Eugenio Fouz

El rostro desnudo

Aunque quizás no lo recuerde el lector, hubo un tiempo en que la desnudez no estaba bien vista. Todos los veranos los hombres y las mujeres cubrían con pudor su cuerpo en las playas. Uno de los muchos principios de belleza de Occidente entonces consistía en lucir una piel blanca.

Opinión

El rostro desnudo
Eugenio Fouz

Eugenio Fouz

Netizen poet & blogger; profesor de Inglés. Soy twitter-adicto.

Aunque quizás no lo recuerde el lector, hubo un tiempo en que la desnudez no estaba bien vista. Todos los veranos los hombres y las mujeres cubrían con pudor su cuerpo en las playas. Uno de los muchos principios de belleza de Occidente entonces consistía en lucir una piel blanca.

Aunque quizás no lo recuerde el lector, hubo un tiempo en que la desnudez no estaba bien vista. Todos los veranos los hombres y las mujeres cubrían con pudor su cuerpo en las playas. Uno de los muchos principios de belleza de Occidente entonces consistía en lucir una piel blanca.

Las mujeres de la fotografía protegen sus rostros del efecto oscurecedor del sol mediante el uso de capuchas de color sobre sus cabezas. Según dice el pie de foto, el uso de facekini (verdugo de baño) es una tendencia creciente en las playas de China. El ideal de belleza oriental supone la conservación de la palidez en el rostro de la mujer, que no del varón.

Con el tiempo, los bañistas occidentales se desnudaron del hombre viejo. La estética dio un giro que nadie esperaba y en lugar de la blancura de siempre los hombres buscaron la exposición directa al sol. El color tostado de la piel masculina anunciaba un cuerpo sano y libre bañado por el sol y la sal del mar. Las mujeres, por su parte, se volvieron hacia sí mismas y recobraron su identidad en una piel mestiza, oscura. Sin saber cómo ni cuándo aprendieron a desnudarse vistiéndose con muy poco y las más atrevidas se paseaban por las playas exhibiendo su sensual corporeidad envueltas en bikini, tanga o monobikini.

Hoy, resulta extraño para un occidental -hijo de la cultura clásica y los cánones griegos de la belleza y la proporción- contemplar a una mujer que oculta el rostro. A pesar del hecho de que el facekini de las mujeres orientales pretenda guardar tan solo la palidez proverbial de su tez, cualquier heredero de la tradición espiritual judeocristiana podrá pensar que esas mujeres niegan una evidencia que habla del rostro como espejo del alma. 

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