El aumento de la inmigración es responsable de la mitad del crecimiento del PIB español
España vive la mayor expansión demográfica de la UE, que dispara la economía pese a la baja productividad

Una Oficina de Extranjería en Madrid en una imagen de archivo. | EP
España se ha situado a la cabeza de la Unión Europea en su expansión demográfica, aportando el 37% del aumento poblacional del bloque comunitario. Este salto, provocado principalmente por la llegada de inmigrantes, aporta cerca de la mitad del crecimiento económico del país, que superó el 5% en términos nominales en 2025, un dato que, si se ajusta a la inflación, se reduce a casi la mitad: un 2,8% en cifras reales. La economía crece, pero lo hace en cantidad, con malos indicadores de producción por ocupado, con una inflación superior a la del resto de la UE y con una dependencia notable del gasto y el empleo generados por el sector público o de servicios como el turismo, que sube en cantidad, pero no en gasto medio real.
El hecho de que el producto interior bruto (PIB) se incremente a un ritmo elevado, en su mayor parte por la subida de los precios y de la población, tiene algunas ventajas, como los efectos positivos para la rentabilidad de la inversión, un crecimiento rápido en términos nominales. También el alivio que supone en los principales indicadores que miden la exposición a la deuda, lo que explica que, a pesar de que en cantidad el país carga con un endeudamiento cada vez mayor por el agujero de las pensiones, el ratio de deuda pública sobre el PIB se haya ido moderando en los últimos tiempos. La inflación alta ayuda a rebajar el coste real de estos pasivos financieros, aunque la espiral puede agravarse por la necesidad de emitir más bonos para atender las obligaciones, especialmente cuando los intereses son más altos que los firmados anteriormente.
Una vez descontada la inflación, Fedea estima que casi la mitad del crecimiento real del PIB español se debe a la expansión demográfica, que, si se elimina de la ecuación, deja datos mucho menos halagüeños sobre la evolución de la economía. Los datos del think tank de la CEOE, el Instituto de Estudios Económicos, apuntan a que algo más de la mitad del crecimiento se debe al salto poblacional y a los fondos Next Generation, mientras que Funcas también considera que la economía crece a costa de sumar mano de obra gracias al cambio demográfico por la población, mientras la productividad sigue estancada.
Según el Banco Central Europeo, la inmigración aportó hasta el 80% del crecimiento en el periodo comprendido entre 2019 y 2025, por encima de la proporción registrada en Italia o Francia, mientras que el Banco de España estimó que, entre 2022 y 2024, los extranjeros aportaron cerca de una cuarta parte del incremento del PIB per cápita. Si en el tercer trimestre de 2024 el 40% del empleo de nueva creación era ocupado por extranjeros, esta proporción ha avanzado hasta los dos tercios en los últimos tres meses de 2025.
Este creciente peso de la inmigración en el mercado laboral refleja la mala calidad de parte de la ocupación que se genera en España, ya que esta población ingresa de media una tercera parte menos de lo que gana un trabajador de nacionalidad española. Aunque algunos sectores como el tecnológico o la construcción han apostado por mano de obra extranjera cualificada o por la formación en origen, la gran mayoría de estos puestos, especialmente en ámbitos como la hostelería y la agricultura, son de muy baja cualificación.
La población que más aumenta dentro de la UE
Desde 2019, la población española ha crecido un 4,7%, es decir, algo más del doble que en el conjunto de la eurozona. Otro dato que permite visualizar el peso de la entrada de mano de obra extranjera en el mercado laboral sobre el desempeño económico es que, en el mismo periodo, el producto interior bruto por habitante se ha elevado un 5,1%, de modo que ambos parámetros -crecimiento del PIB per cápita y demografía- evolucionan a un ritmo similar entre ellos, en ambos casos superior a la media europea.
Según datos de Eurostat, la población de la UE creció en 1,3 millones de habitantes en 2024, y de estos, 496.312 personas se concentraron en España, liderando así el ranking del club de los 27. Otros aumentos notables los experimentaron Alemania (229.320), Francia (179.367), Suiza (116.760), Portugal (116.507) y Países Bajos (116.368). En otras palabras, la llegada de cientos de miles de inmigrantes cada año —en 2025 la población extranjera creció 20 veces más que la nacional, según el INE— provoca que el salto demográfico de España sea, en cantidad de personas, más del doble que el siguiente socio comunitario que más crece. En términos porcentuales, es más rápida la expansión de naciones como Malta, Irlanda y Luxemburgo.
