Francisco Pou

Higgs contra Nadal

La marca 'España' engloba la realidad, unidad y destino de un pueblo que tiene una emergencia nacional de supervivencia y sentido

Opinión

Higgs contra Nadal

La marca ‘España’ engloba la realidad, unidad y destino de un pueblo que tiene una emergencia nacional de supervivencia y sentido

A más de cinco millones de parados en nuestro país, probablemente la evolución de la ‘marca España’ les traiga al pairo. A mí, francamente, también, porque el concepto de ‘España’ engloba la realidad, unidad y destino de un pueblo que hoy por hoy, más que un problema de ‘marca’ tiene una emergencia nacional de supervivencia y sentido.

Pero sí, es cierto, hay una ‘marca España’. Y es indudable que Rafael Nadal ha sido una de las portadas informativas que sigue llevando, ahora en Shangai, el nombre ‘España’ a centenares de millones de personas, como número uno del tenis mundial.

La siguiente portada sobre España no es sobre tenis. «España, en la cola de la OCDE en Matemáticas y comprensión lectora», según un informe PISA, y que aparece casi simultáneamente a la concesión del premio Nobel a Peter W. Higgs por sus hallazgos sobre la ‘casi certeza’ de la existencia del bosón que lleva su nombre.

No sé adivinar cuántas personas saben en España qué cosa puede ser el bosón de Higgs. Pero todos saben qué es el premio Nobel. El Nobel tiene marca. La ciencia española, no. Hemos sufrido casi tantos planes educativos y leyes como legislaturas. Y hay tantas Geografías o Historias como Autonomías. Hay niños que conocen los nombres de los torrentes secos de Baleares, pero sospechan que el Danubio es una nueva marca de yogur. En otras comunidades se conocen las románticas andanzas de los asaltadores de caminos locales, pero sobre el Emperador Carlos V hay dudas sobre si hablamos de una receta de pez-espada o un brandy.

Decía Ortega y Gasset (hoy se llega a la Universidad suponiendo que nos referimos con ese nombre a una pareja de hecho de pensadores) que «sorprenderse, extrañarse, es empezar a entender». Ojalá nos sorprendamos con el bosón de Higgs y empecemos a entender por qué España tiene cinco millones de parados.

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