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El último gag de Andy Kaufman

Foto: CLAUDIO ONORATI | AP

‘Jim & Andy’ es un documental perturbador. Relata la interpretación que hizo Jim Carrey de Andy Kaufman en la película ‘Man on the Moon’, que se estrenó en 1999, cuando Carrey era una estrella de Hollywood, y no ese tipo desquiciado al que acusan de haberle contagiado tres enfermedades sexuales a su exnovia. Hace veinte años Carrey era una estrella de Hollywood, decía, y Milos Forman lo eligió como protagonista del filme. Había pasado más de una década de la muerte del comediante Kaufman y era hora de llevar su vida a las salas de cine. Kaufman no se veía como un humorista. decía que nunca había contado un chiste y se consideraba más bien un “artista de variedades”.

Kaufman no buscaba hacer reír a la gente, sino provocar, y lo llevaba todo al extremo, aunque eso supusiera ganarse el odio de seguidores y ejecutivos. Los que le aplaudían y los que le pagaban, casi nada. Uno de sus ‘números’ más recordados tuvo lugar en pleno movimiento feminista: se le ocurrió organizar peleas de “lucha libre” con mujeres, a las que mandaba a casa a fregar y cuidar de los niños. Hacía todo lo posible, ya fuera en la televisión o en el ring, para enfurecerlas. Era un personaje excesivo para todo, incluso para morir: una variante muy rara del cáncer de pulmón se lo llevó por delante cuando solo tenía 35 años. Lo intentó curar con “medicina natural” y con la ayuda de chamanes.

Jim Carrey, para interpretar su papel, optó por hacer de Kaufman a todas horas, también después del “corten”, y todo aquello quedó grabado. El documental, disponible en Netflix después de haberle quitado el polvo a esas viejas cintas, muestra cómo fue aquel rodaje tan delirante. Se ven las caras de incredulidad de los actores cuando descubren la actitud del actor en el set, la impotencia inicial del director de la película, que no sabe cómo tratar a Carrey, o más bien a Kaufman. Carrey se presentó desde el minuto uno como Andy, y se relacionó con sus compañeros como si fuera su personaje: gritando, disfrazándose, llevando al plató a los Ángeles del Infierno…

“Estaba en Malibú, mirando el océano y pensando: ¿Dónde estará ahora Andy? ¿Qué estará haciendo?”, dice Carrey al recordar los días previos al rodaje. “De repente, Andy Kaufman apareció, me tocó el hombro y me dijo: puedes descansar. Yo haré mi película”. El hilo conductor del documental es una entrevista al actor, que habla fijamente a cámara, sin apenas moverse, con una barba poblada que lo aleja de esa imagen con la que triunfó en los años 90. Dice cosas como “Andy me poseyó, hasta tal punto que llegué a pensar que nunca me liberaría de él”, “A veces no puedo dormir porque siento que he salido de mi cuerpo y solo soy una nube de amor y gratitud y energía” “No somos nada. Y tener eso claro es increíblemente liberador”.

Hacer de Kaufman a todas horas, dice Carrey, lo llevó a dudar incluso de su propia identidad. Cuando acabó la película se sintió vacío, como si él no fuera nadie. ¿Quiénes somos? ¿Somos en realidad quienes creemos ser? En estas reflexiones sobre la identidad se ve que Carrey lleva años haciendo meditación, su remedio para luchar contra la depresión. Pero más que estos desvaríos espirituales, lo interesante de la cinta es ver hasta dónde llegó Carrey haciendo de Kaufman en la vida real. Se plantó sin ningún complejo en la casa de Steven Spielberg para hablar con él, sal en las noticias un incidente que tuvo con otro actor durante la grabación, se plantó en una fiesta en la mansión Playboy como si fuera uno de los personajes de Kaufman…

Carrey convirtió todo el rodaje de ‘Man on the Moon’ en un gag de Kaufman, que para eso lo grabó todo. El último gag de Kaufman. Puede que Carrey sea un lunático, desde luego lo parece, pero es un lunático brillante.

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