Echarri adelgaza Avatel para intentar vender la 'teleco' antes de que termine 2026
La operadora ha anunciado su segundo ERE desde 2024 tras reconocer una situación económica «delicada»

Sede de Avatel en Madrid.
Los dueños de Avatel, Víctor Rodríguez y Josep Maria Echarri, han comenzado a preparar a la operadora de telecomunicaciones para una venta que —esperan— se pueda cerrar antes de que termine 2026, según ha podido saber THE OBJECTIVE de fuentes conocedoras. Se trata de un plan de «adelgazamiento» que tiene una primera estación en el ERE que se presentará en las próximas semanas y que se comunicó este miércoles. ¿Interesados en la quinta teleco de España? En el mercado existe el convencimiento de que MasOrange parte con ventaja, aunque no cierran la puerta a Telefónica o a Onivia.
Avatel anunció a la representación de sus trabajadores un nuevo Expediente de Regulación de Empleo (ERE), el segundo en menos de tres años y el primero para la actual administración, que tomó las riendas oficialmente a mediados de 2025. Un año antes —en junio de 2024— se cerró el primer ajuste de plantilla con la salida de un tercio de los por entonces 1.800 empleados. Ahora, las fuentes consultadas estiman que en el punto de mira está aproximadamente un 40% de los actuales 1.195 trabajadores, aunque todo dependerá de las negociaciones con el comité de empresa.
Las fuentes consultadas indican que el objetivo ya está trazado, pero que antes se necesita rematar el plan de ajustes de costes para hacer atractiva una eventual venta. Avatel tiene pérdidas (de 22,1 millones) y patrimonio neto negativo, según las últimas cuentas presentadas al Registro Mercantil correspondientes a 2023. De hecho, la propia operadora reconoció el miércoles a sus sindicatos que la situación económica es «delicada» y que se produce «por un entorno de mercado especialmente complejo y altamente competitivo, que está impactando de forma significativa en la sostenibilidad del negocio».
Venta de Avatel
Efectivamente, la situación no es buena, ya que a la caída de la facturación se suma una abultada deuda de 439,6 millones de euros, aunque en el sector se cree que estamos ante una coyuntura perfectamente asumible y que con algunos ajustes de costes y control de gastos podría recuperar la rentabilidad. Por ello, el ERE es un elemento clave para «adelgazar» la compañía y pensar en un futuro con mejores perspectivas y con una integración en el horizonte.
Las fuentes consultadas recuerdan que precisamente la última venta de Avatel pudo cerrarse después del ERE que redujo la plantilla un 30%. Oficialmente, la operación se oficializó un año después del expediente cuando Víctor Rodríguez y Josep Maria Echarri (Inveready) tomaron el control de la compañía por 250 millones más deuda. Es así como compraron el porcentaje de los otros dos socios de Rodríguez: Ignacio Aguirre y Jorge Gómez. El reparto final fue del 50,1% para el primero y el resto para el segundo.
Los nuevos dueños hicieron una importante inyección de capital de 100 millones de euros, emprendieron un plan de saneamiento, vendieron activos por casi 165 millones e integraron la teleco catalana Parlem a finales del año pasado. Una hoja de ruta destinada a volver a poner en valor unos activos devaluados tras la gestión del último lustro. Una etapa marcada por los serios problemas que tuvo para digerir la adquisición exprés de hasta 140 operadores locales tras la pandemia. Actualmente, Avatel se ha estancado en un despliegue de fibra de 1,2 millones de hogares y 700.000 clientes.
Opciones de MasOrange
Una vez que acabe de ejecutarse el ERE (antes de que termine este primer trimestre), Avatel pondrá en marcha todos los resortes para intentar una venta, en lo posible antes de que se cierre el año. Y todas las quinielas apuntan a MasOrange. La quinta operadora española completará este 2026 la migración de toda su red a la joint venture tras un largo recorrido como cliente mayorista de Telefónica. Una operación que allana una futura negociación y potencial adquisición.
No solo las sinergias ya están hechas, sino que también hay que considerar el importante papel que podría jugar Josep Maria Echarri, dueño del 49% de Avatel a través de Inveready y de un pequeño porcentaje de la propia MasOrange. La única traba a la operación puede ser la venta a Orange Francia del porcentaje que controlan los fondos Providence, Cinven y KKR (el 41%) y el 9% restante que se reparte entre inversores españoles como Onchena, Inveready, Key Wolf y diferentes directivos liderados por el CEO, Meinrad Spenger.
Telefónica y Onivia
Francia debería tomar el control de MasOrange por 4.300 millones de euros a mediados de año, pero nadie descarta que el proceso pueda alargarse debido a las autorizaciones regulatorias. Todo parece indicar que es casi imposible que se resuelvan eventuales integraciones antes de que se cierre definitivamente el desembarco total de los franceses. En cualquier caso, en el peor de los escenarios el segundo semestre quedaría prácticamente despejado para abordar nuevas operaciones, lo que deja abierta la puerta a una posible negociación con los dueños de Avatel.
Pero en el mercado también apuntan a otros interesados. El primero es Telefónica que ya anunció que quiere ser protagonista de las fusiones y adquisiciones que se produzcan en España. Avatel es una empresa accesible, relativamente barata y que le permitiría eliminar un rival del mercado. Y el segundo puede ser Onivia, actualmente dueña de la tercera red de fibra por detrás de Movistar y MasOrange. Propiedad de los fondos Abrdn y Macquarie también tiene sinergias naturales y en la retina de muchos queda la posibilidad de construir una gran compañía de red en el medio plazo.
