The Objective
Telecomunicaciones

Telefónica y las telecos europeas aceleran para que la UE facilite las fusiones en 2026

El sector enfila meses clave que decidirán el futuro de las integraciones y que podrían allanar el camino de cara a 2027

Telefónica y las telecos europeas aceleran para que la UE facilite las fusiones en 2026

Margherita Della Valle, CEO Vodafone; Christel Heydemann, CEO Orange; Tim Höttges, CEO Deutsche Telekom; y Marc Murtra, presidente ejecutivo de Telefónica.

Las grandes operadoras europeas de telecomunicaciones —entre las que se encuentra Telefónica— mantienen estos días una actividad frenética en Bruselas para lograr que la Comisión Europea flexibilice su normativa y facilite las fusiones que llevan años reclamando como solución para competir en igualdad de condiciones con China y Estados Unidos. Las fuentes consultadas por THE OBJECTIVE indican que en los próximos meses podría decidirse buena parte del futuro, y por ello han empezado el arreón final para que sus demandas sean escuchadas por la Unión Europea.

Esta semana se ha publicado el borrador de la Ley de Redes Digitales (DNA, por su nombre en inglés) con lo que se ha logrado una mayor simplificación burocrática, pero el objetivo del sector está lejos de conseguirse, según reconocen en el sector. La verdadera norma que debería facilitar estas fusiones es la Review of the Merger Guidelines (revisión de las directrices de fusiones), para la que todavía habrá que esperar algunos meses. Unos cambios en los que tampoco hay una total unanimidad.

La DNA ha establecido un nuevo marco que reduce el peso de la burocracia y rebaja las cargas administrativas y las obligaciones de información. El objetivo de Bruselas es que las empresas puedan concentrar sus recursos en inversión y en innovación, en lugar de papeleo. También se busca optimizar la gestión del espectro, impulsar la conectividad y mejorar la seguridad y la resiliencia, pero no se hace ninguna mención directa a las fusiones.

‘EU Merger Regulation’

Un escenario en el que se reducen las cargas administrativas es más favorable a las integraciones, pero hasta que no existan modificaciones reales en la forma en la que se aplica la norma de fusiones, poco se podrá avanzar. El gran objetivo es que la legislación comunitaria no penalice estas operaciones de fusión con condiciones que terminen acabando con las sinergias que se conseguirían y todavía —afirman en el sector— se está lejos de garantizar un escenario de estas características.

Por ello, todas las grandes operadoras —y sus equipos de asuntos públicos— están volcadas en la Review of the Merger Guidelines que debería actualizar las normas de 2004 y 2008 que forman la base de la EU Merger Regulation (EUMR). Modificar esta ley supondría al menos otros cinco años y las operadoras no pueden esperar, por lo que el plan pasa solo por modificar la forma en la que se aplica, con estas directrices. En ellas debería establecerse —esperan las telecos— esa flexibilidad que esperan a la hora de poner condiciones a las fusiones. Y para ello necesitan el máximo apoyo posible dentro de los reguladores.

La consulta pública —en la que participaron Telefónica y otras compañías— se cerró en septiembre pasado, pero hay otros dos procedimientos abiertos: unas mesas de debate en las que se recopila información sobre estas líneas maestras, y un estudio de alcances económicos de las futuras fusiones. En marzo se hará un gran evento público en el que se deberían debatir todas esas conclusiones y a partir de ahí se trabajará en establecer nuevas interpretaciones para actualizar la normativa de fusiones, incluyendo cesión de activos y pruebas de estrés de los mercados.

Peticiones de las telecos

Las operadoras llevan un par de años advirtiendo de la necesidad de flexibilizar la norma. A principios de año, los presidentes y consejeros delegados de Orange, Deutsche Telekom, Vodafone, TIM y Telefónica se reunieron con la presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, y la vicepresidenta de la Comisión, Teresa Ribera. Creen necesario eliminar los remedies (activos que hay que ceder a terceros para mantener la competencia) para no debilitar a las partes fusionadas, pues consideran que estas operaciones mantienen la competencia gracias a sus inversiones futuras.

En el entendido de que Bruselas difícilmente ceda a estas demandas, al menos piden certidumbre en cuanto a los requisitos para fusionarse y conocer antes —y no después de que se acuerde la fusión— el alcance de las limitaciones que podría establecer el regulador. Y es aquí donde se juega actualmente el partido. Se trata de dar certezas al proceso para que las telecos sepan a qué atenerse e incorporen este riesgo cuando se estén negociando las operaciones.

Parte de la Comisión Europea está por esta labor, pero todavía hay que convencer a Estados miembros díscolos. Alemania, Francia y España están alineados con las grandes operadoras, pero los países de Europa del Este quieren proteger a sus compañías locales, precisamente las que buscan abrirse paso en las grandes economías. Por ello todo el trabajo diplomático que ahora se está haciendo en Bruselas es fundamental para lograr que esta Review of the Merger Guidelines logre dar algún tipo de certeza durante este 2026.

Compra de Altice

Este es el plazo que dan las grandes operadoras: un año. No se espera una norma específica que diga formalmente que se facilitan fusiones, sino que se espera una orientación más aperturista que se traduzca en la aplicación de la norma. En este sentido, en el sector se reconoce que al final la única forma de someter a pruebas este nuevo marco será cuando se presenten las próximas fusiones.

Y aquí la compra de Altice en Francia por parte de Orange, Bouygues y Free-iliad es una de las integraciones que servirá de banco de pruebas. Es exactamente lo que piden las telecos, que se permita pasar de cuatro a tres grandes actores en cada país. Sus plazos además coinciden con los de la UE que podría concluir su revisión a finales de año, comienzos de 2027, momento en el que la operación francesa ya debería estar en Bruselas.

«Ahora mismo no hay nada resuelto, pero hay ciertas pistas que hablan de una mayor apertura a nuestras demandas, mucho mayor que la que había hace un par de meses», dice un representante de una teleco a este diario que prefiere ser cauto en las expectativas. Traducido a lenguaje normal, esto significa que todo está abierto, aunque hay certeza de que los plazos no pueden alargarse muchos meses más.

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