Paula Corroto

Con un tuit no basta

Internet está posibilitando una nueva forma de hacer política. Para muchos, más participativa y en la que incluso caben temas que hasta no hace mucho estaban fuera de la agenda.

Opinión

Con un tuit no basta

Internet está posibilitando una nueva forma de hacer política. Para muchos, más participativa y en la que incluso caben temas que hasta no hace mucho estaban fuera de la agenda.

Internet está posibilitando una nueva forma de hacer política. Para muchos, más participativa y en la que incluso caben temas que hasta no hace mucho estaban fuera de la agenda. Ahí están los casos de plataformas como change.org, que alumbra propuestas que van desde grandes asuntos internacionales hasta los más locales (o a veces triviales). Y muchos consiguen numerosas firmas en muy poco tiempo. También las redes sociales provocan que se llame la atención sobre algo. De repente, la red se inunda de mensajes: desde los que piden salvar a las ballenas o al pobre perro Excalibur de la enfermera contagiada por el ébola.

Precisamente, uno de estos casos fue el de las 200 niñas nigerianas secuestradas por Boko Haram. El hastag #bringbackourgirlsnow se puso de moda hace unos meses y en la campaña tuitera-mediática entró hasta Michelle Obama. De repente, había que ponerse en la red el logo exigiendo la vuelta de las niñas porque era tu forma de mostrar solidaridad. De estar ahí.

Lo que yo me pregunto es para qué sirven todas estas campañas. Perdonen mi escepticismo. De hecho, soy muy poco dada a firmar nada, porque muchas veces tengo la sensación de que es para saldar mi culpabilidad occidental de mujer de primer mundo. Sí, mujer, pero desde luego no de las que en peor situación se encuentra, ya que si a la desigualdad de género le aplicas la de clase ya es el no va más.

Me dirán que es una forma de llamar la atención a los poderes públicos. Que si no, no habrían hecho absolutamente nada. Y es más, ni siquiera tendríamos conocimiento de ello. Bien, como herramienta informativa –y esto hay que cogerlo con alfileres- puedo concederle a las redes y las plataformas su capacidad. Es cierto: yo me entero de muchas cosas (y de otras me desinformo, pero esto es otro debate). Sin embargo, creo que aún nos faltan algunos pasos para que Internet sea verdaderamente eficiente en esta cuestión. Dicho popularmente: que del dicho se traslade al hecho.

¿Qué ha pasado con las niñas de Boko Haram? Pues nada. Además, los logos desaparecieron hace tiempo de la red porque ahora toca llevar otros. La virtualización se desvirtualizó. Por eso sigo confiando más en hacer otro tipo de presión, más política, más de papeleta. La red está muy bien como primera fase y aplaudo su misión como altavoz, pero es evidente que con un tuit no basta.

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