Teodoro León Gross

Subjetivo

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¡Rodea el colegio!
¡Rodea el colegio!

¡Rodea el colegio!

Puigdemont, en la entrevista con Jordi Évole, vino a plantear que entendía que los mossos deberían acatar la orden judicial de retirar las urnas. (Toda una ironía a propósito de un referéndum ilegal convocado contra una orden del Tribunal Constitucional, pero sólo una ironía más entre tantas). A continuación matizó: …pero los mossos deberían desistir prudentemente en caso de encontrar a dos mil personas ante el colegio electoral aguardando para votar, para evitar males mayores.

El 1-O no es para Griffith, sino para Chesterton

Para medir la fascinación y la mística de una causa, nada como ver quienes son sus apóstoles sobrevenidos. La estrategia nacionalista en Cataluña ha invertido energía y dinero en dotarse de una proyección que traspasara fronteras, pero a estas alturas sus figuras internacionales más conspicuas son Assange, Varoufakis y Yoko Ono. No son muchos –más o menos  los mismos que en defensa del silbo gomero– pero es difícil encontrar un grupo más peculiar: el ciberactivista formado en los hackers Subversivos Internacionales que ha pasado cinco años en una embajada de Ecuador huyendo de dos delitos de violación y acoso, el ministro pijipop de Grecia elevado a icono antisistema al que en su país acusan de alta traición, y una artista de arte casi desconocido que se cargó a los Beatles. Enorme panda.

Libertad de presión
Libertad de presión

Libertad de presión

La libertad de expresión funciona como el comodín en las cartas. En caso de necesidad, sirve para todo. Ahora para justificar la sonrojante operación de los indepes malcriados para boicotear la manifestación por las víctimas de los atentados de Barcelona. Por supuesto se trata de una falacia al llevar la cuestión a algo que nadie cuestiona, porque nadie discute el derecho a expresarse, sino el uso indigno de ese derecho, espurio y ventajista, para instrumentalizar un sentimiento colectivo adulterando la ceremonia cívica en memoria de las víctimas. Para tapar sus miserias, la ‘familia política’ de los ceporros indepes se ha apresurado a blanquear el aquelarre poniendo el foco en la libertad de expresión: “La libertad de expresión por encima de todo” dijo Puigdemont, y así uno tras otro, hasta Colau e Iglesias.

Juana Rivas: Las opiniones son sagradas, los hechos son libres
Juana Rivas: Las opiniones son sagradas, los hechos son libres

Juana Rivas: Las opiniones son sagradas, los hechos son libres

Con el previsible ‘Yo soy Juana Rivas’ en las redes, como quien proclama #YoSoyCharlieHebdo, sus partidarios tardaron poco en aparecer y alcanzar hasta las más altas magistraturas del Estado. Incluso el presidente. Después le siguió el fuenteovejuniano ‘Juana Rivas está en mi casa’. Es lógico: su historia tenía todo para conmover a una sociedad cada vez más sensible a la violencia machista, con el componente de la madre coraje protegiendo a sus cachorros amenazados. Eso conecta con instintos profundos de la condición humana.

Post-turismo, pre-estupidez
Post-turismo, pre-estupidez

Post-turismo, pre-estupidez

Estos días de verano, ya en plena canícula, se está elevando el post-turismo a los altares de las tendencias. Según cuentan, consiste en hacer viajes sin el estrés de cumplir un programa implacable para completar todo-lo-que-hay-que-ver, y por supuesto fotografiarlo, sino viajar para disfrutar de la experiencia, ya sea sentarse en una terraza a probar un vino de la tierra o asistir a un espectáculo. Bien, sí, ¿pero esto es nuevo? Está bien que vaya cundiendo el gusto de viajar no por consumismo sino por placer, pero es algo tan viejo como el mundo. Ya lo predicaba Ibn Battuta. Suele suceder que descubrir nuevas tendencias sólo sea una coartada para inventar nuevas etiquetas.

¿Y si el Parlamento sí es ridículo, muy ridículo?
¿Y si el Parlamento sí es ridículo, muy ridículo?

¿Y si el Parlamento sí es ridículo, muy ridículo?

Apenas unas horas después de que Macron reuniera a las cámaras en Versalles para advertir de su elefantiasis improrrogable al millar de diputados y senadores –“la República no se reforma; se transforma”– Juncker llegó al Parlamento de Estrasburgo y al verse ante el hemiciclo vacío, exclamó:

–El Parlamento es ridículo; muy ridículo.

Las guerra de las espartanas
Las guerra de las espartanas

Las guerra de las espartanas

Días atrás resultó bastante ridículo oír algunas voces invitando a rasgarse colectivamente las vestiduras al ver que las espartanas de Coca-Cola, tras años de conflicto laboral, habían logrado captar la atención de la gente sólo al desnudarse en Interviú.

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