The objective

El Subjetivo

Opiniones libres de algoritmos

Opiniones libres de algoritmos

Fenomenología de Levy

Foto: SERGIO PEREZ | Reuters

Andrea Levy mira a cámara. Se muerde los labios. Es nerviosa y le dirán que inexperta en esas lides del “hijoputismo” parlamentario. No se le pone el gesto caballuno de la Lola Cospedal cuando la llaman a comentar o desfacer el último entuerto de la CUP, no, sino una media sonrisa entre sefardita y catalana. Es resultona. Ha pasado del ensayo a la novela y habla sus verdades como si comiera chicle. Afuera todo un mundo se nos cae, pero ella lee lo que le recomiendan @lavozdelarra y Karina Sáinz. Levy le da Mediterráneo a la cosa pepera, y juventud al tuiter, y belleza a un oficio de notarios ociosos. Le brillan algunas pecas, cerca del óvalo facial, pecas que aparecen o desaparecen según sonría o le conteste a Ferreras o a su segunda del flequillo. Se muerde el labio cuando piensa España y piensa Cataluña, porque Levy, guapa nerviosa, es un poco la musa de la Constitución del 78 en la sardana que nos lleva al 1-0. De ideologías anda más bien pez, pero ella, tan moderna, es hija de esa disyuntiva catalana que va entre la Constitución o el caos. Dice el Gobierno que lo del 155 es improbable, que lo disfrazarán de noviembre (su Lorca) u octubre por no levantar sospechas. Entretanto, la Guardia Civil va a El Prat con caballerosidad y con la verdad última de lo único que funciona en España. Levy, musa de estos tiempos, lee algo de Murakami y le mete el rollo guay a un PP en Cataluña que ha oscilado entre Piqué y ese Loquillo/García Albiol que no sabemos por dónde puede salir. Pero Levy se muerde los labios, mueve nerviosa las manos por los librobares de Malasaña: y se piensa en Cataluña. Y sabemos que en Cataluña el PP son los padres. Y Levy puede molar. Ay.

Más de este autor

Más en El Subjetivo

PSC, centro gravitacional

"Dónde habría quedado el ‘procés’ sin el aliento del PSC es algo que jamás sabremos, pero sí podemos afirmar, guste o no, que sin ellos durante el golpe de Estado en Cataluña, la razón, la democracia y la ley no habrían tenido la victoria moral de entonces"