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El procés en La Moncloa

"Por cada tuit de Trump despreciando la separación de poderes, hallaremos un saco de declaraciones de Adriana Lastra, de Pablo Iglesias, de Gabriel Rufián..."

Foto: Manu Fernandez | AP

Pedro Sánchez es el nuevo Artur Mas. El mismo cinismo, la misma arrogancia. Sin idea alguna sobre el bien común, a ambos les ciega la pura ambición. Los dos desprecian las preocupaciones del resto de la humanidad. Narcisos peligrosos. Sin rastro de empatía. Vidas paralelas. Sánchez cometerá los mismos errores y llevará al PSOE al mismo lugar que Mas llevó a Convergència i Unió, a la marginalidad del fanatismo. Y como en el caso del Moisés catalán, también habrá en su entorno quien dude de la cordura del Nerón socialista, pero, en público, callarán. La traición, como el filibusterismo, podría encontrar sus instantes de nobleza, pero, en público, votarán sí… y blanquearán a los indignos. Inventarán teorías de la conspiración para no asumir responsabilidades, pero ellos, y solo ellos, han decidido meterse en un callejón sin salida. Lo grave es que el coste de este viaje a Distopía lo pagaremos todos, ya que arrastran, por el camino, instituciones y convivencia.

El PSOE ha metido el procés en La Moncloa. El pacto entre Sánchez e Iglesias, entre señor ego y señor ambición, conduce a la mismísima mezcla de caos institucional, parálisis reformista y peligro para las libertades que caracteriza la política catalana desde 2012. Eran dos izquierdas con tradiciones diferentes, pero Sánchez ha podemizado al PSOE y nos ha colado un ministro de Konsumo que es para empezar a hacer acopio de provisiones. Tan cerca del ALBA y tan lejos de Escandinavia. ¿Y algún articulista se atreve a hablar de regreso de la socialdemocracia? Ay, pretenden vendernos el Gobierno de Sánchez como nos vendieron el procés, como la política de la ilusión. Quizá sí, pero solo si nos ceñimos a la primera acepción de ilusión que nos ofrece la RAE: “concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos.” 

La historiadora canadiense Margaret MacMillan reivindicó en Las personas de la historia (ed. Turner) el estudio del carácter de aquellos que están al volante en momentos clave. Más allá de los grandes fenómenos económicos y sociales, el carisma, la ambición o las ideas de determinados líderes han empujado a sus sociedades hacia la cima o hacia el precipicio. Y, lamentablemente, hoy toda la literatura de terror politológico que se ha escrito sobre políticos como Donald Trump o Boris Johnson se puede aplicar multiplicada a Pedro Sánchez y compañía. Por cada fake new de Johnson podemos encontrar 50 mentiras de Sánchez. Por cada tuit de Trump despreciando la separación de poderes, hallaremos un saco de declaraciones de Adriana Lastra, de Pablo Iglesias, de Gabriel Rufián... Abrazado al nacionalpopulismo periférico nos espera un gobierno contra la Constitución y contra la Ilustración. Aprovechemos, pues, las noches de insomnio para preparar la resistencia y construir una alternativa sobre las bases de la democracia liberal.

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