Jordi Bernal

Encerrados con un solo juguete

Resulta sintomático a la par que desgarrador el hecho de que las dos candidatas con más opciones a presidir la Generalitat de Cataluña según los sondeos desconozcan la tasa de desempleo que existe en su comunidad autónoma. No estamos hablando del cafelito a pie de calle o de la sempiterna barra de pan, sino de los números del paro.

Opinión

Encerrados con un solo juguete
Foto: RAFAEL MARCHANTE| Reuters
Jordi Bernal

Jordi Bernal

Periodista a su pesar y merodeador de librerías y cines. Autor del libro de crónicas Viajando con ciutadans (Ed. Triacastela, 2015)

Resulta sintomático a la par que desgarrador el hecho de que las dos candidatas con más opciones a presidir la Generalitat de Cataluña según los sondeos desconozcan la tasa de desempleo que existe en su comunidad autónoma. No estamos hablando del cafelito a pie de calle o de la sempiterna barra de pan, sino de los números del paro. En el caso de Rovira, secretaria general de uno de los dos partidos que perpetraron el Desgobierno de Puigdemont, no hace más que reafirmar la indigencia e ineptitud políticas de una casta nacionalista que únicamente sabe gestionar el odio y el enfrentamiento social. Más desmoralizador, sin embargo, resulta el ejemplo de Arrimadas, que día sí y otro también anuncia las bondades de un proyecto regenerador que tiene como objetivo satisfacer las preocupaciones reales de los ciudadanos. Yo diría que, entre esas cavilaciones consuetudinarias, el empleo ocupa un lugar preeminente. Mucho más que los trapos, los himnos, las Sagradas Escrituras e incluso la inmersión lingüística.

Y ya que mentamos el modelo educativo catalán, a mí me parece que donde debiera mejorarse imponiendo una inmersión en español es en el pueblo de Rovira y sus aledaños si atendemos a su tortuoso manejo de dicho idioma.

De momento el inicio de campaña atufa a más de lo mismo, a día de la marmota y fatídico déjà vu. El cansancio mayúsculo que ha remachado el nonagenario Sánchez Ferlosio. Ningún eslogan de campaña se aparta un milímetro del dichoso proceso y sus circunstancias. Desde el sonsonete democrático de ERC al voto legal de Ciudadanos pasando por el prietas las filas con el fugado de los exconvergentes. Solo el bailongo Iceta se atreve a ir un paso más allá ofreciendo unas soluciones que, de momento, se han plasmado en un pacto con los restos del naufragio de Unió Democrática. Los conspicuos hablan de un pacto a la italiana. Los socialistas catalanes, en cualquier caso, han salido del armario dando vivas a la sociovergencia y su célebre pal de paller. No será, qué duda cabe, la salvación de la socialdemocracia; pero al menos aporta un toque de extravagancia a este claustrofóbico encierro con un solo juguete.

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