los innumerables conceptos que hay que añadir, lo que anula cualquier ejercicio de análisis comparativo con los precios de otro país.

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