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Cómo copiar a Éric Rohmer

Foto: Fragmento de Portada del libro Éric Rohmer: A Biography

Éric Rohmer (Tulle, 1920 – París, 2011) habría cumplido mañana 98 años. Como Marguerite Duras, una de mis escritoras favoritas (y de casi todo el mundo), nació un 4 de abril. Mi hermano mayor también nació un 4 de abril, y casi todo lo que sé de la vida lo aprendí de uno de los tres. La primera película que vi de Rohmer fue Pauline en la playa, y quise haber sido Amanda Langlet. Después Mi noche con Maud y me hice un poco de lío con la discusión sobre Pascal, pero me fascinaba la playa con los escalones de madera del final. La volví a ver, la entendí mejor y quise veranear en una playa así para siempre. Rohmer agrupaba algunas de sus películas en series: las Comedias y proverbios, los Seis cuentos morales o los Cuentos de las cuatro estaciones. Le tengo un cariño especial a Cuento de verano porque vuelve a contar con Amanda Langlet, también en la playa y también hay un chico y posibles enredos amorosos. Me acuerdo de Cuento de invierno y de El amor después del mediodía; de La rodilla de Clara y de La coleccionista; de El amigo de mi amiga y La mujer del aviador. Pienso en las que no he visto y tengo en casa esperando (El romance de Astrea y Celadón o Triple agente).

Éric Rohmer fue redactor jefe de Cahiers du cinéma entre 1956 y 1963 y dirigió su primer largo, El signo del león, en 1959. Rohmer pensó los Cuentos morales antes como libro que como película. “¿Por qué ser cineasta, si se puede ser novelista?”, escribió Rohmer en el prólogo de sus cuentos. Él lo intentó y en 1946 publicó, bajo el nombre de Gilbert Cordier, La maison d’Élisabeth, escrita entre julio y agosto de 1944. En el prólogo de Seis cuentos morales Rohmer explica que sus cuentos son “morales” porque “todo se desarrolla en la cabeza del narrador”. Escribe: “Mis protagonistas, un poco como Don Quijote, se toman por personajes de novela, pero quizás la novela no existe”.

Nadjia en París, un mediometraje en blanco y negro de 1964 me fascinó, en parte porque yo, como la Nadja de la película, había sido estudiante extranjera en París. Mi primer libro contaba las aventuras de una estudiante española en París, y aunque lo escribí antes de haber visto la película, creo que en realidad estaba copiando a Rohmer. De hecho, siempre he copiado a Rohmer. Una editorial me envió el informe de lectura en el que basaban el rechazo de mi libro. Mi novela, decía el informe, era, como se decía de las películas de Rohmer, como ver crecer la hierba. Es la frase que dice un personaje –Gene Hackman– en una película de Arthur Penn, La noche se mueve. Es de las cosas más bonitas que han dicho sobre mis libros, aunque haya servido para rechazarme.

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