José Carlos Rodríguez

Adiós, Ciudadanos

«Lo que queda es un panorama político más claro, y en el que el centro derecha, por vez primera, puede plantearse la posibilidad de realizar un cambio político en España»

Opinión

Adiós, Ciudadanos
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José Carlos Rodríguez

José Carlos Rodríguez

Elegí vivir de contar lo que acaece. De todas las ideas sobre cómo debemos convivir, la libertad no me parece la peor.

La victoria de Isabel Díaz Ayuso en las elecciones a la Asamblea de la Comunidad de Madrid ha sido espectacular. No admite adversativos. Ha quedado a escasa distancia de la mayoría absoluta, con un sistema de elección prácticamente proporcional, y con un partido a su derecha, Vox, muy pujante. Lo ha logrado contra Pedro Sánchez, contra su Gobierno y el uso partidista que ha hecho de las instituciones. Sánchez mercadeó políticamente con los muertos en Madrid en la primera ola, acumulados por su dolosa gestión. Ha utilizado TVE, menos pública que nunca, más las subvenciones al duopolio televisivo, para desacreditar la gestión de Ayuso. Una gestión que causa algo más que interés fuera de España, y ha merecido el voto entusiasta de una gran mayoría en Madrid. Ni si quiera lanzar las piedras y las acusaciones de fascismo desde el mismo origen y hacia el mismo sector social ha funcionado.

Por un lado, ese éxito ha sido proporcional a la decisión de Díaz Ayuso, que no del Partido Popular (Galicia, Castilla y León, Andalucía), de apostar por la libertad y la responsabilidad individual como principio rector de su política. Ayuso no ha necesitado mimetizarse con la socialdemocracia o con la izquierda para ganar votos. Al contrario. Por otro, ese éxito ha marcado un fracaso no menos espectacular por parte de la izquierda.

Pero lo más destacado de estas elecciones no ha sido que Pablo Iglesias se dedique a enriquecerse por otras vías, sino el merecido fenecimiento de Ciudadanos. Creo que Ciudadanos ha sido lo mejor que ha pasado por la política española en los últimos años, pero que aún así se quedó lejos de lo que debió haber sido. No jugó su papel histórico de cerrado su ciclo político. La izquierda comunista, sin su liderazgo, ha llegado todo lo lejos que puede, el PSOE no existe, y el sanchismo, que lo sustituye, está en una grave crisis.

Ciudadanos no apostó por postularse como socio alternativo al PSOE frente a Podemos y los nacionalistas. No ha apostado por convertirse en una alternativa al propio PSOE como una izquierda que acepta y defiende la democracia, y por tanto la participación política de todos. Y se ha prestado a apoyar a Pedro Sánchez sin exigirle que renuncie al apoyo siquiera de Bildu. Ciudadanos escribe un nuevo capítulo en la historia de los fracasos históricos de los partidos de centro en España, como la UCD, el CDS, la Operación Roca, o UPyD. 

Lo que queda es un panorama político más claro, y en el que el centro derecha, por vez primera, puede plantearse la posibilidad de realizar un cambio político en España.

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