Ignacio Vidal-Folch

Bárcenas en su hora

Bárcenas declara ante la comisión de investigación del Parlamento. Naturalmente, no dice nada relevante. Ni siquiera se molesta en responder a las preguntas de sus adversarios: le ampara el pretexto de la investigación judicial. Que es como decir que la comisión parlamentaria es secundaria, y hasta insignificante. Además de que responder a sus señorías sería del género tonto, ya que ni ellas saben nada que no hayan publicado los periódicos o revelado la policía, ni para él se derivaría beneficio alguno de hablar.

Opinión

Bárcenas en su hora
Ignacio Vidal-Folch

Ignacio Vidal-Folch

Nacido en Barcelona en 1956, escribe artículos para la prensa y ficciones. Su último libro publicado es la novela 'Pronto seremos felices'.

Bárcenas declara ante la comisión de investigación del Parlamento. Naturalmente, no dice nada relevante. Ni siquiera se molesta en responder a las preguntas de sus adversarios: le ampara el pretexto de la investigación judicial. Que es como decir que la comisión parlamentaria es secundaria, y hasta insignificante. Además de que responder a sus señorías sería del género tonto, ya que ni ellas saben nada que no hayan publicado los periódicos o revelado la policía, ni para él se derivaría beneficio alguno de hablar.

Cuesta mucho creer en la utilidad de estas onerosas comisiones: son un formato vacío que se ha quedado obsoleto como un programa de televisión de Bonanza. Algún caballero allá al fondo de la sala bosteza echando en falta a un rufián que insulte y degrade, para al menos poder escandalizarse en el papel socorrido de virgen prudente. Pero el rufián está haciendo la siesta o quizá jugando con la tablet.

El resultado es que se organiza la pomposa escenografía, se pauta minuciosamente el ritual, se tocan las trompetas, se dan los turnos de palabra, se habla de democracia, de decencia, de corrupción… y…

Lo verdaderamente asombroso, lo que llama la atención, es que estas representaciones que a nadie enganchan se sigan repitiendo como si tal cosa y que a nadie le preocupen los bostezos del respetable. Quizá es que el show no va dirigido a ningún “respetable”.

Más de este autor

Igor el Ruso, en los campos de Teruel

«Vemos la cara banal del asesino, y en ese rostro de hechuras duras de un ser que dispara por la espalda a dos guardias civiles, y cuando éstos caen, se acerca a rematarlos, vemos un mal desinteresado y frío que parece negarse a cualquier idea. Esto, ¿no coloca a Igor no ya al margen de la sociedad sino de la humanidad?»

Opinión

Cifuentes y el principio de repetición

«Si el fiscal tiene indicios sólidos de que ha habido, en la exculpación de la que fue presidenta de la Comunidad de Madrid, algún tipo de prevaricación, entonces pienso que debería presentar denuncia contra el tribunal y el jurado. Pero a la señora Cifuentes quizá ya es hora de dejarla en paz»

Opinión

Más en El Subjetivo

Ferran Caballero

Libertaz

«La victoria de Ayuso es populista, dicen, y dicen bien en el sentido muy claro que es una victoria de los prejuicios del pueblo en contra de los intereses y los miedos y las presuntas responsabilidades de los dirigentes»

Opinión