Inaki Arteta Orbea

Estrategias

Hace unos días escuchaba en televisión a un especialista en el mundo árabe explicando una eficaz (¿nueva?) estrategia que se está utilizando allí y que consiste en que “grupos reducidos de terroristas llevan a cabo acciones violentas, sencillas pero brutales y más bien aleatorias.

Opinión

Estrategias

Hace unos días escuchaba en televisión a un especialista en el mundo árabe explicando una eficaz (¿nueva?) estrategia que se está utilizando allí y que consiste en que “grupos reducidos de terroristas llevan a cabo acciones violentas, sencillas pero brutales y más bien aleatorias.

Hace unos días escuchaba en televisión a un especialista en el mundo árabe explicando una eficaz (¿nueva?) estrategia que se está utilizando allí y que consiste en que “grupos reducidos de terroristas llevan a cabo acciones violentas, sencillas pero brutales y más bien aleatorias, en pequeños poblados, haciendo de esa manera que el miedo se extienda a círculos geográficos más amplios, asegurándoles, por ejemplo, que inmediatamente se vaciarán un buen número de aldeas vecinas, porque nadie quiere estar sometido al día siguiente a un ataque del mismo tipo. Luego con un solo golpe de extrema violencia están logrando ser tremendamente eficaces en el dominio del territorio”.

El especialista, español, lo explicaba, a los españoles, como una novedosa manera de terrorismo utilizada, muy lejos, por los terroristas más espabilados, malos y escurridizos que existen (Al Qaeda y cía) contra población civil. Los periodistas asentían como sorprendidos y agradecidos por lo curioso de la información. Continuaba, “y esto hay que explicarlo muy bien, la sangre fría de esos terroristas para, por ejemplo, matar a inocentes en grupo, no responde a una locura temporal sino a un cálculo racional, muy bien medido, ya que esa violencia extrema lo que busca, con esos gestos ejemplificantes, es una alta rentabilidad en términos de coste-beneficio”.

En el año 2014 estas informaciones no deberían resultar ningún descubrimiento para un español de más de veinticinco años, pues ESO MISMO es lo que ha venido haciendo nuestro grupo terrorista nacional durante 50 años. En el año 2014 aún deberíamos tener muy fresco en nuestra memoria que en virtud de esa brillante estrategia se ha asesinado sistemáticamente hasta hace cuatro años, a civiles inocentes, ciudadanos españoles, en sus propias calles, en pueblos grandes y pequeños, para amedrentar a muchos más y durante mucho tiempo. Los efectos aún perduran. En el año 2014, los periodistas, pero no sólo, cualquier español, frente a informaciones así, debería comentar de manera automática: “sabemos lo que es eso porque lo hemos sufrido”. Y deberíamos recordar, por experiencia propia, que la estrategia funciona. Tanto que hasta hoy mismo cuesta hablar de ello. 

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